El fútbol por TV no es urgencia para el Estado

Por Fernando Gonzalez

Tal vez no les alcanzaba la pelea con el campo. No eran suficientes complicaciones la derrota electoral del 28 de junio; la batalla en el Congreso por los tarifazos; la división de la CGT ni las críticas del Papa por el escándalo de la pobreza. Solo la pasión por el conflicto que tienen los Kirchner alcanza para ensayar una explicación sobre el involucramiento del Gobierno en la puja por la televisación del fútbol

Para colmo, se trata de una controversia con actores poderosos. El Grupo Clarín, el dirigente Julio Grondona, eternizado en su cargo desde hace tres décadas, y el mundo del fútbol, el deporte que mezcla los sentimientos y los negocios como ningún otro en la Argentina. Allí está entonces el matrimonio Kirchner, ofreciendo varios cientos de millones que pertenecen a todos los argentinos para transmitir el fútbol por el canal estatal y dirimir uno de los tantos frentes abiertos, en este caso con un grupo mediático al que consideran enemigo.

Como sucede también con la Ley de Radiodifusión, el Gobierno plantea una discusión imprescindible como lo es el debate por los derechos de la televisación del fútbol desde la debilidad política y en momentos en que la sociedad tiene otras urgencias que necesitan mucho más del auxilio financiero del Estado.

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