Ex funcionario de Jaque, a cargo de la caja de la Anses.

Diego Bossio estuvo un año en el gobierno mendocino. Cosechó odios y también sospechas por una revista que se hizo en la imprenta de su padre.
Diego Bossio, el nuevo jefe de la Anses, fue durante un año funcionario del gobierno de Celso Jaque, un tiempo que le bastó para generar algunos odios y también sospechas.

Nacido en Tandil (Buenos Aires), estudió Economía en la Universidad de Buenos Aires y llegó al entorno del Gobernador a través de la Fundación Contemporánea, una organización de raíz cristiana que puso sus cuadros a trabajar con Jaque cuando éste era senador nacional. Fue en el Congreso jefe de asesores del malargüino.

Con apenas 28 años, Bossio se transformó en subsecretario de Gestión Pública el 11 de diciembre de 2007, un cargo que no existía hasta entonces, y empezó a recibir en su despacho los entonces considerados planes estratégicos del Gobierno provincial, como la compra de acciones de Repsol YPF, la continuidad de los contratos de personal, la agenda económica, el proyecto de seguridad vial, la reforma del Estado, la negociación de créditos internacionales, el plan de viviendas para la clase media y el control de la eficiencia de la administración pública.

Era, en los albores del jaquismo, uno de los pocos hombres de confianza del Gobernador, junto a un puñado de compañeros suyos de la Contemporánea. Tanto protagonismo y poder le valió algunos enemigos en la mesa chica del Ejecutivo, como el secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán, que era su jefe en el organigrama oficial, aunque no siempre oficiaba como tal porque Bossio tenía llegada directa a Jaque.

Pero a medida que el tiempo pasaba, Bossio empezó a perder brillo y espacios en el Gobierno, e inició su alejamiento definitivo del centro del poder provincial después de que Los Andes revelara que una revista oficial, llamada Mendoza Cultural, se había hecho en la imprenta de su padre en Tandil, a 1.200 kilómetros de nuestra provincia.

La nota salió el 21 de setiembre de 2008 y en ese momento el funcionario estaba de luna de miel. Unos días antes se había casado con Valeria Loira, a quien conoció en el Senado nacional cuando ella era una de las personas de confianza de la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner y que con la llegada de su jefa a la Presidencia se transformó en la número 2 de la Sindicatura General de la Nación.

Por entonces, ya se había alejado de la Contemporánea por diferencias con sus autoridades y libraba una sorda lucha interna con otros grupos dentro del Ejecutivo, al igual que otros funcionarios salidos de la fundación e "importados" por Jaque, como su vocero Lautaro Vicario.

El desgaste se profundizó y, a fin de año, el tandilense dejó su cargo (lo reemplazó otro "contemporáneo", Rodrigo Ruete) y partió hacia el Banco Hipotecario en Buenos Aires, como miembro del directorio, fruto de los contactos de su esposa.

Allí tomó protagonismo cuando la Presidenta decidió lanzar un plan de créditos para viviendas que se financiarían con fondos de la Anses. Bossio participó en el armado del programa que se anunció hace unas semanas. Ahora, con el cambio de gabinete y a los 29 años, pasa a manejar una de las cajas más grandes del Estado nacional, por la que pasan 80 mil millones de pesos al año.

En el Gobierno mendocino ayer algunos festejaron el ascenso y se ilusionaban con los posibles beneficios que traerá a Mendoza. "Es verdad que terminó peleado con algunos, pero con el Celso se fue bien", confiaron. / Marcelo Zentil

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