Gaudio volvió y fue el de siempre.

En su regreso al Buenos Aires Lawn Tennis Club, cayó por 6-2, 4-6 y 6-2 ante el español Gimeno Traver; con poco ritmo, estuvo impreciso, pero mostró algunos destellos de su calidad; también cayó en los raptos de rabia y fastidio, que hasta le costaron un punto.
Dos años pasaron desde la última vez que jugó la Copa Telmex. Y, en cierto modo, no han cambiado mucho las cosas en todo este tiempo. Gastón Gaudio volvió a disputar el único torneo de ATP que se celebra en nuestro país, y se despidió en el debut con una derrota por 6-2, 4-6 y 6-2 frente al español Daniel Gimeno Traver en 1h57m. Tras casi un año de inactividad -sólo disputó un par de encuentros en un challenger hace algunas semanas-, Gaudio exhibió todo cuanto se le conoce; lo bueno y... lo otro. Los toques de talento. La calidad del revés. Y también la irregularidad, los rezongos y las raquetas hechas añicos.

En cuanto al juego, se notó que está falto de ritmo y de distancia, un factor decisivo en un deporte de alta precisión como exige el tenis, y con más razón en este nivel. La falta de competencia, además, provoca que su respuesta física sea menor, por eso terminó el encuentro con una molestia en la cara posterior del muslo izquierdo.

De todos modos, conviene establecer un equilibrio. Se valora que, a pesar de esas limitaciones, Gaudio dio mucha batalla, y sólo se vio desbordado a partir de una desconcentración. En otro momento, con la actitud que mostró ayer, podría haber revertido el resultado. Con las carencias de este momento, ese empuje es insuficiente.

A partir del 1-1 del tercer set apareció el Gaudio histriónico y el menos saludable en lo tenístico. Gimeno pidió médico por un malestar, lo que generó una demora de cinco minutos. Cuando el argentino volvió para sacar, ya no era el mismo que venía de ganar el segundo set. Perdió la brújula y se sucedieron los quiebres. Y en medio de todo eso, se dio algo curioso: tras ser quebrado en el tercer game, se preparó para revolear una pelota; antes, le señaló al umpire: poneme un warning (advertencia), y entonces sí, la sacó fuera del estadio. Un Gaudio auténtico. Y en el quinto game, después de un error con su saque, destrozó la raqueta; como ya tenía un warning, perdió el punto siguiente. Y allí el partido se le fue por completo de las manos.

A la gente no le importó. Una ovación de los 4000 espectadores lo despidió, acaso a modo de homenaje, y también con el sabor de la reivindicación, dos años después de la catarata de silbidos que lo despidió, tras perder por 6-1 y 6-1 con otro español, Rubén Ramírez Hidalgo.

"La pasé bastante bien, pero está claro que me faltó un montón, me cansé mucho. Tuve varias situaciones... Estoy contento porque no la pasé mal, me divertí y eso era lo fundamental", señaló Gaudio apenas concluyó todo. Y agregó: "Fue buenísimo porque la gente me dio su apoyo, pero me hubiera gustado ganar y darles más alegrías. Igual, me voy mucho más contento que las últimas veces, que no tenía ganas de nada. Voy a seguir. ¿Qué voy a hacer ahora? Iré a jugar donde sea y donde pueda".

Atrás quedó más de un año sin participar en un torneo de ATP: su último certamen había sido en enero del año pasado, cuando perdió por 6-3 y 6-0 con el español Santiago Ventura por la primera rueda de Viña del Mar. Después, caería en el debut del challenger de Miami ante el japonés Kei Nishikori, y a partir de allí, el descanso. La vuelta a la actividad ocurrió hace algunas semanas, en el challenger de Iquique, Chile, donde ganó dos partidos y se desgarró en el tercero.

Pero ahora el objetivo es divertirse con el tenis para tratar de volver. Por ese lado, le fue bien. Pero también quedó claro que un año al margen del circuito no pasa en vano, y que el puesto 1094° del ranking que ahora ocupa no es casualidad. Por lo pronto, el regreso tiene su valor.

Comentá la nota