El gabinete de ella se anima a discutir con él

La revelación oficial de que el Gobierno había mantenido reuniones secretas con el presidente de la Rural, Hugo Biolcati, abrió un debate inédito.
Como nunca antes en la era K, esta semana un grupo de funcionarios planteó sus disidencias de Néstor Kirchner debido a una sus decisiones más brutales: la revelación oficial de que el Gobierno había mantenido reuniones secretas con el presidente de la Rural, Hugo Biolcati.

Lo novedoso, además, es que el Gobierno tardó menos de doce horas en enmendar esa operación a la que la mayoría de los funcionarios califica de error grosero. La mañana siguiente a que se difundieran desde la propia Casa Rosada los detalles de esos encuentros, el Gobierno se dio vuelta y convocó al campo al diálogo.

El jefe de Gabinete, Sergio Massa, y el titular de Interior, Florencio Randazzo, entre muchos otros, hubiesen preferido que no salieran a la luz pública –al menos de manera oficial– las reuniones que habían mantenido el titular de Planificación Federal, Julio De Vido, con Biolcati, según confesaron a Crítica de la Argentina distintas fuentes oficiales. Aunque este diario consultó a varios funcionarios, ningún miembro del elenco K defendió ni siquiera en privado esa decisión impulsada por Néstor Kirchner.

Los argumentos de los ministros fueron que la difusión de esas reuniones sólo iba a generar más crispación y más protagonismo mediático a la Mesa de Enlace, lo que prolongaría el conflicto agrario. Varios miembros del Gabinete hicieron en la intimidad una defensa de su compañero De Vido, quien quedó expuesto al ventilarse los detalles de sus reuniones confidenciales y que quedó entonces fuera de cualquier nuevo contacto con los ruralistas.

De Vido, instruido en las reglas de negociación del peronismo ortodoxo, jamás hubiese actuado como actuó si no fuera porque se lo ordenó Kirchner, aseguran fuentes del Gabinete. La operación de Néstor, según admiten en el propio Gobierno, tuvo como único objetivo generar peleas internas en los representantes de las organizaciones agrarias.

La autocrítica K incluyó la forma en que fue anunciado el contacto entre el Gobierno y el campo: fue a través de la lectura de un comunicado que hizo en la Casa Rosada el vocero, Miguel Núñez, a las diez y media de la noche del jueves pasado, cuando ya casi no había periodistas en el lugar, lo que provocó que muy pocos medios audiovisuales transmitieran la información en vivo para la tevé.

Al contrario de lo que venía ocurriendo en el conflicto agrario, esta vez el matrimonio presidencial cambió rápidamente su estrategia cuando vio que generaba resultados adversos.

El jueves pasado, por la mañana, la presidenta Cristina Kirchner y su esposo recibieron en la Quinta de Olivos a sus funcionarios y decidieron abandonar la confrontación cruda con los ruralistas, a quienes convocaron a una reunión encabezada por la ministra del área, Débora Giorgi, titular de Producción, que tiene bajo su control la Secretaría de Agricultura encabezada por Carlos Cheppi.

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