Ganar para mirar en otra dirección

Este arranque lleno de altibajos, hace que este clásico sea todavía más importante de lo que es para el equipo que conduce Américo Gallego. Es que Independiente no está lejos de los extremos. O mejor dicho: está cerca de todo. Todo es: la punta del Torneo Apertura, la Copa Libertadores 2010 y la tan temida Promoción...
Independiente hoy ocupa la novena posición. Está situado a 6 puntos de los líderes, Estudiantes y Central. Ganó tanto como lo que perdió: dos y dos; y repartió puntos en un juego, en el último, contra Vélez. Precisamente, el 2 a 2 ante el actual monarca argentino revitalizó mucho las ilusiones del equipo. Porque el primer tiempo fue de lo mejor en años y porque en el segundo, cuando el equipo estaba injustamente en desventaja, al fútbol le agregó una gran dosis de temperamento. "El partido con Vélez tiene que ser el de nuestro despegue definitivo. Ganando el clásico seguramente nos afianzaremos bien arriba", deslizó el arquero Adrián Gabbarini, quien está reemplazando al lesionado Hilario Navarro.

Mientras algunos comenzaron el torneo mirando de reojo la tabla del descenso, otros, los menos, o los más optimistas, le apuntaban de arranque a quedarse con un boleto para la Copa Libertadores del año próximo. Actualmente está a 10 y a 11 puntos de los últimos equipos que están en zona de clasificación. En la tabla acumulada (el Clausura más lo que va del Apertura), Independiente suma 28 puntos, Central 38 y Huracán 39. "Independiente necesita entrar en la Copa. Por la historia que tiene este club en estos torneos, me encantaría dirigir a Independiente en la Copa", dice una y otra vez el DT, quien tiene esta meta como prioridad.

Pese a que las voces públicas digan que no, el otro extremo aqueja: está a 9 y a 10 puntos de los equipos que hoy jugarían la Promoción para no perder la categoría. Independiente tiene 105 puntos, Gimnasia 95 y su clásico rival, Racing, suma 96. "No pensamos en la tabla de abajo. Pretendemos sumar de a tres para mantenernos en lo más alto", aseguró Darío Gandín.

Por eso, entonces, los tres puntos que el domingo estarán en juego serán muy valiosos. Un triunfo servirá para acrecentar la paternidad y para alimentar los sueños. Una derrota, en cambio, generará un escenario muy complicado.

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