The Ganding Stones

El goleador, junto a su hijo, reeditó el festejo que le tomó prestado a Silvera. "Hace unos meses estábamos como River. Ahora, nos miran con otros ojos", asegura.
¿Te estás acostumbrando a que el primer día de la semana sea así, llevándote toda la atención mediática?

-Siempre gustan este tipo de cosas, porque habla bien de mí, de que estoy pasando por un buen momento, de que se me abrió el arco y, lo más importante de todo, de que el equipo sigue sumando.

Darío Gandín atiende a Olé en la primera práctica post 3-1 a River. En un Independiente que se colocó a un punto de los líderes Estudiantes y Vélez, el delantero se lleva gran parte de la atención periodística porque es el goleador del equipo. "En la semana les había dicho a los muchachos que a River lo tenía de hijo. Les metí goles con Rafaela, Gimnasia de Jujuy, Colón...", cuenta, y en el Monumental pudo convertir otra vez: puso el 1-0, de cabeza ("Y mi hermano me dice que no sé cabecear, ja", lo carga). Y alcanzó los seis gritos en el Apertura: ante Atlético Tucumán, Godoy Cruz, Estudiantes, Racing por duplicado, y al equipo de Núñez. Para festejarlo, una vez más, con la lengua afuera, a lo Silvera: "Se lo copié, se lo dije y me dio permiso de usarlo. El anduvo bien celebrando así. Y yo lo volví a hacer. Y él también festejó así el suyo, es de él, je".

El santafesino, de 25 años, insiste con que no quiere decir qué cantidad de tantos se puso como meta, "para que luego no me presionen si no la alcanzo", pero asegura estar "cerca". Y el clon del Germán Denis del Apertura 07, otro que cambió reprobaciones por aplausos, lo disfruta: "Yo era uno de los primeros en decir que venía de un mal semestre. Pero siempre dije que podía mejorar, que no había mal que dure 100 años. Por suerte está cambiando todo para mí". Un cambio que llega acompañado por el arribo de otro hijo: "Dicen que los bebes traen el pan abajo del brazo. Dicen...". Su mujer, Nadia, está de seis meses, esperando el segundo varón. Valentino, el primogénito de dos años y medio, acompaña al padre en la práctica y se come las miradas. "No entiende mucho, pero cuando llegué del partido me dijo: 'Papá hizo gol, papá hizo gol'", se le cae la baba al Chipi. Y padre e hijo sacan la lengua para la foto. Son The Ganding Stones.

-¿Te sentís en tu mejor momento futbolístico?

-Me siento muy bien pero la verdad es que sé que aún puedo dar más. Gallego me pide que juegue tranquilo, que no me desespere, porque teniendo a Cuqui, a Nacho (Piatti) y a Martín (Gómez) se hace más fácil si creamos pequeñas sociedades. A eso hay que sumarle que los que entran desde el banco, como Núñez en el clásico, lo hacen muy bien.

-No sólo vos cambiaste. También hubo un giro radical en el equipo.

-Es cierto, se nota el cambio en general. Hace unos meses estábamos como River... Y no es fácil estar en esa situación. Pero mejoramos mucho en lo grupal. Por ejemplo, si el grupo no está unido y no es fuerte en el momento, mis goles no servirían de nada. Estos goles también son de ellos. Además, ganamos mucho en confianza. El ánimo es todo, y nosotros pegamos algunos resultados buenos.

-La venían jugando de callados. ¿Tienen que empezar a ponerse el traje de candidatos?

-Estamos muy ilusionados, como lo está la gente también. Siempre dijimos que apuntábamos a estar peleando ahí arriba y ahora estamos a uno de la punta. Con estos resultados podemos empezar a mirar la tabla de la Libertadores... Aunque hay errores, todavía no alcanzamos la perfección.

-¿Por ejemplo en qué?

-Nos pasa que cuando tenemos una diferencia grande, inconscientemente nos vamos metiendo atrás. Hay que tratar de jugar un poco más, de ser calmos y que no sean sólo pasajes de 35 minutos y después nos caemos. Por eso debemos lograr que el control de la pelota sea el mismo del minuto uno al 90.

-¿Sos de los que piensan que a River lo perdonaron? Estaban para una goleada histórica...

-Si bien después del 3-0 tuvimos contras para hacer más goles, en el segundo tiempo River metió mucha gente en nuestro campo y eso nos hizo retroceder. Pero creo que la situación estaba bastante controlada. Nunca sentí que la victoria corriera riesgo.

-¿Pero se imaginaban un triunfo tan holgado? Iban confiados en ganar, aunque no sé si tan fácil...

-No, no lo imaginábamos tan fácil, ni tampoco conseguir un 3-0 en los primeros 45 minutos. Sí, creíamos que íbamos a sacar un buen resultado porque el equipo estaba con muchas ganas, sabíamos a qué íbamos a la cancha de River. Por suerte, encontrar un gol tan temprano, y luego una diferencia grande, nos dio mucha tranquilidad.

-¿Qué tienen para pelear por el campeonato?

-Tenemos un grupo muy bueno, que está muy unido, que tira todo para el mismo lado, y que tiene muchas ganas de lograr un objetivo que sea muy importante para el club.

-Al menos, lograron volver a ser respetados.

-Es algo que nos ganamos en estas ocho fechas, no sólo en el clásico con River. El semestre pasado tez jugaban todos de igual a igual, se animaban un poco más y, ahora, a Independiente lo miran con otros ojos. Eso es bueno.

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