Gato encerrado, en un juego por plata entre Olivos y las provincias

Por: Alcadio Oña

Todo se parece a un canje: el Gobierno alivia el ahogo financiero de las provincias y los legisladores del interior votan las leyes que el kirchnerismo necesita. El Presupuesto de 2010 y la prórroga de impuestos, si es que no hubo ya una contrapartida reciente, como dicen en la oposición. Aún así, los gobernadores no debieran confiarse demasiado por la parte que no les toca.

Por la parte que interesa a la Casa Rosada, la primera punta aparece en la prórroga hasta fines de 2011 del Impuesto al Cheque. Más directamente, que se mantendrá el sistema de reparto de la recaudación: 70% para el Tesoro Nacional y 30% coparticipado.

Pero en la coparticipación de ese 30 por ciento, las provincias reciben la mitad. Así, la cuenta completa da 85% para la Nación y 15% para las provincias. Esta es la ecuación que el Gobierno busca remachar durante dos años más, según consta en un artículo del proyecto de ley que acaba de mandar a la Cámara de Diputados.

Puesta en plata, la diferencia en los porcentajes alcanza un volumen enorme. Según la recaudación proyectada para el Impuesto al Cheque en el Presupuesto de 2010, significa: 20.015 millones a la Nación y 3.532 millones a las provincias.

La ley viene de la época de Cavallo-De la Rúa y es prorrogada de año en año. Pretender que recién vuelva a ser discutida en 2011 revela que el kirchnerismo quiere asegurarse que todo seguirá tal cual está, hasta el final del mandato de la Presidenta. Y que no será meneado por los legisladores que asumirán el 10 de diciembre.

La moneda de cambio son dos artículos del proyecto de Presupuesto.

Uno prevé que el Gobierno nacional atienda los déficits financieros provinciales y los atrasos en los pagos de salarios y servicios sociales. Así pone al descubierto un cuadro de asfixia cada vez más agudo: hay provincias en rojo, todas tienen o podrán tener dificultades para cubrir los sueldos de sus empleados públicos y bicicletean cuentas con proveedores y contratistas.

El otro artículo va directo a la deuda con la Nación. La promesa oficial es refinanciarla, con quitas y plazos de gracia, tanto el capital como los intereses. Que entre la mitad, a 20 años y con tasa fija en pesos, piden algunos gobernadores.

Según un trabajo de la consultora abeceb.com, a fines de 2009 esa deuda ascendería a $ 84.091 millones. El grueso corresponde a financiamiento que el Gobierno les da todos los años las provincias, a bonos por las cuasimonedas y a obligaciones que ellas tenían con bancos privados e internacionales y la Nación absorbió.

El ranking de deudores lo encabeza por lejos Buenos Aires, con $ 30.352 millones. Le siguen Córdoba, Tucumán, Chaco y Río Negro. Pese a que su situación fiscal es difícil, al menos en este punto Santa Fe no figura entre las más comprometidas: su deuda con la Nación es de $ 1.000 millones.

Según se ve, sobran urgencias en el interior. Aunque unos cuantos gobernadores reclaman a la Casa Rosada obligaciones incumplidas y algunos hasta las llevaron a la Corte Suprema.

Sin embargo, en los mismos dos artículos del proyecto presupuestario hay un gato encerrado o, si se prefiere, ciertas condicionalidades que no dan como para cantar victoria antes de tiempo.

Dicen ambos que la ayuda está subordinada a las "posibilidades financieras del Estado Nacional". Y uno, claramente, que el jefe de Gabinete y el Ministerio de Economía "suscribirán los convenios respectivos".

Bien entendidos, significan que Olivos no abrirá su caja así como así. Dependerá de que haya plata, después de cubrir otros gastos que considere prioritarios. Y tratará caso por caso. Al fin, el gato encerrado: Néstor Kirchner decidirá a cuál gobernador si y a cuál no, según como vengan los alineamientos al poder central.

Pero el del cheque no es el único impuesto que estará en juego. Los gobernadores y sus legisladores también pueden plantearle al Gobierno las enormes tajadas que quedan en la ANSeS de la recaudación de Ganancias, del IVA, de otros impuestos y de la misma coparticipación. Vienen de cuando el sistema previsional estaba desfondado por la privatización de Cavallo y podrían alegar que es tiempo de devolver una parte, ahora que al organismo le sobra superávit y desaparecieron las AFJP.

La ANSeS, se sabe, es una de las columnas que sostienen las cuentas del Tesoro Nacional. Más el Banco Central y el Nación: todo en abundancia. Ninguno les presta plata a los Fiscos provinciales.

Este es el escenario completo. Los gobernadores están con el agua al cuello y los apremia la escasez de fondos. Pero no les faltan cartas. Dependerá de como se planten en la discusión. O, directamente, de si alguna vez resuelven plantarse.

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