El gasto público no será lo que es

El gasto público no será lo que es
La política fiscal del año que viene ya no será decisiva en cuanto a la tracción del crecimiento. Así lo afirmó el viceministro de Economía en el inicio del tratamiento del Presupuesto 2010 en el Congreso. La inversión privada y las exportaciones serán clave.
El Ministerio de Economía reconoció que el crecimiento de la actividad económica el próximo año no se sostendrá en la expansión del gasto público –aunque seguirán las inversiones en obras– sino que se dará a partir de una recuperación de las exportaciones y de la inversión privada. Así lo manifestaron ayer Roberto Felleti, viceministro y secretario de Política Económica, y Juan Carlos Pezoa, secretario de Hacienda, durante su presentación en la Comisión de Presupuesto de la Cámara baja. Según lo estipulado en el Presupuesto 2010, el gasto público crecerá 12,4 por ciento, cuando en ejercicios anteriores lo hacía a un ritmo del 30 por ciento. El Ejecutivo confía en una fuerte recuperación de los precios de los commodities, que se ve proyectado en un incremento de los derechos de exportación cercano al 35 por ciento, y un crecimiento de la inversión bruta interna del 8,2 por ciento, en contraste con la caída de la inversión del 12 por ciento proyectada para este año.

"La política fiscal del año que viene no será la decisiva en cuanto a la tracción del crecimiento", aseveró ayer Felleti. Según la argumentación de los funcionarios del Ministerio de Economía, el año próximo el consumo crecerá 2,7 por ciento –frente al actual aumento del 0,8 por ciento–, las exportaciones se incrementarán 8,4 por ciento y las importaciones, 7,4 por ciento.

Las ajustadas cuentas públicas para este año y las proyectadas para 2010 tendrán su impacto en las inversiones del Estado. Por eso el ritmo de crecimiento del gasto será menor al de otros años. Incluso, esta situación es la que empujó al Poder Ejecutivo a permitir el endeudamiento del Ministerio de Planificación para financiar una serie de obras "prioritarias" (ver aparte). Más allá de esta situación, el secretario de Hacienda salió al cruce de los diputados de la oposición que señalaron un "ajuste presupuestario".

"Los que dicen que éste es un presupuesto ortodoxo se equivocan. El gasto primario en términos reales se incrementará", aseveró Pezoa ante los diputados reunidos en comisión. Según el Presupuesto 2010, los gastos en infraestructura económica y social –transporte, energía, vivienda, agua potable, educación y ciencia y tecnología– serán de 27.239 millones de pesos, un incremento del 8,7 por ciento en relación con el previsto en el ejercicio 2009. El rubro energía tendrá el mayor aumento, cercano al 28 por ciento (6071 millones de pesos). Sin embargo, el ítem transporte se llevará la mayor cantidad de recursos: 9692 millones de pesos.

Una de las principales objeciones de la oposición es la escasa suba presupuestaria para el área de salud, teniendo en cuenta la experiencia de la gripe A y el dengue. Para 2010, se prevé una inversión en salud de 10.160 millones de pesos –frente a los 9900 millones proyectados para el Presupuesto 2009–. Sin embargo, el dato llamativo en esta área es el porcentaje de ejecución presupuestaria del primer semestre de 2009, que fue del 36 por ciento, una cifra exigua si se tienen en cuenta ambas epidemias. Según Pezoa, las inversiones que se están realizando para prevenir y atender mejor las consecuencias de las crisis sanitarias se verán reflejadas en los próximos ejercicios.

Las otras críticas de la oposición estuvieron relacionadas con las fuentes de financiamiento en relación con la deuda pública, la participación de la Anses en la economía y los déficit provinciales. Según Jorge Sarghini (Unión Peronista), el incremento del resultado primario proyectado para el año próximo –2,29 por ciento del PIB– "no resultaría suficiente para abordar los vencimientos de la deuda". Felleti fue el encargado de responderle: "No hay dificultades para afrontar los vencimientos de deuda, tanto para este año como para 2010".

En este sentido, el secretario de Política Económica aseguró que la intención de Economía de avanzar en las negociaciones con los holdouts y el Club de París no es para "tomar deuda con el objetivo de financiar un posible déficit fiscal" sino que apunta a "recuperar la inversión pública y privada".

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