El gabinete más diverso de EE.UU.

Hilda Solís es hija de inmigrantes centroamericanos, una diputada demócrata que votó contra la ampliación de los tratados de libre comercio. El presidente electo completó así su gabinete y sólo faltan nombramientos en inteligencia.
El presidente electo Barack Obama completó su gabinete con el nombramiento de Hilda Solís, diputada demócrata de origen latinoamericano, como futura ministra de Trabajo, y de Ron Kirk, ex intendente de Dallas, Texas, como representante de Comercio. Obama nombró también al legislador republicano Ray LaHood como ministro de Transportes y a Karen Mills como responsable de la Administración de Pequeñas Empresas.

Con estas designaciones, Obama completó la plana mayor de su gobierno un mes antes de asumir, aunque faltan llenar dos cargos clave, sin rango ministerial pero de importancia estratégica: el jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el de la inteligencia nacional.

La diputada Solís, de 51 años, es una demócrata hija de inmigrantes centroamericanos, y cuando fue electa por Los Angeles, California, fue la primera persona de ese origen en llegar al Congreso de Estados Unidos. Solís es una escéptica respecto del libre comercio y en 2005 votó contra el Tratado de Libre Comercio para América Central (Cafta). Además, desde su elección en 2000 se destacó por luchar por los derechos laborales de los inmigrantes y por medidas ambientales en barrios desfavorecidos de Los Angeles. “Hilda siempre ha sido una defensora de la gente común. Ya sea creando trabajos en el sector medioambiental bien pagados, y que no pueden ser deslocalizados, o al ampliar el acceso a los cuidados sanitarios”, dijo Obama.

“Como hija de migrantes estoy muy honrada por esta oportunidad”, dijo Solís en español al tomar la palabra tras la introducción de Obama. La próxima ministra de Trabajo aseguró que sus principales objetivos serán reinvertir en la formación laboral y hallar, en época de crisis, puestos de trabajos ecológicamente sustentables.

Solís es la tercera persona con orígenes latinoamericanos nombrada en el gabinete, después de Bill Richardson, gobernador de Nuevo México, como ministro de Comercio, y de Ken Salazar, secretario de Interior para Medio Ambiente. Richardson es también un defensor de los tratados de libre comercio, lo que augura debates en el seno del gabinete de Obama, lleno de fuertes personalidades.

Kirk, de 54 años, fue el primer alcalde negro de la ciudad de Dallas, y es favorable al libre comercio. En 2001 defendió la idea de crear una “superautopista” entre México y Estados Unidos para facilitar el comercio dentro de los países que firmaron el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan). “Ron nos ayudará a asegurarnos que cualquier tratado (de libre comercio) que yo firme como presidente protegerá los derechos de todos los trabajadores”, dijo Obama al presentar a su designado representante de Comercio. “Como el presidente electo Obama, creo que una agenda que mantenga su compromiso con los trabajadores estadounidenses (...) no es solamente compatible con una agenda en favor del comercio, sino que incluso es necesaria para su éxito”, dijo Kirk al tomar la palabra. El propio presidente electo se mostró durante la campaña presidencial partidario de revisar el Tlcan y de mantener en el congelador un proyecto de TLC con Colombia, ante las denuncias de asesinatos de activistas sindicales allí.

Con estos nombramientos, el gobierno de Obama es el de mayor diversidad étnica de la historia de los Estados Unidos, junto al primero que presentó Bill Clinton en 1993. Los gobiernos tradicionales en los que los varones de raza blanca son mayoría dejan paso ahora a un gobierno en el que figuran por primera vez tres latinos. También habrá cuatro personas de raza negra: el secretario de Justicia Eric Holder, la embajadora ante la ONU Susan Rice, Ron Kirk y la responsable de la Agencia de Protección Ambiental Lisa Jackson. Figuran también numerosas mujeres: además de las ya citadas, la gobernadora de Arizona Janet Napolitano se hará cargo de Seguridad Nacional y el Departamento de Estado –relaciones exteriores– recaerá en manos de la antigua rival en las primarias, Hillary Clinton.

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