El futuro de Pacará Pintado, un dilema

La actual planta de disposición final está bajo la mira de la Justicia Federal y provincial.
El eventual traslado de los residuos a Overa Pozo obliga a pensar en un cierre de Pacará Pintado, al menos, como planta de disposición de los residuos.

Respecto del funcionamiento del predio hay causas abiertas tanto en la Justicia Federal como en la provincial. En la primera, se evalúa si contamina la cuenca Salí-Dulce, mientras que en los tribunales locales aún está pendiente de resolución un planteo de la Federación de Organizaciones Ambientalistas no Gubernamentales de Tucumán. Esta ONG interpuso en 2007 una acción de amparo colectivo y, en forma cautelar, reclamó el cierre del predio, por considerar que contamina el medio ambiente, pero la medida fue rechazada el 10 de julio de 2008 por el extinto juez en lo Civil y Comercial de la III Nominación, Juan J. Aráoz. La entidad recurrió ante la Cámara en lo Civil y Comercial Común y los jueces Carlos Ibáñez y Augusto Avila dispusieron la realización de un peritaje técnico, que aún no se concretó.

La principal demora obedece a definir quién solventará los costos de los análisis (unos $ 8.000). La ONG pidió que aporte los fondos Fiscalización Ambiental de la Provincia. "La decisión ha sido la de detener, lo más pronto posible, la crítica situación ambiental que provocó la planta a la cuenca del río Salí y a las comunidades adyacentes", dijo el secretario de la federación, Juan Manuel Prado Iratchet.

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