Futuro preocupante.

Productores de la región vislumbran un 2010 incierto. Se debe a los coletazos sufridos durante este año por los efectos de la crisis económica y el conflicto gremial. Muchos no cosecharán aduciendo que lo que paga la industria no alcanza a cubrir los gastos.

La no recolección puede generar un aumento de la carpocapsa. Desde Funbapa piden que se coseche y realicen los tratamientos indicados.

Neuquén > La crisis económica mundial y el conflicto gremial frutícola suscitado el mes pasado en la región repercutieron con dureza en la cosecha de la pera Williams y otras variedades de fruta. Sin embargo, a las pérdidas monetarias se le suma el temor en los productores por el aumento en la presencia de carpocapsa, producto de la no recolección de fruta de las chacras lo que incrementa el riesgo para contraer la plaga.

Lo cierto es que los resultados actuales son magros y las quejas aumentan, sea por la crisis o los simples coletazos luego del conflicto de gremios. Así, varios no alcanzaron a cosechar, se quedaron con márgenes sin comercializar y son pocos los que piensan juntar la fruta para vendérsela a la industria.

Desde las cámaras de productores de Allen, Fernández Oro y Cipolletti expresaron que las mermas son incalculables, que en su poder ya tienen varias declaraciones juradas elaboradas por chacareros, y que en los próximos días tendrán un número aproximado de los perjuicios totales.

De todas maneras, estiman que en la región habrá una pérdida cercana a los 40 millones de kilos. “Hay productores que manifestaron desperdicios personales de hasta 100 mil kilos de pera Williams. Hasta hoy, los chacareros que hicieron su declaración jurada en nuestra Cámara detallaron un volumen superior a los 2,5 millones de kilos”, dijo Sebastián Hernández, presidente de la Cámara de Productores de Allen, al tiempo que su par de Fernández Oro, Edgar Artero, se consideró una víctima del conflicto gremial, situación que, a su entender, les hizo perder en su zona cerca de 680 mil kilos”. Agregó que el paso siguiente “será juntarse entre todos para evaluar los reclamos de los productores e iniciar acciones legales ante los responsables de estos daños”.

En igual sentido se manifestó Susana Álvarez, secretaria de la comisión directiva de la Cámara de Cipolletti, quien aseguró que cuando tengan los índices finales se enfrentarán a resultados que demostrarán que fue un “año malísimo”. “Muchos realizaron su declaración jurada y algunos no pudieron cosechar ni un solo kilo. Es un daño terrible y hay que buscar responsables porque acá los únicos castigados somos nosotros”, expresó.

Con stock y sin comercialización

Los representantes rionegrinos coinciden en que el principal temor pasa por saber qué sucederá con su fruta. Y adelantaron que muchos ya decidieron no juntarlas porque el precio que paga la industria no llega a costear los gastos mínimos de recolección.

“Como la industria tiene márgenes de los galpones no compran, y el que lo hace no te da precios. Para poder cosecharla gastamos 10 centavos por kilo y las jugueras nos dan 3 centavos”, explicó Artero. Mientras que Álvarez agregó que a la hora de vender la fruta “fue desperdiciada por los galpones de empaque y muchos no quisieron recibirlas porque la pera perdió presión y no puede ser trabajada para enviarla al exterior”.

En tanto, desde el sector juguero remarcaron que la actualidad es crítica e incierta, y argumentaron que el origen está relacionado con los bajos valores del mercado internacional, debido a la sobreoferta de China que hizo colapsar los precios.

“Hoy no sabemos cuánta fruta vamos a moler y mucho menos los precios del mercado”, dijo un empresario vinculado al sector juguero de la región, quien agregó que “la situación es compleja pero haremos los esfuerzos necesarios para salir adelante. Es un año para perder, aunque intentaremos que sea lo menos posible”.

El empresario aseguró que no existe un claro mercado y remarcó que hay dudas por saber si se venderá y a cuánto se podrá comercializar. “La solución a corto plazo sería que las provincias -con ayuda de Nación- subsidien a los productores para cosechar y así resolver parte del problema”, explicó.

Adelantó que hoy habrá en Buenos Aires una reunión entre la Federación de Productores de Río Negro y Neuquén con funcionarios de Nación, donde se analizará la situación. Por lo pronto, algunos empresarios esperan que el gobierno impulse un programa de asistencia con las Cámaras para colaborar con los productores. “Es importante, conveniente y necesario para todos, incluido para el Gobierno, que deja de percibir en impuestos”, coincidieron.

Por su parte, el titular de la Cámara de Productores de Allen dijo que “si bien es bueno que el Gobierno nos dé el dinero para salvar nuestra inversión, lo mejor sería que se hagan cargo para solucionar las pérdidas y que el productor pueda llegar a la cosecha de 2010”.

Controles estrictos

Desde la Secretaría de Fruticultura de Río Negro informaron que el plazo para hacer una declaración jurada prescribió el miércoles pasado y que en estos momentos un equipo técnico recorre los campos para constatar lo denunciado con la realidad.

“No podemos dar un número exacto porque contamos con apreciaciones pero no evaluaciones. Los números estarán en los próximos días”, dijo Pablo Moratti, director general.

En relación al problema de la carpocapsa, desde la Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica (Funbapa) explicaron que la región tuvo este 2009 un año con condiciones ambientales que generó un suceso que no se vivía desde hacía 18 años, cuando se dio lo que se denomina cuarta generación -donde se incrementan los riesgos y la presión de la población de la carpocapsa-.

Esto, según Funbapa, tiene que ver, principalmente, con las condiciones climáticas que hicieron que en los primeros días de febrero se cumplieran con los 1.650 carpogrado acumulado (indicador que se utiliza para determinar la ocurrencia de las distintas generaciones que tiene la carpocapsa en esta región) antes del proceso crítico.

En este sentido, Adolfo García Barros, coordinador del programa nacional de Supervisión de Carpocapsa en Funbapa, explicó que si la fruta no es cosechada o destruida genera condiciones para que la carpocapsa se reproduzca en momentos que transita por la cuarta generación. Además, recomendó no descuidar los tratamientos químicos en las variedades de más larga duración.

“Si no hago lo debido genero condiciones para incrementar la población de carpocapsa en todo el establecimiento, poniendo en mayor riesgo a las variedades que están por cosecharse -como la manzana Red Delicious-”, dijo García Barros, quien agregó que desde su sector se busca concientizar a los productores y hacerlos reflexionar. «Deben considerar el esfuerzo propio para el bien de todos porque estamos ante una situación crítica”, concluyó.

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