El garito burrero que custodiaba un policía

Otra vez fueron policías no rosarinos los que voltearon un garito de apuestas ilegales en Rosario. Otra vez quedó al descubierto que un hombre de la fuerza de seguridad hacía guardia en un lugar donde se ejercía una actividad que debía combatir, en vez de custodiar.
El jueves por la noche, agentes de la Dirección Provincial de Asuntos Internos allanaron un modesto local de Ovidio Lagos 2680 donde –según lo encontrado– se realizaban apuestas clandestinas sobre carreras de caballos que eran exhibidas vía satélite a través de un sistema de monitores. El procedimiento obedeció a una orden del juez de instrucción Osvaldo Barbero, quien investiga la complicidad policial con el juego clandestino, desarmaderos ilegales y otras corruptelas que en febrero pasado denunció el oficial de la Unidad Regional II Juan José Raffo.

La caída de este garito cobra mayor relevancia porque, además de los 12 apostadores y el dueño del local que fueron demorados, también marchó preso un sargento de la UR II que cumplía allí un servicio ilegal de vigilancia. El suboficial estaba asignado a la comisaría de la localidad de Arminda, y desde el momento en que fue arrestado quedó imputado del delito de cohecho –igual que el dueño del negocio– y fue cesado en sus funciones hasta que se defina su causa penal. La situación revelada es de índole similar a la presencia del agente Emanuel Del Mastro en el prostíbulo de Mendoza al 900, donde fue asesinado el 18 de junio, durante el asalto de dos pistoleros con la presunta intención de robar.

Los agentes secuestraron los monitores, el decodificador para bajar la señal que televisa las carreras, teléfonos celulares y una suma de dinero cuyo monto no trascendió y que pertenecía a la recaudación de las apuestas ilegales.

El lugar allanado se encuentra en jurisdicción de la seccional 5ª y de la Inspección 3ª Zona, igual que el garito que Asuntos Internos allanó en mayo último, en 27 de Febrero 1435, cuando fueron sorprendidos el dueño y trece apostadores. Luego de aquello, el jefe de la UR II, Osvaldo Toledo (que está denunciado por Raffo) había relevado de sus cargos al titular de la comisaría, Hugo Cabral, y al inspector responsable, José Luis Juárez. Es que la policía de jurisdicción había allanado días antes ese mismo lugar, por orden del juez Barbero, y había informado que todo estaba dentro de la ley.

En la denuncia de Raffo, el dueño detenido el jueves aparecía con un aporte semanal de $350 a la Policía.

El secretario de Seguridad, Carlos Iparraguirre, y el secretario de Control de las Fuerzas de Seguridad, Gonzalo Armas, decidieron que no removerán a ninguna autoridad policial salpicada por la presunta connivencia con el juego clandestino hasta que el juez Barbero avance en su investigación.

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