Ganar en Resistencia, esa es la clave

La capital del Chaco reúne al 27% del padrón. Ese número trepa hasta 36,5% si se considera al Gran Resistencia. Aída Ayala y Gustavo Martínez medirán la capacidad que tienen de traccionar electores en su «cuna» política.
Los frentes mayoritarios en la provincia competirán desde ahora y hasta el 28 de junio por conseguir arrastrar la mayor cantidad de votos de la capital chaqueña y sus zonas de influencia. Sabiendo que con ello se podrán granjear los favores o desplantes de casi un tercio del padrón provincial.

Cada vez más poblada por la inmigración interna, Resistencia sigue ampliando su posición de juez indiscutido en cada comicio.

Para esta oportunidad reunirá la asombrosa cantidad de 190 mil votantes, sobre un padrón general de 698 mil. Teniendo en cuenta que la ciudad más cercana en número de electores es Sáenz Peña, con unas 61 mil personas, la importancia de la capital provincial resulta indiscutible.

Pero la diferencia con el resto de la provincia se amplía aún más si a ese 27% se le añaden los electores que aportan Barranqueras (35 mil), Fontana (18.800) y Vilelas (7.500); es entonces cuando el Gran Resistencia demuestra todo su peso específico, al concentrar el 36,5% del total de posibles electores.

Es por ese motivo que las campañas del Chaco Merece Más y la Alianza harán principal hincapié en la capital. Ambos utilizarán a sus figuras más congregantes e hijos políticos dilectos de la ciudad, Aída Ayala y Gustavo Martínez, quienes harán uso de todos sus contactos y herramientas para conseguir recolectar la mayor cantidad de electores.

En una ciudad gobernada por la Alianza, el desempeño del joven presidente de Sameep resultará vital para las aspiraciones del justicialismo y sus aliados de llegar a la presidencia de la Cámara de Diputados. Tendrá que luchar contra todo un aparato que tiene en sus espaldas casi tres gestiones (una de Benicio Szymula y una y media de Ayala), por lo cual la tarea no será sencilla.

La ciudad de la que proviene el cabeza de lista del justicalismo aporta apenas 4,3% de los votos. Posee un padrón de 30 mil personas, inferior al que registra Barranqueras, otra de las localidades «influyentes» manejadas por el aliancismo.

La batalla en las próximas semanas será intensa, aunque hasta ahora no hubo más que encuestas cruzadas, los «trapitos» empezarán a ver la luz del día a medida que la fecha para votar vaya quedando más y más cerca en el calendario.

Menos electores que en 2007

Resulta cuanto menos llamativa la disminución en la cantidad de electores habilitados para sufragar en la provincia, comparado con el padrón de 2007.

En aquella oportunidad figuraban 703.959 personas, contra las 698.017 de esta ocasión.

El descenso en 5.942 electores, algo así como 0,85% del total habilitado, pasó prácticamente inadvertido para la mayoría de los partidos.

Es la primera vez desde el regreso de la democracia en 1983 que la tasa de electores sufre un retroceso, ni siquiera luego de la nefasta crisis de 2001-2002 el padrón había mermado. Siempre se mantuvo en una tasa de crecimiento bienal de aproximadamente 30 mil nuevos votantes.

Estancado

Para tener una idea sólo basta comparar con las últimas seis elecciones, en las que el padrón fue subiendo en forma consistente: 573.674 (1997); 600.782 (1999); 631.019 (2001); 656.492 (2003); 673.550 (2005 y 703.959 (2007).

Quizá sea solamente una variación aislada, que no repercutirá en el futuro. Pero no deja de llamar la atención, sobre todo teniendo en cuenta que el Chaco es históricamente uno de los distritos con mayor natalidad del país.

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