Fútbol y política, mundos de elusión y gambetas

Por Walter Brown

La política, sobre todo en tiempos electorales, suele mostrar muchos puntos en común con el fútbol. En ambos mundos la estrategia juega un papel fundamental a la hora de encarar los grandes desafíos, aunque es el talento de sus jugadores el que termina de trazar la línea que divide a la victoria de la derrota.

Panorama, inteligencia, aceleración y freno son cualidades que se destacan cuando llega el momento de pisar los terrenos más difíciles. Pero es el arte de la elusión el que predomina por estos días. Quien lo domine puede coronarse rey, como lo hizo ayer Lionel Messi, al confirmar su condición de crack en la final de la Copa de Campeones de Europa. Evitar enfrentamientos incómodos con sus socios, como lo hizo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cuando sostuvo que era solo una chanza la promesa que le hizo a Lula Da Silva de que las empresas brasileñas serán las únicas que no caerán en la red estatizadora con la que ya tomó como presas a varias siderúrgicas de la argentina Techint. O esquivar una definición sobre su futuro para sortear la impugnación a su candidatura, como lo hizo Daniel Scioli cuando Mirtha Legrand le preguntó si iba a dejar la gobernación bonaerense y asumir el cargo de diputado nacional si resulta electo el 28 de junio próximo. El arte de la gambeta, en la política como en el fútbol.

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