Ganadores y perdedores de una crisis que transformó el mundo

Cuando la debacle financiera empieza a dar señales de estar terminando, China aparece como el país que más ventajas obtuvo de la recesión, luego de apostar a su inmenso mercado interno para contrarrestar la caída del consumo internacional. India y Brasil son otros de los ejemplos exitosos. En cambio, en Estados Unidos aún no hay signos de recuperación, algo que también se observa en Japón y Europa. ¿Cambian las reglas del juego en el mundo post crisis?
"Cuando China despierte, el mundo temblará." Tres siglos antes de que estallara la feroz crisis financiera que transformó la arquitectura económica internacional, un profético Napoleón anunciaba lo que estaba por venir. Ahora que la recesión está dando señales de llegar a su fin, China le muestra al mundo que tiene los ojos bien abiertos. Mientras que el resto de las potencias sigue durmiendo.

La debacle iniciada el año pasado ha dejado un tendal de ganadores y perdedores que serán los encargados de delinear el mapa de la post crisis. Y aunque los principales economistas no se ponen de acuerdo en establecer la fecha precisa en la que el mundo le dirá adiós a la hecatombre, todos ellos coinciden en señalar a China como el líder del equipo de los vencedores, que también está integrado por India y Brasil. Del otro lado, Estados Unidos, Japón y la Unión Europea son los jugadores que ya están probando el sabor de la derrota.

La crisis empezó en Estados Unidos y fue esa economía la más afectada. Los planes de salvataje implementados por el republicano George W. Bush y luego ampliados por el demócrata Barack Obama elevaron el déficit público hasta el récord de 1,8 billón de dólares, pero los resultados no aparecen. La tasa de desempleo subió a 9,7% en agosto, lo que representa más de 15 millones de estadounidenses sin empleo, y los pronósticos anticipan que el dato de septiembre será peor: trepará hasta los dos dígitos, algo que se observa en 15 estados del país.

Pero ahí no termina el problema para la principal economía del planeta. La Reserva Federal advirtió que en lo que va del año 416 bancos han presentado insolvencia financiera, mientras que el crédito al consumo disminuyó a una tasa anual del 5,2% entre abril y junio, y las líneas de las tarjetas de crédito se redujeron al 8,9% en el segundo trimestre del año.

No es un dato menor: durante los últimos decenios, la economía norteamericana creció en base al financiamiento, algo que también permitía que la economía mundial se alimentara.

Se trata de un esquema que benefició a China a medida que se fue convirtiendo en el principal centro de manufactura de los productos, que se ofrecían a precios atractivos para los consumidores norteamericanos que vivían más allá de sus recursos. Pero los consumidores estadounidenses perdieron el crédito y el modelo tuvo que cambiar.

Entonces China, y también la India, mostraron rápidos reflejos para reemplazar la demanda de los mercados externos que se achicaron durante el último año en cuanto se iba expandiendo la crisis.

Esa estrategia permitió que Beijing no perdiera reservas internacionales y que su propia economía no se desacelerara: según el Banco Central chino, las reservas internacionales sobrepasarán los 2 billones de dólares hacia fin de año gracias a una economía que creció este año a un nada despreciable 6,7%, precisamente, cuando la mayor parte del mundo estuvo en contracción.

"China ha sido el claro ganador de la crisis. Beijing presenta grandes reservas, un exitoso paquete de estímulo y un diversificado mercado de exportaciones, mientras que Estados Unidos continúa aumentando su déficit comercial y público, por lo que peligra el dólar como moneda de referencia internacional y en un futuro cercano la economía china reemplazará a la estadounidense en términos de tamaño e influencia en el mundo, algo que los líderes chinos ya están haciendo en Asia, Africa y gran parte de América latina", aseguró desde Washington Riordan Riott, profesor de la Universidad John Hopkins, miembro del Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York y ex asesor del Chase Manhattan Bank y del Foro Económico de Davos.

Cuando China y la India redireccionaron sus inmersos mercados internos para satisfacer las producciones de lo que antes de la crisis exportaban, permitieron consolidar el consumo nacional. El ingreso promedio de un chino es hoy diez veces más grande de lo que era en 1980, y en India es más del triple. Además, la economía de los dos gigantes asiáticos se ha integrado al mundo como nunca antes lo había hecho: hace una década, el comercio internacional sólo significaba un tercio del mercado de China y un cuarto del de la de India, pero hoy genera más de la mitad de la actividad económica de esos países.

Un verdadero cambio. "Es difícil obtener ventajas de una crisis, si se miden en términos absolutos. Pero observamos que los mayores países en desarrollo como China, India y Brasil fueron los que menos efectos negativos sintieron en términos relativos. Si en los próximos años la principal fuente de dinamismo para el crecimiento internacional proviene del mundo en desarrollo, entonces podríamos empezar a hablar de que se ha producido un cambio con repercusiones importantes", enfatizó Roberto Bouzas, profesor de la Universidad San Andrés y director académico de la Maestría en Relaciones y Negociaciones Internacionales de la Universidades de San Andrés y Flacso.

Es que Brasil es el otro ejemplo exitoso de posicionamiento frente a la crisis. Según el Banco Central brasileño, la cartera de inversión extranera de ese país pasó de 9 mil millones de dólares en 2006 a 33,3 mil millones de dólares entre enero y agosto de este año. Con este impulso la Bolsa de San Pablo creció el mes pasado a un nivel superior al de la última década y el presidente Luiz Inacio Lula da Silva anticipó que en los próximos 15 años Brasil será una de las cinco principales economías del mundo.

Si lo logra, habrá realizado un camino inversamente proporcional al que hizo recientemente Japón, hasta el momento el segundo mercado del planeta. "La economía japonesa sufre la peor recesión desde 1974. Si bien Japón no se vio afectado directamente con las consecuencias de la burbuja financiera de Estados Unidos, tiene una fuerte vinculación con la economía norteamericana, lo cual sumado a un débil mercado interno, llevó a lo que el propio gobierno califica como ‘la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial’", se advierte en el informe "Evolución reciente de la economía internacional", elaborado recientemente por el Centro de Economía Internacional (CEI) de la Cancillería argentina.

El escenario también es sombrío para Europa, que se está alejando de la recesión pero que fue seriamente afectada. "La situación económica europea ha empeorado notablemente desde mediados de 2008. El desempleo aumenta y las exportaciones bajan, mientras la recesión se ha venido acentuando con el correr de los meses. Las tensiones en el mercado financiero podrían seguir siendo muy fuertes y la restricción del crédito podría ser más intensa y prolongada de lo previsto", concluye el documento elaborado por el Ministerio de Relaciones Exteriores.

No quedan dudas: la crisis ha cambiado las reglas del juego. A partir de ahora las principales potencias emergentes reclamarán mayores espacios. Sólo resta saber, en este contexto, si China podrá reemplazar a Estados Unidos como la principal economía internacional, tal como lo hizo Estados Unidos con Gran Bretaña al final de la Segunda Guerra Mundial. Para responder el interrogante, pueden ser útiles los pronósticos del FMI para 2010: China crecerá 8% y Estados Unidos 1,6%.

China se ha despertado. Sólo falta saber si desde ahora el mundo temblará.

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