Gallego fue muy claro: "Acá el que no corre, no juega"

Dijo que tiene plantel para apuntar alto. Y que no quiere defraudar a los que pidieron su regreso.
Américo Gallego llegó apenas unos minutos después de las 17.40 al hotel del micreocentro elegido para lo que fue una desprolija presentación. Había cerca de cuarenta medios. No estaba el sonido preparado. No importó, al mejor cazador se le puede escapar la liebre. Lo importante, lo significativo de todo el acto no se vio en cámaras. Fue ese abrazo sincero con Miguel Santoro. Clarín estaba al lado y escuchó las siguientes palabras del Tolo, al cabo sus mejores frases de la presentación: "Hola Pepé, qué espaldas tenés. Cómo me gustaría ser como vos". Santoro no pudo esbozar una palabra. Prefirió seguir abrazándolo. La sucesión, incluido el despido ayer de Fernando Cáceres (ver Comparada...) fue de gran impacto, pero también dejó ver el sentimiento de un ídolo que se quedará en Independiente mientras todo indica que también trabajará en el cuerpo técnico de la Selección. El que llega, se hará cargo de un plantel que pretende dar pelea. Si el domingo próximo le gana a Lanús, se prenderá".

"Acá muchachos la cosa está muy clara. Todos comienzan de cero y yo quiero que mis jugadores corran, el que no corre no juega, así de fácil", dijo Gallego cuando le dieron pista de audio.

Y por las dudas, fijó una posición como declaración de principios: "Estoy muy contento de volver porque la gente de Independiente me extrañó bastante y ya pasaron siete años de que salimos campeones con ese maravilloso equipo. En la Argentina hace 4 años que no dirijo y es ésta una linda oportunidad, un desafío importante pese a haber logrado muchas cosas como jugador y entrenador". Gallego admitió luego que tiene material en el plantel: "Estamos a 5 puntos y podemos apuntar más alto. Ya me conocen, a mí me gusta pelear por la punta. No quiero defraudar a la gente, sé que los hinchas confían en mí".

Es cierto. En la puerta del hotel Amerian, Andrea Rosanova, a quien apodan La Tola, desplegó junto a Ariel una bandera que decía: "Grande Tolo, esta es su casa. Rey de Copas". Obviamente, la joven, que tenía apenas 12 años cuando Independiente logró el Apertura 2002 con Gallego, luce orgullosa su apodo.

Julio Comparada, de impecable saco beige, estaba exultante. Tenía a Gallego, a Santoro y a Roberto Pipo Ferreiro sentados en la misma mesa ante todos las cámaras y los flashes. Al Tolo lo contrató por un millón de dólares y ya le reservó al plantel y a él una jornada de doble turno, con almuerzo y siesta incluidos, para el lunes en el Hindú Club de Don Torcuato. Pasado mañana, junto a Juan Amador Sánchez y al preparador físico Rubén Olivera, Gallego volverá a calzarse el buzo.

Santoro, un aliado incondicional de Comparada y de Independiente, tiene las puertas abiertas para seguir en el club.

El lunes comienza la nueva era Gallego. El Tolo, casi en silencio, aunque por problemas técnicos inesperados, entró al infierno.

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