General Motors perdió u$s 30.000 millones y está en duda su futuro.

En medio de la drástica caída de la demanda mundial, General Motors (GM) volvió a demostrar ayer que su futuro está en el aire. La compañía anunció pérdidas por u$s 30.900 millones en el 2008 y reconoció que sus auditores probablemente plantearán dudas sobre la viabilidad de la compañía.
Se trata de la segunda mayor pérdida anual de la compañía en sus 100 años de historia, después de los u$s 38.700 millones que registró en el 2007.

La principal preocupación de la automotriz es su limitada disponibilidad de liquidez para hacer frente a los pagos que requiere para seguir operando. Al 31 de diciembre del 2008, el líquido que tenía a su disposición (en forma de efectivo u otros instrumentos financieros) sumaba u$s 14.000 millones (13.300 millones menos que a fines del 2007), tras consumir u$s 6.200 millones solo durante el último trimestre del año.

“General Motors y sus auditores deben determinar si existe una duda sustancial sobre la capacidad del fabricante de continuar”, reconoció la empresa al anunciar los resultados financieros del 2008.

La empresa también reafirmó que necesitará más ayuda de las autoridades estadounidenses para seguir en marcha, tal y como explicó en el Plan de Viabilidad que presentó al Departamento del Tesoro el pasado 17 de febrero. Hasta ahora, recibió préstamos del gobierno por u$s 13.400 millones. Para no ir a la quiebra podría necesitar hasta u$s 16.600 millones más.

“GM necesita esta financiación en el 2009 para continuar sus operaciones hasta que las ventas globales de automóviles se recuperen y sus acciones de reestructuración generen beneficios”, añadió el fabricante.

La publicación de los resultados de la compañía se hizo el mismo día que el presidente ejecutivo de GM, Rick Wagoner, se reunió con miembros del comité de presupuesto, liderado por el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, y Larry Summers, asesor económico de la Casa Blanca. La única esperanza de supervivencia de la automotriz es que la Administración de Barack Obama apruebe su plan de reestructuración y conceda los fondos necesarios para efectuarlo.

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