Por las fugas, el bloque K quedará reducido a un tercio de la Cámara

Por efecto del golpe electoral del 28 de junio y las deserciones por goteo que lo van erosionando desde antes de esa fecha, el bloque kirchnerista en la Cámara de Diputados se asoma a una situación límite. Con el recambio de diciembre no solo estará lejos de armar quórum propio, sino que quedará incluso a un paso de perder el tercio de votos que le garantizarían al menos la posibilidad de impedir que se revisen los vetos presidenciales. La debilidad pesará también a la hora del reparto de comisiones.
Con los reacomodamientos de último momento, los K pasarían de los 110 diputados actuales a 86, justo la cantidad necesaria para contar con la tercera parte de los votos. Si pierde algún otro miembro de la tropa, correría el riesgo de quedar a merced de un eventual entendimiento de toda la oposición para insistir con una ley observada por el Poder Ejecutivo. Para hacerlo, se requiere el voto de los dos tercios de los presentes.

El dato es relevante por la intencionalidad de recurrir al veto que ya probó Cristina este año, aún cuando sus diputados, con aliados, mantienen una ajustada mayoría. Con más razón, la oposición teme que se repita la mecánica si se aprueban leyes que no sean del agrado de la Presidenta. "Se viene la vetocracia", es la muletilla que se oye estos días por los pasillos del Congreso.

El kirchnerismo no lo desmiente. Por el contrario, está enfrascado en armar una estrategia para impedir que sean derogados. Y para que, por añadidura, puedan ser refrendados los decretos de necesidad y urgencia que Cristina se vea impulsada a dictar en caso de que no logre que sus proyectos prosperen en el Parlamento.

Un dato que no es menor es que el ex presidente Néstor Kirchner asumirá en diciembre y formará parte de la task force del oficialismo para contener diputados propios y sumar aliados. Hasta ahora, solo los 7 santiagueños que responden al gobernador Gerardo Zamora, un radical K, le aseguran lealtad incondicional. Aunque no descarta mantener de su lado a otros 4 radicales K, a los 2 socialistas K y a peronistas disidentes que responden a gobernadores con necesidades de ayuda financiera.

Hasta la semana pasada, el kirchnerismo -que hasta nuevas noticias seguirá comandado por el santafesino Agustín Rossi- contaba 92 diputados propios desde el 10 de diciembre. Pero anunciaron la fuga 2 chubutenses ligados al gobernador Mario Das Neves y otros 2 pampeanos vinculados al ex mandatario Carlos Verna, que también armará rancho aparte con su coequiper en el Senado. Además, se sabe que Graciela Camaño negocia su pase a la bancada de Felipe Solá y trascendió que el cooperativista Carlos Heller no se unirá al Frente para la Victoria, sino al socialismo K.

La oposición, dispersa, tendrá el desafío de cumplir sus promesas de revisar los superpoderes, la reforma del Consejo de la Magistratura y la ley de medios. El sector más duro incluye a 42 radicales (más aliados), 40 del PJ disidente, 19 de la Coalición Cívica, 15 de Unión-PRO, 5 del GEN y 3 juecistas. Suman 124. Les faltarían 5 para el quórum. Deberían buscarlo en los 6 socialistas orgánicos, el puñado de provinciales o los 16 de centroizquierda: la mitad cercana a PinoSolanas, distante del Gobierno, y la otra al complaciente Martín Sabbatella.

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