Ganadores y perdedores de una elección

El resultado de las elecciones legislativas nacionales en Neuquén posicionó positivamente a Jorge Sapag y José Brillo de cara al 2011.
Tal como se preveía, las elecciones legislativas nacionales del domingo pasado en Neuquén sirvieron para abrir un nuevo escenario hacia el comicio provincial de 2011 y no para hacer una evaluación de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner.

La puja estaba planteada entre el Movimiento Popular Neuquino y el candidato radical Horacio "Pechi" Quiroga, quien aparece como el único representante de peso de la oposición provincial para ofrecer batalla en la disputa por el despacho de la torre de la calle Roca 350, en dos años. La pulseada la ganó el partido provincial.

Históricamente no fueron buenos los resultados que obtuvo el partido provincial en las legislativas y en esta oportunidad logró un claro primer lugar por encima de candidatos que representaban a partidos nacionales.

El triunfo en las urnas vale tanto para el diputado nacional José Brillo como para el gobernador Jorge Sapag. Ambos tienen el camino allanado en sus aspiraciones de quedarse con cargos ejecutivos en 2011. El mandatario provincial quizás busque su reelección y el legislador seguramente irá, al menos, por la intendencia de Neuquén capital, cuya recuperación tiene vital importancia para el MPN.

Los motivos

En cambio, Quiroga aspiraba a quedarse con la victoria para catapultarse de lleno como candidato a gobernador, con muchas posibilidades de arrebatarle el poder al partido que gobierna la provincia desde hace más de 46 años.

En las huestes radicales, la derrota cayó como un baldazo de agua fría, teniendo en cuenta que meses atrás Quiroga tenía una diferencia de dos dígitos sobre Brillo en los sondeos de intención de voto. Tal vez habrá que encontrar una explicación en que Brillo a partir de la interna comenzó a movilizar la estructura del MPN y sus números empezaron a crecer, al punto de que el domingo obtuvo una diferencia de más de 3,5 puntos.

Para Quiroga, otro de los motivos fue que no tuvo el apoyo que esperaba de los representantes del Municipio de Neuquén. Sin embargo, el intendente Martín Farizano hizo público su respaldo al candidato radical, aunque nunca dejó de señalar que mantiene una buena relación con el Partido Justicialista y el gobierno nacional.

"Perdimos contra los gobiernos nacional, provincial y municipales (por Cutral Co y Neuquén)", se quejó Quiroga, al momento de reconocer la derrota.

En tanto, la decisión de Farizano de respetar a la coalición con la que gobierna la ciudad terminó de rubricarse esta semana cuando confirmó que en las elecciones municipales del 23 de agosto el frente integrado por la UCR y el PJ (del que participan otros partidos y alianzas de menor peso) será encabezado por el concejal peronista Darío Martínez, quien será secundado por las radicales Marta Buffolo y Julieta Bachi.

El papelón K

Pese a que en las últimas semanas el Frente para la Victoria invadió los medios de comunicación de la región con las propuestas de sus candidatos y hubo un desembarco masivo de funcionarios nacionales de primera línea para plantear que en esta elección se jugaba el modelo de país, el kirchnerismo neuquino no estuvo ni por asomo cerca de mantener la banca en el Congreso Nacional que puso en juego.

Salvo en la comarca petrolera, donde obtuvo un claro triunfo a partir de la imagen de su candidato "testimonial" -el intendente de Cutral Co, Ramón Rioseco-, el FpV se debatió en toda la provincia en la pelea por el tercer puesto con el Frente Grande-UNE, que tampoco hizo un buena tarea porque no alcanzó los dos dígitos en las urnas.

Quizás esta coalición podría haberse potenciado si hubiera estado integrada por Libres del Sur, que alcanzó el 6 por ciento de los votos en forma independiente.

De hecho su líder, el funcionario municipal Jesús Escobar, apenas conocidos los guarismos recriminó a Raúl Podestá, primer postulante del Frente Grande-UNE, el hecho de no haber confluido "juntos" en una coalición de tinte progresista.

Según Escobar, si se aliaban habrían obtenido un lugar en la Cámara Baja.

El panorama

Lo cierto es que para el 2011 todavía falta mucho pero el resultado del domingo pasado marcará en parte los pasos a seguir de los actores de mayor peso en la política provincial. Hubo dos demostraciones para el ganador y para el perdedor. El primero comprobó que aceitando el partido puede conseguir un piso (o un techo) y que no es necesaria una interna despiadada para que surja un candidato con serias intenciones por fuera de la estructura. El segundo obtuvo un mapa preciso de la provincia y, como un estudiante secundario, debe rendir exámenes previos para poder llegar al 2011 recibido de candidato, sin necesidad de mutar fidelidades.

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