General Motors está al borde de la quiebra y la acción de Citi vale u$s1

El auditor de la automotriz puso en duda su viabilidad financiera y provocó otro derrumbe bursátil. El banco ya no es el número uno del planeta. Perdió casi el 100% de su valor bursátil. En la Argentina controló un holding de empresas.
Los auditores de General Motors pusieron en duda ayer la continuidad financiera de una de las empresas emblemáticas de Estados Unidos y generó otro desbarranco de las bolsas en todo el mundo. Advirtieron que GM se declararía en quiebra si no logra más crédito del Estado y bajar sus pérdidas. El quebranto también sobrevuela a su filial europea, Opel. La representante automotriz más grande de GM en el viejo continente se desvincularía de su casa matriz para no entrar en cesación de pagos.

Los motivos del posible hundimiento del gigante automotor son su abultado pasivo, los u$s 82 mil millones de pérdidas de los últimos cuatro años, el retroceso de las acciones y la incapacidad para generar ingresos suficientes. Los auditores de la firma, en la presentación anual ante la Comisión del Mercado de Valores, alarmaron sobre la existencia de “dudas sustanciales” sobre el futuro de la empresa si no recibe ayuda estatal. GM se encuentra en un plan de reestructuración que consiste en recorte de sueldos y despidos de 47.000 personas para 2009. Desde la compañía reconocen que si no logran reformarse exitosamente y no reciben asistencia estatal, se declararán en quiebra.

El símbolo de la industria automotriz norteamericana perdió u$s 30.900 millones en 2008. Las ventas de la empresa en el mercado estadounidense cayeron 52% en febrero, y la compañía perdió su lugar como líder mundial en la producción de coches en manos de Toyota. El valor de la acción cerró ayer a u$s 1,86 y se derrumbó 15,46 por ciento.

El Gobierno de EE.UU. ya evitó el hundimiento de GM a finales de 2008 cuando le concedió u$s 13.400 millones para realizar pagos a proveedores y empleados.

En Europa el panorama no es mejor. GM le propuso a las autoridades del viejo continente dividir a Opel porque está al borde de la cesación de pagos y reclama ayuda pública por u$s 4.032,6 millones. Los ministros de Industria de la UE se reunieron para analizar la situación del sector y evaluar el pedido de ayuda urgente que hizo la firma norteamericana. Günter Verheugen, el responsable europeo de Industria, aclaró que la UE no cuenta con fondos para dar ayudas directas. De todas maneras, los cinco países de Europa que pueden verse afectados por el plan de saneamiento de Opel se comprometieron en Bruselas a celebrar un encuentro informativo para analizar un rescate de la marca que emplea a más de un millón de personas en la región.

Los mercados de todo el mundo entraron en pánico por la eventual quiebra de GM. El Dow Jones se derrumbó 4,09%, el Nasdaq perdió 4% y la bolsa de Brasil cayó 2,91%. El Banco Central Europeo redujo ayer en medio punto porcentual las tasas de interés, hasta alcanzar el mínimo histórico de 1,5 por ciento. Busca así abaratar el costo del crédito. El Banco de Inglaterra la rebajó medio punto para dejarla en 0,50 por ciento.

CITIGROUP

Hace dos años, un estadounidense vendía una acción del Citigroup y con la plata que obtenía podía invitar al cine a cuatro amigos. Hoy no le alcanzaría ni para el pochoclo. Por primera vez en la historia, los papeles del Citi perforaron ayer el piso de un dólar y se negociaron a 97 centavos en Wall Street, para cerrar luego a u$s 1,02. El que fuera el mayor banco del mundo en capitalización bursátil durante la última década sucumbió ante la desconfianza general a pesar del salvataje que le concedió el gobierno de Barack Obama. Y con un desplome del 10% en un solo día pasó a valer sólo 5.500 millones de dólares, menos que otros 183 bancos de todo el mundo.

En otra jornada tétrica para los mercados mundiales, la entidad que comanda el magnate Bill Rhodes fue el centro de todas las miradas. A ningún analista se le escapaba lo simbólico del derrumbe, que incluso podría expulsar al grupo de la Bolsa de Nueva York, donde un requisito para que una acción cotice es que valga más de un dólar. Previsores, igualmente, los administradores de Wall Street habían suspendido esa exigencia el mes pasado hasta el 30 de junio próximo.

El desplome del Citi no vino solo. También cayeron otras firmas financieras del panel Dow Jones como el Bank of America (11%), la aseguradora AIG (14%), American Express (10%) y JP Morgan Chase (9,3%). Los inversores no creen que los planes del gobierno de Obama para tomar el control de las entidades en crisis sean suficientes para contener su caída libre. Por eso se refugian en los últimos activos que perciben como seguros: los bonos del Tesoro estadounidense, por los que en última instancia responde la principal potencia militar del mundo.

El Citigroup informó pérdidas por 37.500 millones de dólares en los últimos cinco trimestres. La mayoría es por los créditos hoy incobrables que otorgó durante los años previos a clientes insolventes, en medio de la burbuja inmobiliaria y casi sin tomar recaudos por la falta de regulaciones. También por haber comprado bonos respaldados en esos créditos hipotecarios, cuyo valor se pulverizó cuando estalló la burbuja en septiembre pasado. En varias cuotas, desde entonces, la entidad ya recibió 45 mil millones de dólares en ayuda del Estado norteamericano. La semana pasada, la administración Obama aceptó cambiar sus acciones preferentes (que no le daban derecho a voto en las decisiones de la compañía) por títulos comunes, lo cual lo llevó a controlar el 36% de los votos en el directorio.

El secretario del Tesoro de Obama, Tim Geithner, insistió el martes pasado en que el gobierno está preparado para asistir a todas las entidades que lo necesiten. “Es muy importante que nos aseguremos de que las mayores instituciones van a tener los recursos y el fondeo para seguir jugando su rol clave para que nuestros mercados sigan funcionando”, dijo el funcionario.

El Citigroup emplea a 300 mil trabajadores en más de 100 países. Llegó a valer más de 277 mil millones de dólares luego de su nacimiento en 1998, tras la fusión del Citicorp con el fondo Travelers Group. El pico máximo de su acción se alcanzó a fines de 2006, cuando cada una valía 55,70 dólares.

Para tratar de adecuarse a la crisis, a principios de este año anunció que se dividiría en dos: por un lado el Citicorp, que se ocupará del negocio bancario tradicional, y por otro Citi Holdings, donde quedó radicado el segmento de inversiones problemáticas.

A pesar de la pérdida de valor bursátil, es el segundo banco norteamericano en cantidad de depósitos, sólo superado por el Bank of America.

Recuerdos de la Argentina

El Citi llegó a ser el principal acreedor del Estado argentino y uno de los mayores grupos empresariales del país, no sólo en el sector bancario sino en toda la economía. Hoy sólo actúa en el sector financiero con 59 sucursales, menos de la mitad que las que administraba antes del ajuste que forzó la crisis de 2001 y 2002. De todos modos, voceros argentinos del grupo salieron a aclarar ayer que los últimos sacudones de la casa matriz “no afectan ni impactan en las operaciones de la filial local, que continúan normalmente”.

En los años noventa, gracias a las privatizaciones, el Citi pasó a controlar total o parcialmente empresas como Telefónica, Telefe, Canal 9, grupo América, Editorial Atlántida y Cablevisión. Fue a través del fondo Citicorp Equity Investment (CEI), donde también tenía acciones el polémico banquero Raúl Moneta. También administró directamente Celulosa, la mayor productora de pasta y papel del país, de la que debió desprenderse en 2000 sin recibir un centavo.

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