Gases, piedras y un rector reelecto en la UBA

Gases, piedras y un rector reelecto en la UBA
La asamblea sesionó 15 minutos en el Congreso. Hallu recibió 144 votos, de mayorías radicales y peronistas. La izquierda denunció al encuentro por "antidemocrático". El centroizquierda no participó.
Casi como un calco de lo ocurrido en 2006, el rector de la UBA, Ruben Hallu, fue reelegido ayer en el Congreso, mientras un fuerte operativo policial reprimía a los estudiantes que se manifestaban en los alrededores en rechazo a una asamblea que consideraban "antidemocrática". Dentro del edificio Anexo del Congreso, la sesión duró apenas quince minutos y, con el voto de 144 asambleístas –las mayorías de radicales, peronistas y aliados–, se ratificó la permanencia de Hallu durante el período 2010-2014. El enfrentamiento entre los alumnos y la policía fue intenso y se mantuvo durante casi una hora, en la que se cruzaron pedradas con balas de goma y gases lacrimógenos.

A las 9.05, acompañado por el secretario general de la UBA, Carlos Mas Velez, Hallu dio por iniciada la asamblea tras comprobar el quórum. De los 236 representantes de profesores, egresados y alumnos habilitados para participar del encuentro, sólo 158 lograron acreditarse antes de que se cerrara el ingreso al subsuelo del Anexo, cuando comenzaban los choques entre la izquierda estudiantil, nucleada en la FUBA, y la policía que rodeaba el edificio. Una vez allí, el decano de Veterinarias, Marcelo Míguez, propuso la candidatura de Hallu como rector. Acto seguido, Ileana Celotto, consejera graduada por la Facultad de Psicología, llamó a desconocer la asamblea con los argumentos que sostiene la oposición desde que se hizo público el adelantamiento de la convocatoria, hace un mes y medio: el irregular trámite de reelegir al rector antes de que venciera su mandato y antes de que los consejeros electos asumieran plenamente sus funciones. El reclamo de fondo, sostenido por sectores estudiantiles y docentes de oposición, era que antes de elegir al rector debían modificarse las formas de cogobierno en la universidad, un compromiso asumido hace tres años y nunca completado.

La Policía Federal había vallado el Congreso durante el fin de semana y ayer, antes de las 7.30, había comenzado el operativo, solicitado por el rectorado al Ministerio del Interior, para que los asambleístas de la mayoría, los funcionarios y trabajadores de la UBA, pudieran entrar en el Congreso. Un grupo se reunió en la sede que la Facultad de Ingeniería tiene en Las Heras y Azcuénaga, y llegaron a la asamblea en combis escolares rentadas. Por otro lado, en Viamonte al 400 también abordaron combis el rector y su equipo, pero el camino fue diferente: los llevaron hasta la Plaza de Mayo y allí abordaron una formación del subte de la línea A, vacía y preparada para llevarlos hasta la sede del cónclave.

A las 9.15, el escenario sobre la avenida Rivadavia, desde Callao hasta Riobamba, era dantesco. Consejeros que habían pasado las vallas pero habían quedado encerrados sin poder acreditarse, oficiales de la policía que lloraban y vomitaban a un costado de los carros de asalto por el efecto de los gases que ellos mismos lanzaban, bombas de estruendo y piedrazos que tiraban los estudiantes, el repetitivo estallido de las armas policiales disparando balas de goma, todo salpicado por nubes de agua azul que escupían a chorros los camiones hidrantes... "La seguridad interna nos mató a palazos y encima no nos dejan entrar a la asamblea", gritaba la consejera estudiantil Denise Pinus (MST), de Psicología.

Dentro del recinto la votación ya había empezado y terminado. Luego de cerrar la lista de oradores, a mano alzada fueron 144 los asistentes que aprobaron la candidatura de Hallu, la única presentada. Las adhesiones provinieron de las facultades de Derecho, Económicas, Medicina, Veterinarias, Farmacia, Psicología, Odontología, Agronomía, Ingeniería, además de otros sectores. Un solo consejero se abstuvo y los restantes directamente no votaron.

Entre los asambleístas acreditados figuraban al menos catorce estudiantes que respondían a las agrupaciones de izquierda, pero en realidad habían dejado el salón en cuanto se desataron los incidentes afuera. Sin poder participar de la asamblea quedó casi todo el arco opositor de centroizquierda, que reúne a cerca de 40 consejeros y pretendía presentar la candidatura a rector de Federico Schuster (ver aparte). También faltaron algunos asambleístas del oficialismo.

El contraste en la calle lo daban las columnas de manifestantes. Por un lado, en Rivadavia y Callao, la conducción de la FUBA –en manos del PO– junto a otras agrupaciones independientes y de izquierda enfrentaban a la policía y contestaban con cuanto cosa encontraran a mano, mayormente baldosas, pero también bulones arrojados con gomeras. Casi toda la policía estaba volcada sobre esa esquina. En el cruce con Combate de los Pozos se había reunido una columna con integrantes de la Federación Universitaria Argentina –conducida por Franja Morada–, trabajadores no docentes de la UBA y militantes del centro de estudiantes de Ciencias Económicas para apoyar la realización de la asamblea. "Se va a acabar, se va a morir, la burocracia estudiantil", les gritaban los alumnos que estaban atrapados en el hall externo del Anexo.

Cuando amainó el temporal de piedras y gases comenzaron a aparecer los asambleístas que no pudieron ingresar: el decano de Filosofía y Letras, Hugo Trinchero –hoy más cerca de Hallu que del espacio progresista que integró–, junto a profesores de su facultad; los decanos de Sociales, Federico Schuster, y de Exactas, Jorge Aliaga, que se acercaban para ver cómo estaban los estudiantes atrapados en las vallas, quienes pedían que los acompañaran para salir, porque tenían temor de ser golpeados por la policía. En la desconcentración, los estudiantes mostraban las marcas que les había dejado la policía en el cuerpo. Guido Saccal, de Ciencias Económicas, exhibía bajo su remera tres heridas redondas cerca de la panza, producidas por las balas de goma: "Así democratiza Hallu la universidad, con palos y represión a los estudiantes", denunció, mientras señalaba con el dedo los círculos rojos.

Mientras, los consejeros que sí habían participado de la reelección exprés de Hallu salían con tranquilidad por la calle Riobamba y se iban como habían llegado: rapidito y en las combis escolares rentadas para la ocasión.

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