Ganadores, perdedores y desatinos

La resonante victoria de Carlos Reutemann en las elecciones del domingo pasado provocó una sucesión de declaraciones desafortunadas de las figuras más destacadas de la política santafesina.

Por Pablo Feldman

Como si se tratara de un campeonato de desatinos, Hermes Binner, en vez de felicitar a los vencedores lanzó que "los santafesinos padecen el síndrome de Estocolmo", a la hora de explicar y explicarse el voto favorable al gobernador de las inundaciones en las zonas más castigadas por ese flagelo. El posterior pedido de disculpas -habían pasado unas horas- mejora su posición pero no la disculpa. Ni siquiera vale la pena tratar de encontrarle explicación.

Para no quedarse atrás, y en una nueva muestra de ignorancia, Carlos Reutemann sostuvo que la postergación de las elecciones previstas en principio para hoy, respondía "un 30% a la gripe y el 70% al miedo del arrastre". La soberbia del piloto lo empujó una vez más a zonas que no conoce como su hacienda o los boxes, y se atrevió a incursionar en un terreno tan complejo com el de la salud con una liviandad propia de un ignorante con poder. No hubo pedido de disculpas, ni concejales que presenten proyectos pidiendo la retractación, como sí ocurrió cuando la torpeza de Binner.

Lo lógico en estas líneas hubiera sido analizar el resultado del domingo sin más prolegómenos, pero las desafotunadas intervenciones de los líderes políticos de Santa Fe transforma en irrenunciable la inclusión de un párrafo sobre semejantes desatinos. La única diferencia, que no mejora lo de Binner pero empeora lo de Reutemann es que las elecciones pasaron y que cada uno puede interpretar como más le guste lo que sucedió, y la gripe A está en pleno ascenso, generando enfermos y zozobra.

El cierre del escrutinio del domingo pasado, que se prolongó hasta pasadas la 1.30 del lunes, ya intercalaba las noticias más delicadas del desarrollo de la pandemia. En los medios santafesinos se comenzaron a dar los datos de dos víctimas fatales en medio del recuento, y si bien la elección era de gran relevancia, en poco tiempo pudo advertirse que el interés general apuntaba hacia otro lado. De todos modos, para los sectores más interesados, la victoria de Reutemann provocó en el ex piloto un estallido de alegría como no se había visto en anteriores triunfos, ni siquiera los que lo llevaron dos veces a la Casa Gris. Tal vez porque se sintió perseguido, y como dijo creyó haber luchado "contra todos y contra todo", o tal vez porque se le abría el camino a la Casa Rosada, que como la elección que pasó, tampoco será un paseo.

La victoria de Reutemann supone la ratificación de su convicción de que él es acreedor del PJ y no al revés. Desde otros sectores del peronismo se pensaba que Reutemann con el peronismo dividido -no llegaba-, y sin embargo llegó. El otro aspecto consignado en esta misma columna antes del comicio está centrado en la capacidad de transferencia de sufragios de Binner hacia sus candidatos, ya que su nombre no figuraba en la boleta. Y si bien la cifra fue extraordinaria -pasando el 40%- no alcanzó para el objetivo fijado que era "sacar al Lole de la cancha". En cualquier otra provincia -Buenos Aires, Córdoba, o la Ciudad de Buenos Aires- el porcentaje que obtuvo el Frente Cívico y Social le hubiera alcanzado para obtener un cómoda victoria. En Santa Fe la polarización -que a punto estuvo de llevarse puesto a Agustín Rossi- hizo que el 40% representara una derrota.

No obstante esa valoración, quedó en claro que Hermes Binner tiene una gravitación insoslayable en la política santafesina y que si bien no es lo mismo que si su lista hubiera ganado, atento la performance de otros opositores no peronistas, sigue bien posicionado. Sólo Julio Cobos, cuyo candidato ganó muy bien en Mendoza quedó mejor parado que Binner, sin contar a Mauricio Macri cuyo destino parece más ligado al neo peronismo que a una fuerza opositora. El tercer lugar de Elisa Carrió, que dijo "haberse sacrificado en la Capital para derrotar a Kirchner en todo el país", es una muestra de que las derrotas no sólo cuesta asimilarlas en el oficialismo.

Volviendo a Reutemann, después del desahogo insistió con la campaña sucia, y habló muy bien de Daniel Scioli, eso antes de que opinaran otros referentes del peronismo antikirchnerista. Después del pedido de renuncia que hicieron los bonaerenses, el Lole se sumó a esa ola y también consideró que al PJ debería conducirlo algún vencedor. La "doctrina Chilavert" hace que el derrotado en el peronismo casi no sirva más para nada, aunque algunos de los que ganaron tampoco. Así las cosas, y con Kirchner en retirada, Reutemann ha comenzado a tejer su camino hacia la Presidencia de la Repúlbica. Habrá que ver cómo juegan los bonaerenses incluido Scioli, Macri, y otros dirigentes del PJ que han vuelto a vivir tras la caída de Kirchner.

"No me parece que sea momento de hablar del 2011, no es mi prioridad", dijo Reutemann poco después de su resonante victoria. Sin dudas hoy la prioridad es la pandemia, y si fuera por eso el mejor consejo para el precandidato es que se quede callado, sobre todo sino sabe ni quiere aprender. La primarias que se postergaron para el 2 de agosto son una instancia selectiva de los partidos con muy poca significación para la general. Si no pregúntenle a Rafael Bielsa que el día que le ganó la interna a Rossi se creyó que ya era gobernador y un par de meses después llevó a la primer derrota del Peronismo de Santa Fe en un comicio para gobernador desde la recuperación de la democracia. Binner le ganó por 10 puntos.

Se viene un período en el que Santa Fe será foco de atención para la política nacional. Seguramente con Reutemann como uno de los protagonistas, y tal vez Binner en un papel destacado. En buena hora, sobre todo si las noticias se refieren en el futuro a acciones favorables a la provincia y a sus habitantes, para chicanas y bravatas ya tuvimos bastante. Y porque para el 2011 falta mucho, mucho tiempo. Y eso lo saben los candidatos, sobre todo el Lole que cuando pudo ser no quiso. Y ahora que quiere habrá que ver si puede.

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