Se fugaron menos capitales y el Central aumenta reservas

Entre julio y septiembre se desaceleró el flujo de capitales que salieron del sistema financiero local: US$ 2.983 millones, un poco menos de la mitad que en el trimestre anterior e igual período de 2008. Aún así, desde el inicio de la crisis financiera global, a mediados de 2007, la fuga supera los US$ 46.000 millones.
Esta salida de fondos fue financiada con los dólares que ingresaron por el comercio internacional y por préstamos del exterior.

Por ejemplo, en el tercer trimestre de 2009, por el saldo comercial ingresaron US$ 3.157 millones y hubo préstamos por más de US$ 2.000 millones.

Pero además, en el trimestre se pagaron intereses de la deuda por US$ 2.517 millones y se giraron utilidades y dividendos netos por US$ 1.842 millones.

Por esa razón, las reservas internacionales acumuladas en el Banco Central disminuyeron en US$ 1.038 millones.

Esta situación se revirtió en octubre y el Banco Central volvió a comprar divisas, engrosando sus reservas. Esta situación comenzó a verificarse en agosto y septiembre ya que en esos meses la fuga de capitales -del orden de los US$ 700 millones mensuales- se redujo a la mitad de lo que había salido en julio. En este cambio influyó la debilidad internacional del dólar y los rumores de que el Gobierno normalizaría sus relaciones con el Fondo Monetario y reabriría el canje de la deuda. La perspectiva de una mejora en la cotización de los bonos llevó a muchos inversores domésticos y del exterior a deshacer sus posiciones anteriores para aprovechar la valorización de bonos y acciones.

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