Gallego asegura que ya no pueden equivocarse más

Independiente, ante Arsenal, sumó su cuarta derrota en el torneo y se le hace difícil pelear la punta.
Américo Gallego lo sabe: la derrota frente a Arsenal, en Sarandí, fue mucho más que un golpe. Resultó un contacto directo con la realidad: "Este era un partido para ganarlo, ni siquiera para empatarlo. Tuvimos las chances pero no las convertimos. Nos vamos enojados y tristes porque este partido era para ganarlo". Dijo eso y se fue con incomodidad el último entrenador que sacó campeón a Independiente, en 2002. Se enteró hoy de algo peor y previsible: la punta le quedó a seis unidades.

Pero no sólo de eso: el gol de Franco Jara significó la cuarta derrota en el Apertura. Y hay un dato que trae la historia que impulsa más incomodidades: nunca desde que se disputan los torneos cortos (comenzaron en la temporada 91/92) un equipo fue campeón con más de cuatro caídas. Lectura sencilla: Independiente ya no tiene margen de error.

En el Apertura 2002, la última vez que se consagró, Independiente perdió apenas dos encuentros (contra River y ante Independiente). Sin embargo, el entrenador se anima: "A pesar de la derrota, tenemos que remarla". Gallego lo señaló en privado y lo repitió en público.

La cuarta derrota fue también una suerte de estigma. Sobre todo porque el pasado tiene algo para decir: sólo tres equipos se consagraron luego de caer en tal cantidad de partidos, en 36 torneos de 19 fechas disputados.

Las excepciones fueron el Boca del Apertura 2008; Vélez en el Apertura de 1995 y River, en el Apertura de 1993.

Dirigido por Carlos Ischia, Boca cayó en cuatro encuentros en el segundo torneo de 2008 y accedió al triangular final junto a Tigre y San Lorenzo. En esa definición cayó en otro encuentro (0-1 contra el club de Victoria), pero le alcanzó para sumar su título número 29 (23 en el profesionalismo y 6 en los tiempos del amateurismo). Antes, en 1995, Vélez -dirigido por Carlos Bianchi- se impuso de arremetida contra Boca y Racing, sus rivales directos. Y dos años antes, también en el Apertura, River -con Daniel Passarella como entrenador- se impuso en el torneo más parejo de todos: les sacó un punto a Vélez y Racing; dos a Boca, Independiente y Lanús; y tres a Gimnasia La Plata y San Lorenzo.

Más allá de las cuestiones anímicas (los jugadores y el entrenador admitieron que el Caso Cáceres influyó en el plantel al momento de afrontar el encuentro contra Arsenal; incluso Gallego comentó que la previa, en el vestuario, "parecía un velorio"), Independiente tiene por delante algo que desde el cuerpo técnico definen como "un montón de finales que hay que ganar". A juzgar por lo que cuentan los antecedentes, no hay muchas razones para creer. Pero este Gallego optimista está convencido de que los puede desmentir.

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