No gana ni para sustos.

No gana ni para sustos.
INDEPENDIENTE 0 - NEWELL´S 1: Sufre el Rojo: jugaba mejor y hacía figura al arquero rival pero Insaurralde, error del pibe Galeano mediante, lo dejó vacío. Y ojo: mañana puede caer en Promoción.
No mereció perder Independiente. Fue bastante prolijo y ordenado, hasta tuvo una dosis de claridad conceptual, por debajo del nivel de contundencia necesario. Por eso no aparecieron los silbidos y reprobaciones del patético Clausura pasado. Aun así, cayó con Newell's, y de local. Toda una definición: si jugando dentro de sus posibilidades fue derrotado por un equipo que no surge de arranque entre los candidatos al título es porque los recursos individuales con los que cuenta Gallego son insuficientes y no dan para mucho más. No se perdió por el 4-2-3-1. No fue el sistema, fueron los ejecutantes, sobre todo en la conversión.

Un argumento válido es que el pibe Leonel Galeano, que venía teniendo un buen debut en Primera, falló en el gol de Insaurralde. ¡Y eso que el Tolo le había avisado que cuidara la marca del zaguero leproso!

El Patito Rodríguez encaró pero cayó en su fragilidad, Busse resolvió mal la mayoría, por derecha y por izquierda, y a Núñez le faltó precisión en el remate y en la asistencia. Gallego apostó con los refuerzos Piatti y Silvera. El ex Lobo saltó a la cancha sin haberse entrenado con sus compañeros. Mucha ventaja que quedó expuesta. Y se sabe que el Cuqui puede generar riesgo, pero difícilmente la solucione solo.

Encima, Caffa, suplente de Peratta, respondió con sobriedad y agilidad. Así, se puso más que bravo para Independiente. Porque está claro que por su escasez de recursos, si no concreta las pocas que tiene, terminará pagando en el arco propio, como ayer.

Bien lo de Newell´s por Mateo: clarificó y casi siempre entendió la mejor opción. También por Cristian Núñez, de Boca Unidos: trajo su desenfado e hizo volar a Hilario Navarro. Bernardi fue otro que resolvió con eficiencia. Y fue auspicioso el ingreso y debut de Sánchez Prette. Tiró el córner del gol y se mostró más resolutivo que Achucarro.

No sólo por el triunfo el presente le sonríe más a Newell's que a Independiente. Sin jugar mejor demostró que tiene una columna vertebral, a la que anoche le faltó una pieza clave como Schiavi.

Eso es tan cierto como la malaria de Gallego en Lanús. Fue su sexta vez al frente del Rojo en la cancha del Granate y sigue sin saber qué es ganar (dos empates y cuatro derrotas). Ese es un dato estadístico que urge romper porque no se sabe si este año el Rojo volverá a Bochini y Cordero.

Pero el dato más cruel es que mañana puede irse a dormir en zona de Promoción, angustia que no conocía desde el 2002. No gana ni para sustos.

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