Ganadores

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Lucas Arnold Ker y Martín Vassallo Argüello, dobles en todo: en los apellidos y en la cancha, para darle a la Argentina el triunfo ante Holanda; dos historias de lucha y superación
Probablemente todo haya funcionado como una casualidad, pero que la pareja de dobles de la Argentina la hayan conformado Lucas Arnold Ker y Martín Vassallo Argüello, que hayan sido ellos y no otros los que le dieron el punto definitivo al equipo para vencer a Holanda por 3 a 0 y clasificarse para los cuartos de final de la Copa Davis, tiene mucho de simbolismo. Reflejos de la lucha, en el tenis y en la vida, que a veces es lo mismo, que a veces se confunden. Este capítulo que guardarán ambos lo construyeron juntos. Y quizá no se vuelva a repetir.

"Compartir esto con Lucas es importante, sí. También él escribe otra historia en la que gana muchos partidos cada vez que entra en una cancha. Estar ahí parado es un triunfo de la vida. En lo tenistico, para Lucas, estar en una cancha es demostrarse a sí mismo que se pueden ganar batallas todos los días y es muy lindo que él lo disfrute como lo hace", cuenta Vassallo Argüello.

El bonaerense es un muchacho al que la felicidad de jugar la Copa Davis le cayó a los 29 años, después de largas temporadas luchando en el circuito de torneos Challengers y que en unos días entre mayo y junio de 2006 encontró la inspiración para llegar a los octavos de final de Roland Garros y despegar. Fue como tocar el cielo, pero a Martín la familia siempre le enseñó a no despegar mucho los pies de la tierra. Por eso comprendió que, para disfrutar, debía seguir sudando.

Por eso valora mucho a Arnold Ker, el tenista que regresó a la Davis a los 34 años, el hombre que volvió a nacer tras superar un cáncer testicular. Pero que también atravesó la separación temporaria de su mujer, Yanina, la que ayer recibía con una sonrisa increíble un regalo de entrecasa: aceite de oliva. "Buenísimo, no sabés cómo lo usamos, un montón. Me viene más que bien", decía feliz, mientras Ignacio, hijo de ambos, no se despegaba del papá ni de la banderita de Argentina. Lucas y Yanina volvieron a unirse después de que al tenista se le detectó el tumor. Y así estuvieron cuando, hace un año, él perdió a su madre, Lindsay Ker, amor incondicional, ejemplo de lucha y motivo de orgullo personal transformado en doble apellido.

"Con todo lo que me pasó con la enfermedad siento que estoy un poco de regalo en la vida. Hubo momentos en los que no me podía levantar de la cama y volver jugar así y estar en la Copa Davis es increíble", relata Arnold Ker, que extendió su récord en la Copa a 10 éxitos en dobles (apenas una caída).

Volver a nacer, suele decirse. ¿Es así? ¿Es una frase hecha? "Sí, es así, me acuerdo de esos días en que estaba tan mal y es como un volver a nacer", asiente Lucas.

"Disfruté el regreso en sí. Fue muy lindo volver después de todo lo que pasó, me pone recontra contento y lo pude disfrutar bastante. Además, a nosotros nos tocó definir y siempre es lindo. Me tocó entrar 1-1 o 2-0 abajo, que es mucho más complicado. Salió todo bárbaro", cuenta Lucas mientras abraza a Ignacio y bebe un poco de champagne.

Martín, a su lado, un reflexivo eterno, cuenta sus sensaciones: "Una nueva etapa no es, porque no tengo la certeza de que es algo que puedo jugar todos los días. Esto es simplemente una serie que me tocó jugar y estoy muy feliz. Esta historia termina acá. Yo ahora vuelvo a poner mi cabeza en mi carrera. Más que un premio es un logro, una satisfacción. Me tocó estar por un montón de circunstancias y ahora tengo la alegría de haber vivido la Davis. Voy a seguir cerca del cuerpo técnico, estoy dispuesto a entrenarme cuando haga falta. Y si no, compraré entradas y vendré".

Abanderado de esa Legión que hace del esfuerzo un culto para ganarse un lugar en el circuito, Vassallo Argüello no se anima a sentirse un referente: "Habría que preguntarles a ellos si se sienten reprensentados por mí. Yo lo que siento es que quizá le doy esperanza a alguno que ve que está lejos, que es difícil, que no hay posibilidades. Creo que con trabajo, pasión y dedicación se pueden obtener los objetivos que uno se proponga. No hablo de cosas inalcanzables, sino de cosas que se puedan cumplir".

"Me sentí más relajado que en otras series. Quizá mi experiencia pueda servirle a la gente. A veces me pongo a pensar en cuando estaba con la quimio y en esos momentos me sirvió mucho, muchísimo, el libro de Lance Armstrong (ciclista, superó la misma afección). Leer sobre alguien a quien le pasaba lo mismo... En estos años mi vida fue distinta. No pensé que volvería. Cuando regresé al tenis, me puse como meta volver a la Davis y lo pude lograr. Ojalá pueda ayudar a la gente".

* Acasuso y compañía, el apoyo afuera

Muy cerca del banco de suplentes, pero vestidos todos con la misma indumentaria, como un equipo, estuvieron los misioneros José Acasuso (con su novia Agustina Córdova) y Diego Hartfield, y los tandilenses Máximo González y Marcelo Gómez (coach).

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