Los K gastan sus últimos cartuchos

Por Martín Dinatale

Hay una orden presidencial que empezó a materializarse en los últimos días y que se potenciará en las próximas semanas sin interrupción hasta el 10 de diciembre. El mandato lo impartió Cristina Kirchner a los jefes de bancada del Senado y de Diputados, Miguel Pichetto y Agustín Rossi, respectivamente. "Apuren todas las leyes que haya que apurar con estas mayorías porque después se vendrá el desierto y nos tirarán anchoas", le dijo un destacado legislador kirchnerista a la tropa. La frase no es de la Presidenta pero ilustra con claridad aquel mandato de la Casa Rosada: gastar todos los cartuchos ahora.

Algo de esto se vio la semana pasada en el Senado con la aprobación contra reloj de la ley de prórroga de las facultades delegadas y se verá en los próximos días con el debate en Diputados de la ley de superpoderes, que ya tiene media sanción de la Cámara alta. También habrá un fuerte avance con el proyecto de presupuesto 2010. Hay quienes especulan incluso que el Gobierno podría girar la iniciativa al Congreso antes de la fecha prevista por ley: estos es el 15 de septiembre. También el kirchnerismo busca avanzar en el nombramiento de la senadora María Perceval en la Defensoría del Pueblo que dejó vacante Eduardo Mondino y que tantos dolores de cabeza le ocasionó al Gobierno. Los legisladores apurarán a la vez el nombramiento de juzgados vacantes.

La estrategia kirchnerista es mucho más que una carrera contra el tiempo y las matemáticas. Se sabe que el 10 de diciembre se renuevan las mayorías parlamentarias y el oficialismo perderá escaños en ambas cámaras. Pero este no sería un contratiempo si se tratase de un Gobierno acostumbrado a la búsqueda de consensos y acuerdos legislativos. La estrategia no es la del consenso sino la de la división. Esta semana se verá claramente cuando los diputados kirchneristas avancen con el proyecto de ley de arrendamiento que divide a la Comisión de Enlace rural.

Las presiones que habría recibido la senadora Roxana Latorre para firmar el dictamen que habilitó al oficialismo el tratamiento de la prórroga de las facultades delegadas formó parte de esta estrategia de gastar todos los cartuchos. El senador Carlos Reutemann lo repitió en los últimos días: "Los Kirchner no tendrán piedad de nada", deslizó a sus allegados el ex piloto de Fórmula uno que tuvo que sacrificar a un soldado para mantener creíble y en vigencia su profecía antikirchnerista.

Un destacado senador del PJ admitió que a los Kirchner se le hará muy difícil remontar carrera en los dos años de mandato que le quedan a Cristina Kirchner. Algo similar deslizó ayer públicamente el gobernador ultrakirchnerista de Tucumán, José Alperovich, quien vaticinó "dos años muy difíciles para las cuentas provinciales" y reclamó 60 millones de pesos a la Nación para pagar salarios.

La cuenta regresiva comenzó el 29 de junio. Los Kirchner no tomaron nota de esto. Por el contrario, apretaron el acelerador a fondo. La maquinaria oficialista en el Congreso se forzará una vez más hasta diciembre, hasta gastar todos los cartuchos.

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