Un funcionario de Macri, un masajista y un Mercedes, en la mira de un juez

Investigan la relación económica de un funcionario con uno de sus empleados.
La historia podría adjetivarse como bizarra, si no fuera en realidad una investigación judicial que podría destapar una trama de financiación de ñoquis y compra de bienes de lujo con fondos de la Jefatura Porteña. Por el momento, y como mínimo, ya desató una pelea feroz entre funcionarios de Mauricio Macri y un juez al que denunciaron por "percecusión política".

Está comprobado por la Justicia: un masajista, monotributista, sin domicilio conocido para la Policía Federal, se compró un Mercedes Benz clase C 350 Avantgarde de 230 mil pesos, y todo a solo cinco meses de haber empezado a trabajar en el Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC) con sueldos que nunca llegaron a los 6 mil pesos. Para entender la curiosidad del caso hace falta un dato más. El masajista ahorrativo casi no usó su vehículo, una perla de la ingeniería germánica que alcanza los 250 kilómetros por hora, porque se lo cedió en forma exclusiva a quien ordenó la mayoría de los pagos de sus haberes, el vicepresidente del organismo, Eduardo Petrini, un amigo de Macri, ex gerente de Boca Juniors.

El terapista físico se llama Mariano Orlando. Su nombre comenzó a circular por el despacho del juez en lo contencioso administrativo Roberto Gallardo cuando llegó a sus oficinas un anónimo, en donde se adjuntaban datos sobre su historia, e incluso facturas suyas para el IVC, con sus correspondientes órdenes de pago firmadas por Petrini. El juez, que investigaba al IVC por sus vinculaciones con la UCEP (el organismo denunciado por maltratos a gente que vive en la vía pública), allanó su sede y comprobó que las versiones sobre Orlando eran ciertas.

Según el material obtenido en el allanamiento, el masajista entró a trabajar en el IVC en diciembre del 2007, en el mismo momento que Petrini. Desde ese tiempo hasta noviembre de este año cobró un total de 94 mil pesos en concepto de"agente verificador". Lo llamativo es que a solo cinco meses de conseguir este nuevo trabajo, o sea, en mayo del 2008, el terapista físico compró su Mercedes. Y a los 25 días autorizó a Petrini a usarlo en forma exclusiva ya que puso su nombre en la llamada cédula azul.

Con toda esta información, el juez Gallardo intimó el 11 de diciembre a Macri para que resuelva el caso. El jefe porteño contestó que armaría un sumario administrativo dentro del IVC.

Clarín se puso en contacto con voceros de Petrini para conocer su posición sobre el caso. No negaron la información. Aclararon que el funcionario estaba "disposición de la justicia" y contaron que denunciaron al juez Gallardo porque creen que encabeza una "persecución política" en su contra.

El caso del masajista y su Mercedes está siendo investigado ahora por la fiscalía de instrucción número 34.

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