Fundador de la industria madre, pastor de almas y ciudadano de resuelto compromiso

Fundador de la industria madre, pastor de almas y ciudadano de resuelto compromiso.
José Eusebio Colombres nació en Tucumán el 6 de diciembre de 1878. Era hijo de José Colombres y Thames, español, y de María Ignacia Córdoba, tucumana. En Córdoba se doctoró en Cánones en 1803 y recibió las órdenes del presbiterado. Pasó luego a Camatarca. Allí, durante varios años fue el esforzado y devoto cura de Piedra Blanca. Al ocurrir la Revolución de Mayo, se sumó de inmediato a la causa patriota. Y, convocado el Congreso de las Provincias Unidas en 1816, Colombres fue elegido diputado al mismo por Catamarca, junto con el doctor Manuel Antonio Acevedo. Su firma figura al pie del acta de la Independencia, suscrita el 9 de julio en Tucumán.

Posteriormente, renunció al Congreso para reintegrarse a sus tareas eclesiásticas, ya como cura rector de la Catedral. De modo simultáneo, inició sus ensayos con la caña de azúcar. Era un cultivo que había existido en la provincia desde siglos atrás, pero que se hallaba abandonado. No se sabe con precisión la fecha en que aquellos ensayos empezaron, ni el sitio de donde Colombres trajo los primeros canutos. Algunos dicen que los transportó desde Orán, Salta, y otros que los importó del Perú o de Bolivia. No falta quienes sostengan que las cañas provenían de una plantación casera cercana a la ciudad. O que empezó a ensayarlas en su época de Catamarca y luego en la finca de La Higuera, en Trancas, propiedad de su hermano Francisco.

Pero lo cierto es que en 1821 el doctor Colombres poseía un pequeño cañaveral en su quinta de El Bajo, en el actual parque 9 de Julio. Allí cosechó caña, la molió en un rústico trapiche de madera movido por animales y fabricó azúcar tras un procedimiento de sucesivas filtraciones de melazas en recipientes de barro cocido. La actividad pronto empezó a ser imitada. Trajo tanto provecho general, que en 1839 la Legislatura, por ley especial, dio a Colombres el título de “ciudadano benemérito”. Había iniciado la actividad que iba a transformar sustancialmente la economía tucumana.

En 1840, al pronunciarse Tucumán contra Juan Manuel de Rosas y formarse luego la Liga del Norte, el doctor Colombres aceptó ser ministro general de Gobierno, y hasta ejerció interinamente la primera magistratura de la provincia. Destrozada la Liga en la batalla de Famaillá, en 1841, Colombres se exilió en Bolivia, en el pueblo de Libi Libi, donde ejerció humildemente su ministerio.

Pudo regresar a Tucumán en 1845. Se restituyó a su curato de la Catedral, dignidad a la que agregó la Vicaría Foránea. En 1846, fue nombrado Visitador en Tucumán y en Catamarca. Luego pasó a Salta, con rango de Canónigo Magistral y Vicario Apostólico, hasta 1858.

A propuesta del Gobierno de la Confederación Argentina, Pío IX lo designó Obispo de Salta, el 23 de diciembre de 1858. Pero las bulas respectivas no tuvieron tiempo de llegar a las manos del venerable eclesiástico. El doctor José Eusebio Colombres murió en su casa de la hoy calle 24 de Setiembre 565 -actualmente Museo Folklórico- el 11 de febrero de 1859, sin enterarse de su nombramiento. Era el último sobreviviente de los congresales de la Independencia.

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