"Si ganamos, va a haber un antes y un después"

Cuando falta una semana para la gran final, David Nalbandian ya se metió de lleno en el duelo con España y aspira a ingresar en la historia; "es el gran objetivo del año", confiesa
MAR DEL PLATA.- La gente del hotel Costa Galana estaba preocupada por el lugar de la entrevista con David Nalbandian. En el lobby no, por seguridad; el salón del entrepiso estaba cerrado, el del primero también. El unquillense estaba preocupado también, pero por la hora: "Me están esperando en la peluquería". "¿Más corto lo querés?", se le preguntó. "Sí, lo tengo hecho un desastre", dijo tocándose la melenita. Un rey coqueto.

Y contento, tranquilo. Nalbandian está bien, en su salsa. La Copa Davis lo motiva; la final, ni hablar. Y después de la polémica por la elección de la sede, que él quería que fuese Córdoba, posa con el mar de fondo, una postal.

Finalmente sentado en un amplio sillón de un salón del primer piso, Nalbandian desgrana sus sensaciones y define claramente que está ante la gran oportunidad de entrar en la historia, eso que tanto anhela.

-Contame tus sensaciones a ocho días de la final.

-Estamos bien, todavía tratando de encontrarle el punto justo a la cancha. Vinimos con muchos días de anticipación y se hace largo el tirón. Tratamos de que se pase de la mejor manera posible.

-Al final, la ventaja de venir antes no es tanta.

-El tema de poder elegir nosotros la velocidad de la cancha, si bien nos quita algunos días de entrenamiento, es mejor, para que esté como queremos. Lo ideal hubiese sido haberla terminado antes. Sabíamos que íbamos a encontrar una cancha rápida porque así nos lo había dicho la AAT, que nos dijo que sólo se podía hacerla más lenta. Cuando llegamos nos enteramos de que se podía subir o bajar la velocidad a gusto, así que ahí empezamos a manejar eso.

-¿Qué diferencias notás de las vivencias en Rusia?

-Estoy más tranquilo. No sé si es porque todavía falta y estamos muy relajados o qué, pero creo que los entrenamientos de la semana que viene ya van a ser más con esa pimienta necesaria para una instancia como ésta. Comparado con Rusia, todos la estamos viviendo de otra forma, hay otro tipo de presiones, otro tipo de preocupaciones. Cuando jugás de visitante no te preocupás por la cancha: lo que te ponen te ponen. Y éstas son cosas que acá se hablan permanentemente. Son vivencias muy distintas, cambia mucho.

-¿Influye la ausencia de Nadal en el relajamiento?

-Puede ayudar un poco, porque España con Rafa es una cosa y sin él es otra. Pero no dejan de ser jugadores duros, no es Gran Bretaña en primera rueda. Al margen del rival, es una final, todos van a querer dar lo mejor y hay que estar atentos y no relajarnos tanto, porque es una posibilidad única, histórica, no sé cuándo se va a poder repetir jugar una final de Davis en casa. Nosotros tenemos que estar atentos lo más posible para poder aprovecharla.

-Conociéndolos de otras series, da la sensación de que quieren estar más tranquilos.

-Siempre lo intentamos hacer así, a veces se puede controlar y a veces no. No recuerdo otras Davis en las que estuviéramos desesperados por hacer notas, jaja. La estructura también es diferente y nos ayuda a no cruzarnos con nadie cuando terminamos de practicar, por ejemplo. Y no lo digo por la gente, sino por ustedes, que son los que joden? jajaja. Es mejor así, más tranquilos.

-¿Sentís que todo el país está metido en el sueño de la Davis?

-Es el gran objetivo del año y no tengo dudas de que la expectativa es muy grande, por lo que fuimos generando nosotros con los años. La mitad de la gente no sabía lo que era la Copa Davis y nosotros la fuimos llevando, metiendo, llevamos el tenis a mayores niveles de popularidad que hace diez años, cuando ya había pasado la época de Vilas. La gente se involucra más y te sigue, y vivir el aliento de adentro es espectacular. En Buenos Aires siempre vivimos las semanas de Davis a full y acá, por ser una final, más aún. Creo que todo el tema político que hubo detrás hizo que se hiciera una bola mucho más grande. Acá no hay que olvidar que representamos a la bandera y eso también hace que un artista, un pintor o quien sea se identifique con nosotros por defender los colores.

-¿Estás ante los dos o tres partidos más importantes de tu carrera?

-Sí, y a la vez lo tomamos con mucha tranquilidad. La realidad es que la única serie que hay que ganar es ésta. Pero todavía no lo estamos viviendo a full . En el momento que haga falta todos vamos a estar metidísimos. Es real que estos cinco puntos son los más importantes de toda la historia del tenis argentino. No es algo menor y no hay que regalar nada.

-¿Estás para dos o tres partidos?

-Estoy bien, habrá que ver cómo se da la serie, qué pasa con Juan Martín. Después será decisión de Luli si juego el dobles o me guarda para el domingo.

-¿Cómo viviste los enfrentamientos con Juan Martín?

-Lo conozco desde hace un par de años y está todo bien. Las últimas semanas jugamos tres veces seguidas, algo rarísimo, pero también fue porque a los dos nos fue bien. Eso es lo importante.

-Hubo un antes y un después de Vilas. ¿Sentís que si ganan la final será un segundo antes y después?

-Sí, es histórico, es algo que nunca se logró. Guillermo logró prácticamente todos los títulos que un tenista puede tener salvo Wimbledon y la Copa Davis. Ahora estamos frente a un objetivo que no sólo tenemos nosotros, sino todos los tenistas en el mundo. Sería histórico ser partícipe del primer equipo que gane la Davis. Si ganamos la Davis, hay un antes y un después, sin dudas.

-¿Cómo será que Vilas vaya a verlos por primera vez?

-No sé, porque nunca vino, ni de local ni de visitante. Seguramente va a alentar como todos.

-Si ganan van a aparecer las comparaciones con Vilas.

-No, es prácticamente imposible comparar épocas. Son otros parámetros, otras canchas, otras raquetas, otras pelotas, otra tecnología. No se puede comparar nada. En esa época hasta cuartos de final ganaban fácil y hoy podés perder en primera rueda con cualquiera.

-¿Sentís la gloria cerca?

-La vas viviendo por lo que te transmite la gente. Ojalá que se dé porque no sé cuándo se va a volver a dar en la historia del tenis. Quizá no se llega nunca más a una final de Davis.

La hinchada de Unquillo, siempre presente

Bombos, redoblantes, banderas y mucho aliento. Lo que ya es un clásico en cada una de las series en nuestro país en las que juega Nalbandian no podía faltar en el partido más importante. Por eso el grupo de 12 amigos de Nalbandian estará el fin de semana próximo en Mar del Plata para ponerle calor al duelo con los españoles.

16 victorias como singlista suma Nalbandian en Copa Davis, contra cuatro derrotas (una sola como local). Como doblista, su récord es de 10-4.

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