Gemelos: VIATRI-FIGUEROA: EL DOBLE 9 DEL CAMPEON

Ninguno estaba en los planes pero aparecieron en el momento justo y aportaron gritos decisivos. Un deseo para este 2009: "Seguir haciendo goles", dicen a dúo.
No son iguales, pero se parecen bastante. Hay varias cosas que emparentan a Lucas Viatri y a Luciano Figueroa. Los dos son 9, les tocó cubrir nada menos que la ausencia de Palermo, en lo futbolístico se destacan por el cabezazo y por el sacrificio, ambos terminaron el año de la mejor manera, con el título del Apertura bajo el brazo, y después de haber arrancado mal el 2008: uno lesionado y el otro, preso. "Vení, dale que nos sacamos la foto para Olé", lo llama Lucho. "Sí, dale, abrazame", lo carga Lucas, casi tirándosele encima y generando la sonrisa cómplice con su compañero.

-Seguro que en enero no se imaginaban esto...

F: La verdad que yo no. El arranque del año fue difícil, allá en Italia y con el tema de la lesión. Le agradezco a Boca que me abrió las puertas para venir y también al técnico que me dio la chance de poder jugar.

V: Yo tampoco me lo esperaba después del feo momento que viví al estar preso por un delito que no cometí. Uno siempre tiene la ilusión de ser tenido en cuenta, de jugar en Primera, pero en ese momento estaba Martín y también Mauro (Boselli). En ese entonces, yo no existía.

-Lucas, ¿cómo viviste el hecho de tener que reemplazar a Martín?

-Fue difícil porque él es irreemplazable. Traté de cumplir y creo que lo hice bastante bien. Estoy contento por los goles que metí pero uno nunca se conforma. Siento que podía haber convertido algunos más.

-Y vos, Lucho, ¿sentís que pesó al principio la sombra de Palermo?

-No, yo no me puedo comparar con Palermo, que es un goleador histórico. Ojalá haga la mitad de los goles que él metió en Boca.

-¿Cómo fue compartir el ataque con Viatri?

-Creo que nos entendimos bastante bien. Tratamos de no chocarnos, de hablarnos siempre...

-¿Te había tocado ya de jugar con otro 9?

-Sí. Me tocó un par de partidos en River con el Tecla Farías. La clave es movernos, ocupar cada uno un espacio, no ir los dos al mismo lugar. Creo que el secreto pasa por ahí... Hablarse, mirarse, cuando uno va al primer palo que el otro vaya al segundo...

-Lucas, ¿vos te adaptaste rápido a jugar con él?

-Sí, porque no nos chocamos casi nunca. Por ahí él iba más adentro y yo salía. O al revés. Lo importante es que los dos pudimos hacer goles para salir campeones.

-¿Piensan que Boca fue un justo campeón?

F: Sí. Ganamos el triangular que se jugó entre los tres equipos que terminaron arriba. Si bien perdimos con Tigre, creo que merecimos el título.

V: Yo coincido. Cualquier otro equipo, con todas las cosas malas que nos pasaron en este semestre, se hubiese caído. Los lesionados, la muerte de Pedro Pompilio... Y eso que llegamos a estar a 11 puntos de San Lorenzo.

-De este torneo no te vas a olvidar. Campeón y goleador de Boca...

V: Seguro. Es muy lindo haber vivido todo esto. Que me toque reemplazar a mi ídolo ya es fuerte. Mucho más haber dado la vuelta y haber metido varios goles. Encima, a River.

-¿Fue una revancha por haber estado preso?

-No, porque una cosa es la vida personal y otra el fútbol. Del sufrimiento mío y de mi familia durante ese mes que estuve detenido no me olvido más. Pero al menos, este título sirve para estar contento.

-Lucho, llegaste después de haber pasado por River y encima se hablaba mucho de tus lesiones. ¿Para vos sí fue una revancha?

-Yo tampoco quiero tomar todo esto como una revancha. Para mí fue grandioso que los hinchas de Boca hayan coreado mi nombre en ese partido con Colón. No lo podía creer. Fue un sueño. Y haber jugado y convertido algunos goles fue una alegría para mí.

-¿Algún pedido especial para el año que viene?

-Hacer muchos goles...

Nace falta aclarar quién habla porque les sale a dúo. Así son los goleadores.

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