El gasoil ahora vendrá acompañado

La medida podría encarecer entre 2 y 3 centavos el precio del carburante en los surtidores, pero ayudará a disminuir la dependencia de la importación y constituye un fuerte incentivo para la industria del biodiésel.
A partir del lunes las productoras de gasoil estarán obligadas a mezclar su producto con un 5 por ciento de biodiésel por litro, según anunció ayer el ministro de Planificación, Julio De Vido. La medida podría encarecer entre 2 y 3 centavos el precio del carburante en los surtidores, pero ayudará a disminuir la dependencia de la importación y constituye un fuerte incentivo para la industria del biodiésel que actualmente factura 1300 millones de dólares exportando su producción. Se trata de un núcleo de empresas líderes, como Aceitera General Deheza, Dreyfus, Molinos y la Corporación América. Todos vieron la veta de un negocio prometedor que, a su vez, apuntala el de la soja. Por ahora, esta oleaginosa es el único insumo utilizado en la Argentina para la producción de ese combustible verde.

Según prevé la ley, desde este año es obligatorio hacer ese corte, en el que la proporción de biodiésel deberá ir creciendo hasta representar el 20 por ciento, algo que, según aseguró De Vido ayer, ocurrirá en cuatro años. El combustible ecológico involucra muchos intereses que el Gobierno tuvo que conciliar antes de definir el precio que las petroleras pagarán por el nuevo forzoso insumo y que surgirá de una fórmula polinómica incluida en una resolución aún no publicada en el Boletín Oficial.

En el sector saben que de ahí resultará un precio para el biodiésel cercano a los 2,90 pesos el litro, casi lo mismo que se cobra hoy por venderlo al exterior –básicamente a Europa– y menos de lo que cuesta en Brasil (equivalente a 5 pesos), Uruguay (4 pesos) o Perú (3,8 pesos). Aquel valor variará todos los meses en función de la fórmula que contempla los costos de producción: si éstos aumentan, indefectiblemente subirá este insumo, traccionando al gasoil.

A través del titular de la cámara que nuclea a las empresas grandes, Fernando Peláez, los empresarios minimizan el impacto en surtidor. "Hablan de sólo 2 o 3 centavos", que se licuan por la diferencia de precio que ya existe entre las distintas zonas del país (el litro de gasoil oscila entre 3,10 y 3,40 pesos), pero no es muy claro qué pasará en el futuro si el precio del aceite de soja se dispara, por ejemplo. Lo que está fuera de duda es que la incorporación del biodiésel obliga a las refinadoras a hacer ciertas inversiones para permitir la mixtura y, aunque sea de modo acotado, sube sus costos.

Argentina tiene capacidad para producir 2000 millones de litros y elabora, efectivamente, alrededor de unos 1500 millones, de los cuales de ahora en más destinará al mercado interno 754 millones. "El equivalente a la cantidad de gasoil que se importó en el 2008", destacó ayer el ministro de Planificación, durante el acto en el que anunció la puesta en marcha de este sistema de corte obligado, poniendo sobre la mesa una de las principales ventajas del sistema que se estrena este mes: disminuir la dependencia de la importación de gasoil. De alguna manera, una forma de suplir la promesa incumplida por el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno de "hacer llover" ese combustible.

Para garantizar la provisión de biodiésel al mercado interno, Energía habilitó un registro para las proveedoras interesadas. A las pymes se les garantizó la cobertura íntegra de la cantidad que postularon vender. Esta acción de arbitraje es germen de un posible organismo regulador que el Gobierno crearía a los fines de administrar un negocio que promete crecer de modo muy rápido, en particular si en sólo cuatro años se quintuplicase la cantidad de producto para tener un gasoil más amigable con el medio ambiente, tal como sugirió el ministro. Los productores sojeros, en tanto, se frotan las manos.

Otro capítulo aún abierto es el de las naftas, que según la previsión original de la ley, también este año debían tener un corte del 5 por ciento con bioetanol, producto derivado de la caña de azúcar. Pero en Argentina sólo se produce un tercio del alcohol que se necesitaría para hacer esa mezcla y ahora se está esperando que maduren algunas inversiones en cabeza de los ingenios azucareros para poder aumentar la cantidad de producto. Esa exigencia, por lo tanto, recién estaría vigente en el 2011.

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