Ganó Piñera, pero irá a segunda vuelta con Frei

El empresario le sacó unos 15 puntos de ventaja al ex presidente. Los votos del independiente Marco Enríquez Ominami, que quedó tercero, serán decisivos para el balotaje, el próximo 17 de enero.
Con una celeridad y un orden desconocidos para un ciudadano argentino, a partir de las 7 de la tarde de ayer las autoridades electorales chilenas comenzaron a difundir los resultados electorales que confirmaron los últimos sondeos conocidos días atrás. El 17 de enero habrá segunda vuelta para elegir presidente de este país y la pelea quedó reducida a dos nombres, el del empresario multimillonario de la derecha Sebastián Piñera, quien ayer se llevó el 44,03% de los votos y el del oficialista senador y ex presidente Eduardo Frei, quien al alcanzar apenas el 29,6% de los votos está en serios problemas para lograr revertir una situación de derrota.

Los casi 15 puntos que sacó Piñera son una montaña difícil de escalar para Frei, representante de la fuerza de gobierno -una sociedad entre socialistas y democristianos- que atraviesa la mayor crisis de su historia política. La llave para convertir el balotaje en una decidida pelea entre el campo progresista y el de la derecha la tienen los votos de Marco Enríquez Ominami, el joven diputado ex socialista que abandonó la estructura de la Concertación para ir como independiente, y que en su gesto de protesta al establishment político chileno consiguió ser acompañado por un 20% de los chilenos. Es esa fracción la que precisa desesperadamente el oficialismo para soñar con dar vuelta lo que parece un final cantado, ya que el 6,2% que votó por el ex concertacionista Jorge Arrate (apoyado por los comunistas) irá a parar a las arcas de la coalición que gobierna hace dos décadas, desde la salida del poder del dictador Augusto Pinochet.

Pese a que en el comando de Frei buscaban mostrar entusiasmo por los resultados, en rigor el único triunfo fue llegar a segunda vuelta ya que hasta esa misma instancia estuvo en duda durante gran parte de la campaña, cuando ME-O, quien partió de la nada en intención de votos, comenzó a crecer en las encuestas.

El orden y la prolijidad del proceso electoral se vieron alterados a la hora de los discursos de los candidatos, que se superpusieron alrededor de las 9 y media de la noche, enloqueciendo a programadores de la TV local. Frei llamó a los votantes de Arrate y Ominami a sumarse a su candidatura para la segunda vuelta. "Les pido confianza en Chile y en mi candidatura", dijo. Piñera señaló que su victoria era "el triunfo de los chilenos que quieren el cambio" y regaló elogios a los otros candidatos, poniendo énfasis en ME-O, con quien dijo compartir un diagnóstico de "una Concertación que está agotada".

Ominami, por su parte, pareció recordar a un desconocido coronel Hugo Chávez, en su primer discurso por TV en 1992, luego del golpe fallido contra Carlos Andrés Pérez. "Por ahora no ganamos", dijo ME-O, y aseguró que no pensaba "endosar" los votos hacia ningún partido. "La vieja política espera señales que no va a recibir. No hay nada que negociar. Cada uno de ustedes, como adultos y soberanos, sabrá qué hacer en la segunda vuelta, donde habrá dos líderes del pasado: Eduardo Frei y Sebastián Piñera se parecen demasiado". Pese a esta intransigencia, el candidato independiente dejó claro su origen y su punto de partida al señalar que "nuestro domicilio es la izquierda progresista".

Ayer Chile votó también la totalidad de las bancas de diputados y la mitad de las de los senadores. Anoche se peleaba cada voto y lo que aparecía perdido por la propia Concertación podía ser equilibrado por la llegada de nuevas fuerzas. Y es que entre las novedades de la elección, hubo un logro, que fue quebrar el férreo control del sistema binominal heredado de Pinochet, y vino de la mano del acuerdo instrumental que realizaron la Concertación y la izquierda tradicional, que por primera vez en democracia tendrá bancas en Diputados, algo que fue destacado incluso por la presidenta Bachelet en su discurso desde La Moneda, donde celebró "el fin de la exclusión". Hasta el cierre de esta edición, los comunistas lograban sentar a tres representantes en el Congreso.

Entre los perdedores de la jornada estuvo el padre adoptivo de Marco Enríquez, Carlos Ominami, un influyente senador socialista que decidió acompañar el proyecto de ME-O e ir como independiente. En la derecha, el histórico Joaquín Lavín de la UDI peleaba voto a voto una banca en el Senado con otro hombre de la derecha, en una de las trampas del sistema político.

Tres años después de la muerte de Pinochet, la derecha tiene la posibilidad cierta de volver a La Moneda por las urnas por primera vez en 50 años. La última vez fue en 1964, cuando Jorge Alessandri venció al médico socialista Salvador Allende, cuando todavía las ideas se discutían en Chile con los discursos y los votos y la oscura noche de la dictadura era una pesadilla ajena.

Comentá la nota