Gastar o no depende del sector en el que se trabaja

Los economistas aconsejan mantener el nivel de consumo si es empleado público o jerárquico de una compañía. Alerta para quienes dependen de la industria y de las exportaciones.
El año arrancó y los argentinos -como buena parte de la población mundial- se siguen preguntando cómo manejarse con el dinero en este 2009. Con los oscuros panoramas trazados por consultoras y expertos, los consumidores comenzaron a “curarse en salud”. Es decir, gastan menos. Cuidan el bolsillo porque temen tener menos ingresos que en los últimos tiempos. ¿Será así para todos?

LA MAÑANA realizó una ronda de consulta entre economistas. Les preguntó cómo debería manejarse la gente, cómo debería administrar su dinero. Hay una coincidencia básica: todo depende de la relación laboral que se tenga y del sector en que se trabaje. Para los especialistas está claro que algunas áreas de la economía no lograrán levantar cabeza este año, mientras otras podrán atravesarlo sin mayores dolores de cabeza.

Para Alieto Guadagni, ex secretario de Industria, los más beneficiados serán aquellos que trabajan en el sector público o integran la “burocracia empresaria” (ejecutivos de compañías). “Son los que menos se tienen que preocupar porque lo más probable es que no tengan problemas serios”, dice.

En cambio enciende luces amarillas para los trabajadores industriales y de la construcción. “Los que dependen de ingresos variables deben manejarse con mucha cautela. Aconsejaría no endeudarse. Ya el remezón de la crisis se está sintiendo. No creo que sea dramático como en 2001/02, pero el enfriamiento de la economía será importante”.

En la misma línea razona Ricardo Delgado, quien sostiene que lo más recomendable es que cada grupo familiar mire la perspectiva del empleo de sus integrantes: “La cautela extrema es para aquellos dependientes del sector exportaciones, de los que deben competir con importaciones y de la industria en general”.

Aunque el economista sostiene que para evitar una espiralización de la crisis “no hay que parar de gastar, de consumir” entiende que los trabajadores de esos sectores deben ser más precavidos. A modo de ejemplo de porqué sostener el consumo es la clave recuerda que cuando George Bush, el año pasado, hizo una devolución fiscal a las familias estadounidenses para evitar un declive del gasto, “éstas no usaron el dinero, lo ahorraron porque no confiaban. Así el gasto fiscal se disparó y la crisis no se frenó porque esa gente no consumiera”.

Daniel Artana coincide con la premisa de sostener el consumo, pero enfatiza -como si hiciera falta- que para hacerlo hay que “tener con qué”. En ese contexto, al igual que sus colegas critica que el gobierno nacional sólo haya apuntado a sostener a los segmentos de mayores ingresos. “Los de abajo consumen todo, gastan todo lo extra que reciben. En cambio los mejor posicionados ahorran”, sintetiza.

A las pequeñas y medianas empresas (Pymes) y comercios medianos y chicos los especialistas les sugieren “extremar el cuidado” en los gastos. Evitar que se altere la estructura de costos porque no es claro el panorama de los ingresos.

Gran incertidumbre

Ante el requerimiento de qué debería hacer un argentino que tiene 30 mil dólares. Si, por caso, comprar un inmueble o cambiar el auto, los expertos dudan y fundamentan su interrogante en la incertidumbre cambiaria que reina en el país. Remarcan que se trata de un tema “crucial” íntimamente ligado al nivel de consumo.

“Esa incertidumbre cambiaria es un disuasivo para gastar porque en la Argentina todavía se razona en dos monedas”, plantea Artana. El investigador de Fiel sostiene que el dólar este año debería estar por encima de los cuatro pesos ya que el gobierno debería acompañar la devaluación de los vecinos. “Hoy el tipo de cambio no cierra para la situación internacional reinante. De todos modos, devaluar en el aire es imposible. Hace falta un plan, evitar seguir repitiendo errores”, agrega.

A su turno Delgado proyecta que un dólar a cuatro pesos significa una devaluación nominal de 15 por ciento, el mismo nivel de inflación que se prevé para este año: “Con lo cual no cambia nada. La situación complicada seguirá. No se puede tocar el tipo de cambio, un precio clave para la economía, sino se tiene un norte, un programa integral”.

El planteo de base es que mientras no haya una noción clara de lo que pasará con el dólar y los argentinos sigan descontando que vendrá una devaluación para mejorar la competitividad limitarán sus niveles de gasto.

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