futuro servicio Por la basura, el bloque radical expone sus diferencias

El metrismo confirmó que no acompañará la municipalización del servicio de higiene urbana y presentó una propuesta alternativa. El oficialismo espera emitir un despacho de mayoría en la Comisión de Servicios Públicos que se reanuda hoy. Sería acompañado por todo el bloque del FC.
La creación de Córdoba Recicla Sociedad del Estado (CRESE) no contará con el voto radical, al menos no el del ala metrista. Ayer, el titular del bloque de la UCR, Ramón Mestre, ofreció una conferencia de prensa en la que ratificó su rechazo a la iniciativa oficial de municipalizar el servicio de higiene urbana, a la vez que presentó una propuesta alternativa que se pondrá a consideración del resto de los ediles.

Mestre estuvo acompañado sólo por una parte de su bloque: los concejales Marcelo Cossar, Olga Rista y Carla Abugauch. Guillermo Farías y Eduardo Conrad no participaron de la conferencia y además tampoco acompañaron el proyecto presentado por el radicalismo en el Concejo Deliberante que busca una salida alternativa a la crisis del sistema de recolección de residuos en la ciudad.

El faltazo marca una línea divisoria en la posición adoptada por el bloque radical sobre la constitución de CRESE. Las declaraciones efectuadas por Mestre cierran toda posibilidad de que el bloque de la UCR acompañe en forma unánime el plan diseñado por el intendente Daniel Giacomino y sus funcionarios para garantizar el servicio frente al repliegue de Cliba. No ocurre lo mismo con los concejales Farías y Conrad, quienes aún no decidieron su voto.

Consultado sobre el tema, Farías sostuvo que “primero hay que esperar a conocer los detalles de la propuesta oficial antes de tomar una posición”. Si bien coincide con algunos de los argumentos expuestos por Mestre ayer, para Farías la propuesta del metrismo es “apresurada”.

Con una posición más firme, el mestrismo le dio ayer la espalda a la municipalización del servicio, terminando con las especulaciones sobre la posibilidad de que fuera el radicalismo el que le diera al intendente Daniel Giacomino los votos necesarios para aprobar el proyecto en primera lectura.

Mestre responsabilizó a la “incapacidad” del jefe comunal y a sus funcionarios por “la situación actual del servicio de recolección de residuos”.

Dijo que para tapar dicha incapacidad “pretende hacer pagar a los cordobeses cifras millonarias que saldrán de rentas generales para pagar los déficits del servicio como sucede en la actualidad con la TAMSE”.

Mestre cuestionó además cuál es la naturaleza contractual del municipio con la empresa Cliba, ya que la última extensión otorgada a la empresa establecía como límite la finalización del proceso licitatorio, que ha sido declarado desierto.

Según Mestre, el municipio debería agotar todas las instancias antes de crear una empresa estatal y propuso “asegurar el pago a las posibles prestatarias a través de la creación de una cuenta especial que dé garantías a quienes hoy no ven a Córdoba como confiable para la prestación del servicio”.

Precisamente ésta es una de las premisas que contiene el proyecto presentado por el radicalismo para oponerse a la creación de CRESE. El mismo ratifica la emergencia sanitaria y ambiental que declaró Giacomino y propone una contratación directa por un plazo no mayor a 180 días, a través de un concurso abierto de precios, para debatir una nuevo pliego de licitación en 2009.

Avanza CRESE

El rechazo radical a la municipalización del servicio podría complicar la aprobación del proyecto en la sesión del próximo martes, aunque aún es prematuro arrojar resultados.

Por lo pronto, el oficialismo espera emitir un despacho de mayoría hoy cuando se reanude la Comisión de Servicios Públicos, que pasó a un cuarto intermedio el miércoles pasado.

Con el bloque del Frente Cívico encolumnado detrás del proyecto, Giacomino necesita captar el voto positivo de los concejales de la oposición. El apoyo de los ediles dependerá en buena medida de la discusión que se genere hoy en la reunión de Comisión, ya que varios de ellos habrían condicionado su voto a la posibilidad de introducir modificaciones al proyecto.

A diferencia de los radicales, el resto de los bloques prefieren aguardar a conocer los detalles del proyecto de ordenanza antes de decidir su voto, ya que de no prosperar la iniciativa significaría un duro golpe para la administración giacominista que terminarían padeciendo todos los cordobeses.

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