Ganadores y perdedores en la historia reciente de las Estaciones de Servicio

Ganadores y perdedores en la historia reciente de las Estaciones de Servicio

El dueño de un establecimiento de la provincia de la Pampa, lector de surtidores.com.ar, envió una carta a esta redacción en la cual describe su visión sobre la involución del negocio de venta minorista de combustibles y el duro trance de las estaciones blancas.

El empresario del sector, Alejandro Di Palma escribió una carta de lectores enviada a surtidores.com.ar. En ella destaca que casi en cualquier ciudad del país se puede verificar el hecho de que antiguas Estaciones de Servicio que tenían un volumen, importancia o centralidad relevante dentro de una determinada ciudad, han perdido ese rol.

Por el contrario, detalla que en ese mismo periodo, colegas con ubicaciones suburbanas han ganado protagonismo en ventas, fenómeno que a los ojos del buen observador siempre se presenta en conjunción con determinado color de bandera para el caso de las estaciones “ganadoras” para caracterizarlas de alguna manera.

Recordó que antiguamente en los lugares más recónditos del territorio argentino, cuando casi no había infraestructuras viales, lugares desérticos, alejados, desprovistos de actividad comercial, lo que podríamos llamar como el “antiguo interior profundo”, el único servicio que podía esperar un automovilista era ofrecido en forma casi excluyente por YPF, muchas veces de la mano del Automóvil Club Argentino.

Pero alude que hoy en día esos antiguos lugares lejanos ya “no lo son” o por lo menos “no tanto”, porque los nuevos lugares despoblados, desprovistos de la gracia del Estado, “son ahora aprovisionados o despachados por Estaciones de Servicio que no tienen bandera, muchas veces locales lúgubres sin movimiento comercial e invisibles para los gobiernos.

Dice sobre estos ejemplos que durante los periodos en los cuales las ventas urbanas de combustible alcanzan valores normales, les resulta imposible o excesivamente onerosa la tarea de comprar a algún distribuidor algo de mercancía para su supervivencia y “por ende sus precios son increíblemente dispares a los que ofrecen las Estaciones de Bandera en las ciudades centrales del país”.

El empresario comenta que en el transcurso de unos pocos años, el mercado de los combustibles ha sido testigo de la desaparición o pérdida de protagonismo de muchas marcas como ISAURA, ASTRA, San Lorenzo, EG3, Repsol, Petrobras, OIL, Rhasa, PDV y ESSO, entre tantas.

Para Di Palma, estos tres factores destacados, impactaron en la generación de un proceso de saqueo sistemático de las Estaciones de Servicio y alega que “está claro que el mercado así definido (por acción u omisión del Estado) permitió a estas empresas operar como pirañas, enriquecerse rápidamente y vender desapareciendo, dejando la osamenta de la presa expuesta, como pasivos ambientales y empresas quebradas”.

Afirma que tanto la desaparición, como la descapitalización de muchas Estaciones de Servicio, transformaron a las estaciones periféricas en bocas de expendio con ventas absolutamente desencajadas de la media nacional, mientras que las gasolineras urbanas, duplican o triplican ese parámetro.

“En este proceso, las grandes compañías, se desinteresaron por ofrecer servicios en los lugares alejados y recónditos, donde las ventas son exiguas y la logística un problema y solo quedaron en silencio, apretando los dientes, los estacioneros que hoy son estigmatizados, como Bandera Blanca, tratando de sostener su comercio y el servicio sin conseguir ser objeto de ninguna visión por parte del Estado, lejos de cualquier política.”, exclama.

Finalmente advierte que otro dato de suma importancia es la cantidad importantísima de estaciones en desuso, abandonadas, dentro de las tramas urbanas que representan no solo un problema en la planificación de las ciudades, sino un pasivo ambiental que las autoridades recurrentemente reclaman con exclusividad a empresarios quebrados económicamente, desentendiendo a las Petroleras de la responsabilidad sobre las consecuencias.

Coment� la nota