Los funcionarios técnicos no le han rendido frutos a Jaque

Nombró a varias figuras que no venían de la política como ministros y secretarios, pero no pudieron salir airosos de los problemas de la gestión y tienen muchas resistencias partidarias.Ya se fueron tres de seis. La resistencia interna y lo que piensa la oposición.

Fueron presentados con bombos y platillos por su condición de técnicos, en detrimento de aquellos que tienen vastos antecedentes partidarios, justo cuando hacer política en la Argentina aparece como un valor en constante devaluación.

Pero los funcionarios de primera línea que venían de afuera del peronismo e incluso de la actividad política, y que el gobernador Celso Jaque intentó insertar, no pudieron salir airosos y así la mayoría de las caras nuevas cayeron estrepitosamente o pasan por la Casa de Gobierno sin pena ni gloria. La mitad, incluso, ya tuvo que dejar una gestión que se caracteriza por evitar los cambios.

Guillermo Migliozzi -ex ministro de Producción-, Iris María Lima -directora saliente de la Dirección General de Escuelas- y Beatriz Barbera -quien se fue hace dos semanas de la Secretaría de Deportes dando un portazo- son tres de ellos. Los que quedan, por otra parte, parecen hacer malabares para mantenerse en su puesto, intentar destacarse o poner orden.

Aldo Sergio Saracco -ministro de Salud con graves problemas internos en su área- y Ricardo Scollo -secretario de Cultura a quien en el ambiente califican como "carente de poder"- son los otros dos que aún se mantienen en carrera sin muchas posibilidades de crecimiento.

Como la excepción aparece el ministro de Hacienda, Adrián Cerroni, quien tampoco venía de la política y fue duramente cuestionado hacia dentro del PJ. Ahora ha logrado adquirir vuelo propio y afianzarse en su lugar.

Del otro lado, los funcionarios que tienen algún tipo de sostén partidario o que han sabido moverse en las arenas movedizas de la política logran sortear un poco mejor los obstáculos que enfrenta este Gobierno. Es que la habilidad y la experiencia en estas lides parece revalorizarse a la hora de llevar adelante el funcionamiento de los ministerios.

La importancia de la "muñeca" para sortear problemas y de la militancia para tener apoyos ha dado por tierra con la esperanza de que los técnicos (por mucho que todos destaquen su aporte) tengan la capacidad de llevar adelante un área sin que apunten a desarrollar su propio perfil político.

Las culpas que mencionan propios y ajenos se reparten entre el estilo de un gobernador, que no deja crecer a sus protegidos o que les quita apoyo rápidamente, y el hecho de que los que no manejan el juego carecen de "cintura" para moverse e imponer su propia agenda.

Satisfacción no garantizada

Senadores y diputados justicialistas pidieron cambios en este sentido cuando -hace un par de meses, tras la dura derrota electoral- el secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán, se reunió con ellos para intentar mejorar el ambiente interno.

"Fue un reclamo generalizado porque creemos que los que no vienen de la política no tienen el mismo compromiso con el Gobierno", contó un legislador oficialista que prefirió que su nombre no trascendiera.

El hombre agregó que la actitud de "los de afuera" es diferente. "No atienden el teléfono a cualquier hora o tienen miedo de venir a la Legislatura", contó al mismo tiempo que opinó que no se alcanzan a "poner la camiseta del Gobierno ni de lo que necesita la gente".

En aquella misma reunión, algunos habían salvado a Saracco por cómo se había desenvuelto durante la crisis de la gripe A. Ahora, vuelven a acusarlo por los problemas internos que hay entre él y su subordinado Ricardo Landete, que es subsecretario de Planificación y cuñado del Gobernador.

Aunque una de las premisas que se marcan en las reuniones de Gabinete es la necesidad de "hacer política", algunos de los remplazantes de los que se fueron también llegan con un perfil de técnicos. Allí se destaca el recientemente ratificado director general de Escuelas, Carlos López Puelles, que genera odios y amores hacia adentro. Los sucesores de Migliozzi y Barbera -Raúl Mercau y Martín Aveiro, respectivamente- sí tienen ya algún roce político, además de militancia y algún sostén partidario.

"Los perfiles técnicos son necesarios para mejorar la gestión, aunque no siempre sepan como manejar ciertas cuestiones políticas como la prensa. No tienen por qué saberlo", advirtió Jorge Tanús, presidente de la Cámara de Diputados.

El legislador admitió que puede existir resistencia hacia estos funcionarios en el seno del justicialismo, pero que cuando se gobierna es preciso priorizar la generalidad antes que a la militancia partidaria. No obstante, no se animó a arriesgar si él -de haber tenido que tomar la decisión- hubiera nombrado a técnicos al frente de áreas clave.

"Creo que tiene que haber una síntesis de ambas cuestiones. A unos les ha ido mejor que a otros, pero hay que acatar las decisiones del Gobernador", apuntó.

La mirada de los otros

Para los miembros de la oposición, el problema se centra en la figura de Jaque. "Como falta conducción política, ninguno se anima a tomar vuelo propio", opinó un legislador cobista que prefirió "no entrar en las internas de este gobierno". Para él, las decisiones son tomadas dentro de un "grupo cerrado de amigos", lo que redunda en recorte de poder para los ministros o funcionarios que no tienen un apoyo partidario o político propio.

En cambio, el justicialista disidente Daniel Cassia no cree que exista división entre funcionarios políticos y no políticos. "Ninguno puede mostrar una gestión exitosa. Si no fuera así, el resultado de las elecciones hubiera sido diferente", fustigó.

El diputado apunta a que la diferencia está entre los que son "más pícaros o tienen más presupuesto para mostrar sus resultados que otros". Llegar hasta el final del problema sin renunciar no implica una buena performance para Cassia que, sin embargo, admite que Jaque dejó de lado los cuadros profesionales que siempre ha tenido el PJ entre sus filas. "Son personas que tienen carácter político, decisión y conocimiento", sentenció.

Algo similar expresó Omar De Marchi, diputado nacional por el PD, al advertir que el supuesto fracaso de los funcionarios "no políticos" se relaciona más con las características del conductor que con ellos mismos. "No creo que sea culpa de su inexperiencia. Hay que remitir todo al Gobernador", sintetizó

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