Geithner, un viejo conocido de Argentina

Timothy Geithner, el director de la Reserva Federal de Nueva York, que es el economista con más posibilidades de convertirse en el secretario del Tesoro de Barack Obama, fue el funcionario estadounidense que negoció el plan de salvataje con el gobierno de Fernando de la Rúa para que el FMI le otorgara un crédito millonario a la Argentina en 2000.
De esta manera, el hombre que puede conducir la economía del próximo gobierno estadounidense recuerda muy bien la capacidad argentina de no cumplir sus acuerdos. El año pasado, Geithner se reunió en Estados Unidos con Cristina Kirchner.

A vos te conozco. Geithner y Cristina Kirchner se reunieron el año pasado en Nueva York.

Octubre de 2000. Argentina, en primavera, era gobernada por el radical Fernando de la Rua. Comenzaba a hacerse conocido en sociedad un sistema de medición del riesgo de los países emergentes del JP Morgan denominado “Riesgo País”. Los Estados Unidos, en otoño, se dividía en parte iguales entre el republicano George W. Bush y el demócrata Al Gore para la elección de noviembre. Pero el presidente era Bill Clinton.

A Washington llegaba, en la máxima reserva, una misión de funcionarios argentinos del Ministerio de Economía de José Luis Machinea. Un detalle, anecdótico, hizo que su presencia trascendiera más alla de los despachos oficiales y los del FMI: se alojaron en el Hotel Watergate, el mismo del escándalo que le costó la presidencia a Richard Nixon.

Los argentinos tenían un objetivo: buscar un golpe político de efecto que mostrase un apoyo internacional contundente al gobierno de De la Rúa.

Los dos hombres en Wa-shington que se pusieron a trabajar en ese sentido, fueron el director del Departamento Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Claudio Loser, otro argentino, y el responsable de las relaciones internacionales del Departamento del Tesoro, Timothy “Tim” Geithner, subsecretario de Asuntos Internacionales.

Geithner pertenecía a la troika política de los dos grandes creadores de los paquetes de salvatajes: Robert Rubin y Larry Summers, los secretarios del Tesoro de Clinton.

El “pulgar para arriba” de Geithner desde el Tesoro fue la luz verde del gobierno de Bill Clinton al famoso (y tristemente célebre) “Blindaje” de De la Rúa. Lo que luego paso aquí es historia conocida. El camino de Geithner, no.

Tu pasado me condena. Despues de que los demócratas se fueron del gobierno, Geithner –reemplazado en la silla por el más conocido John Taylor– ocupó el cuarto puesto en importancia en el FMI: el director del Departamento de Revisión de los programas, responsable de los acuerdos con los países. Sin su aprobación, los “acuerdos” no llegan al Directorio. La Argentina –en este caso ya el equipo económico de Duhalde– no encontró al mismo funcionario del 2000. Geithner había conocido la capacidad de la Argentina por no cumplir los acuerdos.

Relacionado con los sucesivos funcionarios argentinos que ocuparon el Ministerio de Economía, dio un gran salto a la gobernación más importante de la Reserva Federal: la de Nueva York. Visita obligada de cuanto argentino con cargo oficial llega a Wall Street, Geithner conoce a Cristina Kirchner (se reunieron el año pasado), pero más a su habitual interlocutor local, Martín Redrado, titular del Banco Central.

Conoció el país de la convertibilidad. También el del estallido y el de la recuperación. Pero más importante que todo esto, es que nos conoce. A nosotros, los argentinos.

Dato final a tener en cuenta: Geithner, al igual que Summers, fueron sacerdotes más que fieles de la ideología imperante de la época, el criticado Consenso de Washignton. Y viene de Wall Street. Cuidado con las falsas interpretaciones.

*Entre 2000-2002 cubrió la crisis como corresponsal en Washington del BAE.

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Daniel Marx: “Será un cambio positivo para el país”

El casi seguro secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Timothy Geithner, no es un personaje ajeno a la historia argentina reciente. Entre 1998 y 2001, Geithner fue subsecretario del Tesoro para Asuntos Internacionales y, en diciembre de 2000, vino a Buenos Aires para tantear el compromiso del gobierno de Fernando de la Rúa con las reformas necesarias para el “blindaje financiero”: desregulación de las obras sociales, reforma previsional y avances contra la evasión.

Daniel Marx, secretario de Finanzas de José Luis Machinea, participó de las reuniones con Geithner, a quien conocía desde 1998. PERFIL contactó ayer a Marx para saber qué podrá esperar la Argentina del “ministro de Economía” de Barack Obama.

—¿Qué implicancias tendrá para la Argentina que Geithner sea secretario del Tesoro?

—Geithner cree profundamente en el multilateralismo y en que debe haber una gran coordinación económico-financiera entre países, especialmente para cuestiones comerciales, pero también en situaciones financieras, de movimientos de fondos. Cree en acciones coordinadas desde la política cambiaria hasta los movimientos financieros y en que los organismo multilaterales tienen un rol importante. Considera que el rol del FMI no debe limitarse a asistir países con crisis cambiaria, sino también a aquellos con desequilibrios comerciales. Para él, el FMI debe hacer un seguimiento que sirva a las partes.

—¿Significará un cambio para la Argentina?

—Sí, será un cambio positivo para el país. Con Bush, ni los organismos internacionales ni el multilateralismo tenían un rol.

—¿Impulsará un salvataje de las automotrices?

—Tenderá a limitarlo. Considera que los salvatajes tienen que ser efectivos, no recurrentes, y limitados, con recursos finitos.

—¿Conoce la situación argentina?

—Sí. Si bien vivió en Japón y luego se dedicó a Europa Oriental, se abocó a América latina. Los demócratas conocen mejor la cuestión internacional.

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