Ganaron ellos

Por Reynaldo Sietecase.

La dictadura ganó su guerra contra el pueblo argentino. Es falaz afirmar que el juicio a los represores indique un resultado diferente.

La dictadura ganó su guerra contra el pueblo argentino. Es una falacia afirmar que el juicio a los comandantes y la presencia actual, lenta pero constante, de represores en el banquillo de los acusados indiquen un resultado diferente. El modelo económico anunciado por José Alfredo Martínez de Hoz el 2 de abril de 1976, una semana después del asalto al poder, está más consolidado que nunca. Los beneficiarios económicos de aquellos años de sangre, hoy son figuras respetables y sin pasado, tienen sus fortunas a buen recaudo y se espantan cuando les mencionan los crímenes del pasado.

En su formidable documento "Carta abierta a la junta militar", escrito el 24 de marzo de 1977 al cumplirse un año del golpe, Rodolfo Walsh hace primero un implacable racconto de las atrocidades cometidas en un año: "Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda del terror. Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración...".

Pero después de esta descomunal denuncia, que incluye al detalle las ejecuciones y torturas, señala: "Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de este gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria calificada". Con la valentía y lucidez que lo convertirían de inmediato en un blanco móvil, Walsh hace una advertencia que no envejece. En los términos de Bill Clinton: "Es la economía, estúpidos".

Su descripción del país diseñado por los militares parece una foto actual. "Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes".

Walsh habla de barrios enteros sin agua potable, falta de luz, de trabajo. En la actualidad, según reconoció el gobernador Daniel Scioli, en esa provincia hay 400 mil chicos que no estudian ni trabajan. Faltan escuelas, viviendas y crece la inseguridad. Walsh advertía sobre la reducción del salario real (un 40 por ciento) y de la caída estrepitosa de la participación de los trabajadores en el ingreso (del 45 al 30 por ciento). La eliminación de delegados gremiales y activistas políticos fue clave para el éxito del plan de la dictadura. En 2009 el salario mínimo no alcanza a cubrir la canasta básica y la participación de los asalariados en la torta de ingreso ronda el 23 por ciento.

La dictadura terminó con la sustitución de importaciones, desmanteló el aparato productivo y el Estado se retiró de áreas clave de la economía. En relación al perfil productivo, tres décadas después, el país es el mismo. Seguimos vendiendo básicamente materias primas. El modelo agroexportador es ahora un modelo agro-minero-petrolero exportador. No existe un plan a largo plazo para revertir esa tendencia. Un informe de Eco Latina señala que el 80 por ciento de los productos elaborados que se exportan desde el Mercosur salen de Brasil. Y si bien desde 2003 el gobierno de Néstor Kirchner alentó un proceso de mayor presencia estatal, todavía no se recuperó el control de la matriz energética ni de otras áreas fundamentales de la economía. Como bien apunta el economista Claudio Lozano, el Estado se quedó con empresas endeudadas o inviables para los privados como Aerolíneas Argentinas, Correo y Aguas.

Después del 76, los créditos ya no fueron para la producción, sino para la bicicleta financiera. La deuda externa pasó de 7 mil millones de dólares a más de 40 mil. En cuanto a endeudamiento externo también estamos peor. Los números son abrumadores, la quita de la deuda y la cancelación al FMI, no disimulan que Argentina debe todavía 175 mil millones de dólares. Además nos convertimos en uno de los mejores pagadores de la historia: en los últimos años cancelamos 30 mil millones.

"Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado", dice la Carta. El autor de Operación Masacre agrega: están en marcha políticas dictadas por "el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S. Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete". Un solo dato permite entender hasta qué punto el proceso de desnacionalización no se revirtió: el 70 por ciento de las mayores empresas de Argentina son de capital extranjero.

Habían pasado apenas doce meses de gobierno militar y en el último ademán de su vida, Walsh lo explicó con claridad. Vale la pena releerlo. Para tener memoria y procurar verdad y justicia. Treinta y dos años después de aquel texto, el esquema diseñado por Martínez de Hoz goza de buena salud. Ganaron ellos.

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