Fundió Bieler

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COPA SUDAMERICANA / LIGA DE QUITO 4 - LANUS 0: Lanús se quedó sin recursos antes que sin piernas: a los seis del PT ya perdía 2-0 y fue irremontable. Después, sí, la altura lo liquidó.
Dos jugadas, una detrás de la otra, representan lo que fueron Liga de Quito y Lanús. Sobre los 40 minutos del primer tiempo, Méndez le dio con todo desde afuera del área y dejó vibrando el arco de Caranta: reventó el travesaño. La pelota volvió a los pies del jugador de Liga, la jugada siguió, Lanús la recuperó y tuvo su aproximación al área rival en los pies de Salcedo, quien a una distancia similar a la de Méndez un minuto antes, metió un derechazo al arco... Bah, al arco, una manera de decir. ¿Salió lejos? Es poco: el tiro se fue ¡por el lateral!

Reducir todo a la altura sería injusto con un equipo que juega bien y sabe ser contundente como la Liga. Y hasta sería injusto con Lanús, porque hablaría de un engaño hacia un equipo que no merece tal subestimación. El conjunto de Zubeldía (el primer abanderado en no buscar en los 2.850 metros de altura la excusa perfecta, aunque al final la terminó encontrando en el árbitro) jugó un mal partido y en la escala de grises fue oscuro en la primera media hora y más: negrísimo en los primeros diez minutos. Definitivamente, el ahogo no tuvo nada que ver, porque en la parte inicial del encuentro, cuando el aire todavía alcanza para el esfuerzo, el Grana derrapó. En seis minutos perdía 2-0 y en 25 ya iba 3-0. Es cierto que el tercero llegó por un penal que no fue, porque no hubo mano de Viera. Tan cierto como que es una hipótesis infundada imaginar que sin ese gol, Lanús llegaría a un descuento que le achicase la diferencia pensando en la revancha. La realidad es que, salvo con algún arrebato individual de Salvio, el equipo no generó jugadas de riesgo, incluso ante una defensa de Liga que no parecía del todo firme. Sin embargo, lejos estuvo el Granate de equiparar en números el partido y cerca, demasiado, lamentablemente, de cometer errores y desatenciones en el arranque que a la larga pagó carísimo.

Después, sí, se fundió. Las piernas pesaron el triple y, a excepción de un tiro de Blanco que se le piantó al arquero y casi se mete, Lanús quedó fuera de combate. Apenas tuvo energía para enojarse con el referí cuando dio el segundo penal que esta vez sí fue (infracción de Velázquez a Larrea). Y la bronca resultó con tanta vehemencia que terminó con las expulsiones por protestar de Hoyos y Peralta, exponiendo, en definitiva, una marcada impotencia por no poder. La serie está casi definida y nadie imaginaba en la previa que sería así. Ni el más pesimista podía pensar una goleada, pero mucho menos un arranque tan pobre, y tan definitorio al cabo, como el que tuvo Lanús en Quito.

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