El gabinete: Jaque premia a los leales y castiga a los díscolos

El Gobernador sostiene a su mesa chica y respalda totalmente a un puñado de ministros. Hay varios que no lo conforman.
Como un director técnico con sus jugadores, el gobernador Celso Jaque intenta disciplinar a su gabinete. Es que el equipo no viene de hacer una buena temporada (tras la derrota electoral del 28 de junio) y en este proceso, pocos se ganaron la confianza del DT. Por eso, hay jugadores que van adelante y Jaque les pide que busquen la pelota para tirar directo al arco contrario y a otros los pone en la defensa. En cambio, a algunos miembros del equipo ya les exigió que respetaran el fair play y amenaza con dejarlos afuera.

El cimbronazo que dejaron los comicios legislativos se sienten fuerte. Hay rumores en los pasillos de la Casa de Gobierno que van desde la renuncia de varios ministros hasta sospechas de supuestos "complots" de algunos funcionarios contra el propio Jaque.

La mesa chica. En el equipo del Gobernador, el capitán sigue siendo el secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán. Es su mano derecha y el hombre con el que toma las decisiones más importantes de la gestión. A la vez, es el más resistido dentro del peronismo y del propio gabinete. Los intendentes más poderosos del PJ han pedido que redujera su poder o directamente, que lo echara. Sin embargo, Jaque lo sostiene sin vacilaciones y hasta le pidió que encabezara un proceso de diálogo dentro del convulsionado PJ. Suele hacer de vocero cuando el Ejecutivo quiere hacer un anuncio de peso, como el aumento de la tarifa de luz o la intervención de OSM.

En esa mesa chica en la que se sientan Jaque y Cazabán, hay otras dos sillas. Las ocupan el asesor Raúl Leiva y el titular de Juegos y Casinos, Daniel Pereyra. Con Leiva, el Gobernador mantiene una amistad que viene de la juventud cuando ambos eran estudiantes en la Facultad de Ciencias Económicas. Jaque escucha a diario los consejos de Leiva, que tiene poder de decisión. Pereyra es amigo del Gobernador, pero no define políticas. La última vez que el mandatario estuvo con la Presidenta, fue acompañado por él.

La segunda línea. De los ministros con perfil "político", el ministro de Seguridad, Carlos Ciurca y el secretario de Ambiente, Guillermo Carmona, quedaron en una posición más cercana al Gobernador que otros funcionarios.

En la Casa de Gobierno les reconocen a ambos ser frontales con Jaque, pero siempre a puertas cerradas. Hace dos años, Carmona enfrentó a Jaque en la interna para la gobernación, pero tras la derrota supo alinearse y eso le permitió ganar espacios. Ciurca, a pesar de estar más lejos físicamente (su ministerio está en Godoy Cruz), se mantiene en contacto directo con Jaque y evita hacer declaraciones políticas en público, algo que valoran en el cuarto piso. Algunas voces lo mencionan como el candidato del Ejecutivo para la gobernación en 2011.

Buena letra. Aunque tienen formación técnica y poco habla el Gobernador con ellos de decisiones políticas, hay cuatro ministros que están en una posición cómoda dentro del Gabinete. No son los íntimos, pero por ahora sus cargos no corren peligro. Los reajustes que intenta hacer por la crisis, provocaron que el ministro de Hacienda, Adrián Cerroni, pasara a ser un hombre de confianza de Jaque, a quien recibe con frecuencia en su oficina. Hace unos meses corrió el rumor de que dejaría su puesto, pero hoy se lo considera un "soldado". Ha tenido diferencias con algunos ministros, pero el Gobernador ha salido a respaldarlo.

El ministro de Salud, Sergio Saracco, también estuvo durante mucho tiempo entre los candidatos a dejar el gabinete. Dicen que le dieron un ultimátum y le salió bien. Saracco salió airoso de la epidemia de la gripe A y recuperó la confianza del Gobernador. Además, le atribuyen haber mejorado su manera de manejarse con la prensa.

Los dos nuevos en el Gobierno, el ministro de la Producción, Raúl Mercau, y el director general de Escuelas, Carlos López Puelles, cuentan con el respaldo de Jaque. A Mercau le favoreció su buena relación con diferentes sectores, incluso con la oposición. En el Ejecutivo ven con buenos ojos su llegada a la prensa, aunque a veces consideran que se ha excedido en algunas declaraciones.

Criticado por el sector gremial, los opositores y hasta por el mismo oficialismo, López Puelles, que aún no ha sido ratificado por el Senado, no fue puesto nunca en duda por el Gobernador. La confianza en el funcionario nació de un trabajo que hizo hace varios años, cuando Jaque era intendente de Malargüe y le valora ahora su trabajo para llegar a todos los sectores, siempre con bajo perfil.

En capilla. Más alejados de Jaque se encuentran tres secretarios (Ricardo Scollo, de Cultura; Beatriz Barbera, de Deportes, y Luis Böhm, de Turismo) y dos ministros (Francisco Pérez, de Infraestructura, y Silvia Ruggeri, de Desarrollo Humano). Aunque lo trajo de Malargüe, Scollo no cuenta con el apoyo absoluto del mandatario. Ha tenido varios traspiés en su cargo y el Gobernador lo ha sostenido, pero sigue sonando como uno de los posibles despedidos.

"Mi niña" del gabinete. Así llamaba Jaque a Barbera, la profesora de Educación Física y empresaria gastronómica que conoce desde su intendencia en Malargüe. El punto que los alejó fue el escándalo por el subsidio para los Fabulosos Cadillacs (el Ejecutivo autorizó 315 mil pesos para que se hiciera un recital y esto derivó en una causa judicial). Aunque Jaque le pidió perdón a Barbera porque la investigación la salpicó, en el Ejecutivo hay malestar porque la funcionaria reaccionó despegándose. Hay quienes la escucharon amenazar con la renuncia. Dicen que se va a fin de año.

La situación de Böhm es similar, ya que la confianza que le tenía Jaque decayó tras su forma de reaccionar con el caso Cadillacs. Incluso, fue pensado como posible interventor de Obras Sanitarias antes de que se armara la polémica. Quiso renunciar, pero lo sostienen desde el peronismo.

La ministra Ruggeri contó con el visto bueno de Jaque en el comienzo de la gestión. Nunca tuvo un respaldo absoluto porque responde directamente al intendente de Maipú, Adolfo Bermejo, y ha quedado entrampada en las internas partidarias.

La relación de Jaque con Pérez es excelente, pero desde lo afectivo ya que son amigos. Políticamente, dicen que ahora están algo alejados porque el encargado de la obra pública mendocina está "desdibujado" y juega internamente con el ministro de Gobierno, Mario Adaro, quien se ha mostrado desafiante y muy crítico.

En el freezer. Los rumores sobre una posible salida de Adaro del Gobierno proliferaron la semana que terminó. En el Ejecutivo lo acusan de jugar en contra y de haber pedido la cabeza de Cazabán. En este momento de crisis partidaria, está cerca de intendentes que son críticos del rumbo de la gestión de Jaque (ver aparte). Participó de un encuentro en el que se cuestionó al Ejecutivo, organizado por peronistas díscolos.

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