"Fuimos comunistas y moriremos con este ideal"

"Fuimos comunistas y moriremos con este ideal"
Izquierda Unida. Candidato a diputado: Héctor Manfredo. Comenzó la militancia orgánica en la Federación Juvenil Comunista a los 13 años. El activismo le valió siete detenciones en su vida
Es jueves 16 de junio de 1955. Un adolescente de 14 años (a 34 días de cumplir 15) agudiza todos sus sentidos. Desde la puerta de su colegio escucha, mira y huele los bombardeos que destrozan plaza de Mayo, apenas a 30 cuadras de donde se encuentra. Meses más tarde, las autoridades la escuela Nacional Rivadavia, quieren expulsarlo. "Fue en 1956, yo repartía un volante en defensa de la escuela pública, de la enseñanza laica; el cuerpo de profesores me defendió masivamente. Terminé mi secundario en la nocturna del Nacional Mitre", recuerda Héctor Manfredo.

Pero el motivo del cambio de colegio no fue la victoria de los "expulsores" sino una necesidad: trabajar para comer. Casi podría decirse que la convicción política de Manfredo es genética. Dice que su papá era un trabajador del calzado que combatió la burocracia del gremio. " Fue detenido el 1 de mayo de 1943; estuvo en la Isla Martín García durante 18 meses", cuenta. Pero los genes maternos también aportaron. "Ella sólo tenía primer grado; y en el 53 o el 54 fue candidata por el Partido Comunista (PC) en Pompeya. Ella, pese a ser semi analfabeta, preparaba sus propios discursos", cuenta. Y casi no hace falta su conclusión: "uno puede tener un ideal por seguidismo o fanatismo; pero, en mi caso, llevo en la sangre la lucha por esa sociedad mejor, que es el socialismo".

Eso sí, esa ideología no se fue con la sangre que perdió por las heridas que le dejaron las siete detenciones que sufrió. Es como si la visita a las prisiones fuese otra herencia paterna. "Cuando (Arturo) Frondizi rompe relaciones diplomáticas con Cuba, en febrero de 1962, se hacen protestas en todo el país. En una manifestación de la Juventud Comunista, en Liniers, me detienen. Hay una golpiza brutal. Eso te marca. Fue la más dura de las siete detenciones; porque estuve 18 meses entre Devoto, Caseros y Santa Rosa, (La Pampa)", recuerda. Para entonces, Manfredo llevaba nueve años de militancia en la Federación Juvenil Comunista, organismo al que se vinculó activamente en 1953.

Venciendo la "Polio"

Cuando tenía dos años contrajo poliomielitis y fue operado. Las secuelas físicas no impidieron que participara de marchas, o de juegos. "La experiencia de la vida barrial fue muy importante para mí. Dicen que los rengos somos traviesos; y algo de eso hay, porque pese a los aparatos que tenía, a los seis años salía con los pibes a jugar en la esquina", cuenta, y se ríe.

Amante del tango, dejó un pedazo de barrio, allá en Pompeya y, en 1965, vino a Tucumán. "El motivo principal era integrarme a la vida política, hubo una decisión del PC. Tucumán estaba convulsionada; pero hubo una experiencia notable, que fue el pacto Fotia-UCIT de 1964. Planteaba la expropiación de ingenios, la reforma agraria; un programa muy avanzado. Todo eso se engarza con el cierre de los ingenios, durante la dictadura de (Juan Carlos) Onganía (1966), que hace que 200.000 tucumanos emigren a Buenos Aires, y que desaparezcan pueblos enteros", afirma. Eran, según cuenta, tiempos de profundas discusiones y de fortaleza de la izquierda. "Dirigíamos tres sindicatos, éramos parte de la conducción de la Federación Universitaria del Norte. El debate era de propuesta de cambio, de cómo terminar con este sistema, y abrir las puertas al socialismo. Había distintas interpretaciones, pero eran de mucha profundidad", cuenta.

Y llegó 1976. ¿Cómo fue ese proceso? "Fue muy difícil. Fue una etapa muy dura; nosotros hicimos una revisión política de todo ese proceso. De esa historia de las contradicciones, cometimos errores, pero no porque estábamos con la dictadura; porque no era pequeña cosa que siete dirigentes de la mesa provincial del PC fueron desaparecidos", afirma. E insiste sobre la revisión y la aceptación de errores por parte del PC; incluso con la reciente decisión de adherir críticamente al kirchnerismo. "Es un debate que se viene desarrollando desde 2005; hubo una lectura incorrecta de la realidad. Estamos de acuerdo con la unidad Latinoamericana, con el Unasur, con cambiar las reglas del juego del Mercosur. Pero sobre la base de una política decididamente anti-imperialista, anticapitalista. Vivimos una situación difícil, pero fijamos postura en los congresos y en el Comité. Que nos equivocamos, nos equivocamos -sería una barbaridad decir que no-, pero cuando se corrige el rumbo no se debe volver atrás", asegura.

Empero, ratifica su raíz comunista y cuestiona: "somos comunistas y moriremos de este ideal. No somos presos de la billetera; acá, varios cruzaron la vereda; estaban vinculados al PC y de golpe son ’Justicialistas’, con el clan Alperovich. Es una claudicación política muy seria, porque están trabajando para un proyecto que no era el que decían defender".

Ping pong

- Un político: "por su honestidad, Alfredo Palacios (primer diputado socialista de América latina); y Agustín Tosco, un sindicalista comprometido con la gente".

- Un libro: "’Las venas abiertas de América latina’, de Eduardo Galeano. Y ’El manifiesto comunista’, de Marx y Engels".

- Una película: "’La patagonia rebelde’, de Héctor Olivera, ’Los compañeros’, de Mario Monicelli y ’Espartaco’, de Stanley Kubrick".

- Música: "mucha, pero soy fanático del tango".

- Hincha de...: "San Martín, de Boca Juniors y de Deportivo Riestra, de mi barrio, Pompeya."

Detrás de la escena

A las 11 pauto la entrevista y a las 11, en punto, ingresó al bar de un hotel céntrico.

aunque se mostro serio no dejó de reírse, incluso a carcajadas, durante varios momentos.

130 minutos duro la charla con la gaceta, en 1.812

Comentá la nota