El gasto no debe ser más del 17% para superávit de tres puntos del PBI

El aumento de las partidas destinadas a obras públicas exige un recorte significativo en subsidios, estimado en 5.500 millones de pesos. Sin recursos extraordinarios como AFJP o moratoria, el superávit primario sería de 1,5 por ciento del PBI, según Ieral.
Los anuncios de la presidenta Cristina Fernández, especialmente el plan de obras públicas, requieren financiamiento de organismos internacionales, inversores privados, Anses y Banco Nación, así como un recorte de subsidios de unos 5.500 millones de pesos. “La posibilidad de financiar la inversión pública en 2009 dependerá en realidad no tanto de las previsiones presupuestarias, sino más bien de lo que efectivamente se termine recaudando y gastando en el nuevo entorno económico que transita el país, bastante alejado del existente al momento de formular el presupuesto”, se desprende del informe del Ieral de Fundación Mediterránea.

En el nuevo contexto cambiaron las previsiones respecto a la actividad económica y recaudación y en recursos o erogaciones que no estaban considerados en la previsión original. “Se plantea un escenario económico y fiscal base, a partir del cual se introducen cambios para algunas variables importantes por su impacto fiscal. En ese escenario se parte de un crecimiento del PIB del uno por ciento, inflación del 15 por ciento y el tipo de cambio actual. Bajo esos supuestos, se estima que los recursos tributarios crecerán 5,5 por ciento respecto al año 2008. Sin considerar las retenciones a las exportaciones, la suba podría resultar del orden del 16 por ciento. Se tiene en cuenta también un impacto negativo neto de 1.200 millones de pesos (neto de coparticipación a provincias) por el reciente anuncio sobre modificaciones en el esquema de deducciones del Impuesto a las Ganancias”, afirmaron los especialistas.

Además, se incorporaron recursos por alrededor de 18 mil millones de pesos por el impacto de los aportes personales netos que antes fluían a las AFJP y por el posible aporte extraordinario de recursos derivados de la moratoria, blanqueo y otras disposiciones recientes. Así, los recursos totales sumarían 255 mil millones de pesos en 2009, representando una suba interanual del 16,4 por ciento.

Por el lado de las erogaciones, en el escenario base se prevé un aumento de remuneraciones y jubilaciones del orden del 16 por ciento. Se incorpora el ahorro en subsidios ($5.500 M) y la cifra de inversiones que se previó en el Presupuesto 2009 por 33.800 millones de pesos ($ 18.900 M de Inversión Real Directa y $ 14.900 M en Transferencias de Capital). El gasto primario ascendería a 219 mil millones de pesos en 2009, con un aumento del 17,1 por ciento. “Así, el superávit primario resultaría de alrededor de 36,7 mil millones de pesos en 2009 (tres puntos del PIB), y caería a 1,55 por ciento del PIB, si no se incorporaran los recursos extraordinarios antes mencionados”, estimaron.

Ese posible superávit de 10.650 millones de dólares equivale a algo menos de la mitad de los 21.000 millones de servicios de deuda a pagar en 2009. No obstante, los compromisos refinanciables ascienden a cerca de 6.700 millones de dólares (básicamente con organismos oficiales, incluidos bonos en poder de las ex AFJP), y se obtendrían nuevos préstamos de organismos internacionales de crédito por 725 millones de dólares, de modo que las necesidades netas de financiamiento resultarían de alrededor de 2.990 millones.

Esa cifra se compondría de un excedente de pesos equivalente a 3.770 millones de dólares y de un faltante de 6.750 millones de dólares, si se tiene en cuenta que una parte de las erogaciones deben pagarse en divisas internacionales, que resulta diferente de la porción de los recursos y uso del crédito que se perciben en moneda dura. Se trata de un problema adicional, que requiere del uso de reservas del Central o salir a comprar el faltante de dólares al mercado, con la consecuente presión alcista que eso podría significar sobre el tipo de cambio.

En tanto, si el tipo de cambio sube 10 por ciento sobre sus valores actuales, existirían cambios en recaudación (básicamente por el producido por retenciones) como en erogaciones (se supone, por ejemplo, que esa mayor inflación se traduce en un paralelo aumento en salarios y jubilaciones).

“Para poder llevar a cabo el Plan de Obras Públicas previsto en el Presupuesto la necesidad neta de financiamiento se reduciría a 1.890 millones de dólares. Si la inflación aumenta a la par que el tipo de cambio, los recursos extras necesarios serían de 1.080 millones de dólares. Es decir, que un mayor tipo de cambio y consecuente mayor inflación, si se produce en forma controlada, achica las necesidades netas de financiamiento”, explicaron. Como contraparte, una mayor inflación aumenta el monto de la deuda.

En cambio, si se produce una depreciación del 10 por ciento en el tipo de cambio, pero el PIB cae uno por ciento, la necesidad neta de financiamiento resultaría de 1.550 millones de dólares. Si además los recursos tributarios (excluidas retenciones) crecen un 90 por ciento de lo que varía el PIB (por disminución en los niveles de cumplimiento), la búsqueda de financiamiento extra sería por 2.280 millones, de acuerdo a los cálculos.

Lo cierto es que para poder llevar a cabo las obras, se necesitará financiamiento adicional por entre 1.500 y 3.000 millones de dólares.

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