EL EX FUNCIONARIO DIJO QUE NO QUERíA DESALOJAR A TOBAL Matzkin: “Soy dueño, compré por derecha”

Explicó la compra y reconoció que negoció antes con el actual ocupante, Eduardo Tobal.
“Hablé con Tobal y le expliqué que nuestra intención es que se vayan”. Así, el ex ministro del Interior Jorge Matzkin relató para qué fue a “La Guitarra” a decirles a sus actuales ocupantes que se vayan, porque lo había comprado.

Matzkin asegura que es el dueño y que “los Tobal son usurpadores. De eso no dicen nada”. Además, sostiene que el boleto de los Tobal está vencido, aunque admitió que antes de comprar negoció con los ocupantes.

En una nota exclusiva con El Diario dio su versión de lo ocurrido, la participación de “Pepe” Rodríguez y explicó por qué compró, en 2,4 millones de dólares, un campo que tiene ocupantes y una controversia por la propiedad

- ¿Cómo empezó esto, Matzkin?

- Nosotros tenemos una empresa, “Los Vástagos”. Hace bastante que la tenemos. Es, básicamente, una empresa de carácter familiar. La actividad principal estuvo en 25 de Mayo. Estuvimos haciendo un desarrollo productivo. Vendimos aquello con el objeto de comprar un campo más cerca de Santa Rosa. La firma Fuentes, de Acha, como comisionista nos ofrece “La Guitarra”.

Empezamos las conversaciones como cualquier otro negocio. El propietario de la familia es Requejo, de Buenos Aires. La cual llegamos a un acuerdo. Compramos el campo, es decir, firmamos la escritura. Se firma y se paga.

- ¿Cuándo fue?

- ¿Hoy qué es? ¿Qué día de semana?

- Jueves.

- El lunes firmamos. Firmamos la escritura, como cualquier otro negocio.

Vamos al campo en el día de ayer, con el objeto de tomar posesión con el campo que es de nuestra propiedad. Allí nos encontramos con un hombre que era peón, o encargado de una familia Tobal de Pico. Le pedimos que se ponga en contacto con Tobal, porque no podíamos avanzar mucho más con el peón. Después viene Tobal con su asesor letrado, el doctor Palazzani creo. Le explico a Tobal que nosotros compramos el campo, y que nuestra intención es que ellos se vayan. Obviamente dicen que no se van. Yo intento una negociación de carácter comercial, a ver si hay alguna forma de acuerdo, de encontrar una solución económica para que ellos se vayan. Solicitan una cantidad de dinero exorbitante.

- ¿Cuánto?

- 700.000 dólares. Tobal está 700.000 dólares arriba de la locura.

- ¿Y qué pasó?

- No nos pusimos de acuerdo. Si bien yo era consciente de que no tengo capacidad para echarlos. ¿Cómo los iba a echar? Con un acto de fuerza que no estaba dispuesto a hacer. Recurriremos a la Justicia para que dilucide quién tiene mejores títulos.

- ¿Era la primera vez que negociaba con Tobal?

- Yo lo conocía a Tobal padre. Estuve una vez con él. Antes de la compra. Previendo que hubiera dificultades, no lo sabíamos, nosotros le pedimos a la Policía que estuviera cerca. La Policía está presente por iniciativa nuestra. Felizmente no tuvo que actuar.

- ¿Usted le pidió a la Policía que desalojara a este gente?

- Nooo. Que estuviera presente. No sabíamos cómo iba a reaccionar. O sabía que yo no iba a reaccionar.

- ¿Usted le pidió a la Policía que los sacara porque tenía la escritura?

- Mi intención era clara: invitarlos a que se vayan. Como haría cualquier propietario. No se fue, y no se fue. Y nosotros nos quedamos. Ahora viene la pregunta del millón: ¿qué está haciendo Tobal ahí adentro? Parece ser que los Tobal negociaron la compra del campo. Firmaron un boleto de compraventa, que tiene el pago de una seña y el saldo cuando se firma la escritura.

- Pero ese boleto tiene una particularidad: la posesión.

- No. No, no tiene la posesión. A los 90 días se tenía que firmar la escritura, pero no se firmó. Los Tobal no tenían la plata, no sé. Como no participé no sé qué pasó. Pero el boleto decía que si no se firmaba, perdían la seña. Esto fue lo que sucedió. El boleto, lo que decía, era que los Tobal podían tomar una muestra de suelo. Los Tobal, lo que hicieron, no fue sacar muestra del suelo, sino quedarse en el campo. Son usurpadores. No tienen título alguno, están con el objeto de recuperar lo que pusieron. Yo los entiendo. No los justifico. Están ahí. Hicimos la exposición en la comisaría de Toay. Ahora creo que ya está en poder de un juez. Deberá dilucidar quién tiene que estar en el campo: si nosotros, que hemos comprado por derecha, que hemos pagado el precio, que hemos pagado los impuestos, hemos pagado absolutamente todo, intervino el comisionista; o alguien que no es propietario, no es inquilino, no son permisionarios, no son... nada.

- ¿Por qué no hizo la denuncia antes?¿O un juicio de desalojo?

- Porque lo iba a hacer. Me parece mucho más razonable que intente una negociación. Hay un dicho que es mejor una mala negociación que un buen juicio.

- ¿No le parece coercitivo estar allí, y con “Pepe” Rodríguez?

- La llamada “patota” estaba integrada por: yo la presidía (sic), David, que forma parte de la sociedad, mi yerno Simón Boy, dos asesores, Amado y Martín Matzkin; el escribano Guibelalde, por tres empleados nuestros, de nuestra empresa, que son trabajadores, y por “Pepe” Rodríguez, familia que conozco de hace 35 años. Yo no reniego de mis amigos. No tuvo (“Pepe”) ninguna participación, no habló con nadie. En todo caso lo puede poner como nota de color.

- ¿En calidad de qué fue?

- De amigo. No tiene otra vinculación. Yo lo invité.

- ¿No considera que a otra persona la puede intimidar?

- No. A mí no me intimida. Hace 35 años que lo conozco.

No me quiero apartar de lo sustancial. Acá aparece un señor que es propietario de un campo (dice Matzkin, en una autorreferencia) que va a hablar con otro señor que es un intruso.

- ¿Cómo un escribano le puede hacer una escritura si usted no está en posesión del campo?

- Yo no conozco un escribano que haya ido a ver la posesión del inmueble. Al escribano se le invita a ver la documentación existente, hay una escritura, estudia los títulos, pide certificados en el Registro de la Propiedad, están inhibidos, están embargados, si tiene alguna dificultad.

- ¿Usted sabía que había gente allí?

- Yo sabía que había una dificultad.

- ¿Pero usted sabía que había gente en el campo?

- No. No sabía.

- ¿Usted sabía que era una propiedad complicada, incluso involucrada en un reclamo de la herencia de Otero?

- Nada de eso invalida que yo adquiera legítimamente la propiedad.

- ¿Pero el escribano sabía esto?

- Yo no conozco un escribano que se fije en eso. Se fijó en todo lo que la ley le pide.

- ¿Cuánto pagó?

- Pagué el precio que dice la escritura. 2,4 millones de dólares.

- ¿Usted sabe que una hectárea en esa zona vale mucho más?

- Te la vendo... Je, je, je.

- ¿No está pagando poco? En esa zona vale 2.000 a 3.000 dólares la hectárea.

- Por mucho menos, vendería ese campo.

- ¿No le parece poco ético, por su carácter de ex funcionario, comprar un campo implicado en una controversia y casi a precio vil? Le vuelvo a decir que pagó 1.000 dólares cuando la hectárea vale más de 2.000 dólares.

- Ahí. Noooo... Por favor. Te voy a decir más. Si aparece alguien que me pagara 2.100, 2.200 dólares, me hago un gran negocio. Pero no vamos a discutir el valor inmobiliario. Además, no conozco el caso de alguien que haya comprado un campo en La Pampa y le estén publicando el precio en un diario.

Nadie dice nada de que hay un intruso. ¿Ustedes no lo ameritan?

- Tobal nos dijo que tiene un boleto de compraventa y que hay determinadas condiciones.

- ¿Pero cómo acredita eso (Tobal)? ¿Ustedes le pidieron acreditar eso, con la documentación? Que es lo que le pidió el juez en este momento. Que le dé el boleto en donde diga eso. Creo que el juez le está pidiendo eso. No lo van a poder aportar. Ustedes están haciendo una nota porque el abogado Palazzani, a quien no conocía y me sorprendió lo agresivo, lo... Llamó a los medios. Porque pretende mediatizar un tema que legalmente no tiene posibilidades de llevar adelante. Palazzani bombardeó el acuerdo. Es un loquito bárbaro, quiere empelotar la cosa.

- ¿Matzkin sabe que cometió una transgresión al hacer un desalojo que no estaba autorizado?

- ¿Cómo voy a hacer un desalojo, si no puedo hacer un desalojo? Yo tengo 65 años. En mi vida he amenazado a nadie. ¿Le parece que a esta edad yo me voy a poner a hacer esas cosas? Menos a un peón, a un hombre trabajador. Seamos razonables. Yo sé lo que puedo hacer y no puedo hacer. Y que lo que hago tiene un reflejo mediático. No me pueden subestimar tanto. ¿Qué ganó amenazando a un peón? No es creíble.

Comentá la nota