Funcionarios en guardia

Por Martín Kanenguiser

El ministro Amado Boudou lanzó una consigna temeraria al comprometerse a que el Gobierno salga a emitir deuda en los mercados voluntarios internacionales antes de fin de año, cuando la credibilidad del Gobierno ante los inversores es muy baja.

Antes de lograrlo, reconoce el ministro en privado, deberá cumplir con tres de cinco complejas premisas: devolverle credibilidad al Indec, canjear los bonos ajustables por inflación, reflotar la auditoría anual de las cuentas públicas que el FMI no realiza desde 2006, dar señales de acordar la deuda que sigue en default y mejorar las perspectivas del alicaído frente fiscal.

Todo esto en medio de una pelea política importante entre el Gobierno y la oposición por los superpoderes en general y por las retenciones en particular. En cualquier caso, el resultado de esta disputa le restará ingresos al fisco y por lo tanto la capacidad de pago del Estado volverá a estar en el centro del debate.

El otro funcionario importante del área económica, Martín Redrado, tiene más oxígeno porque la baja de las reservas de US$ 1500 millones registrada hace dos días por el pago del Boden 2012 se compensará con alguno de los swaps acordados por el Banco Central (con China o Brasil) en las próximas semanas.

Pero el margen del Central tampoco es tan amplio, porque Redrado sabe que el alto nivel de reservas es una barrera clave, casi la única en este contexto para el Gobierno, si los mercados vuelven a agitarse por la pelea política, con la consecuente aceleración en la fuga de capitales.

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