Una fuerza dispuesta a enamorar.

Por Martin Sabbatella.

Estas elecciones nos dieron la posibilidad de que nazca, en la provincia de Buenos Aires, una fuerza política progresista, nacional, popular y democrática, que llegó al país para quedarse.

Nuevo Encuentro es la expresión de diversas historias militantes que confluyen para demostrar que no todo es lo mismo, que no todo es a fuerza de aparatos degradados, de billeteras, de marketing electoral o de estructuras cuya ideología es el pragmatismo. Nuevo Encuentro es el camino en el que hombres y mujeres con honestidad, firmeza ideológica y voluntad transformadora nos reunimos para edificar una alternativa de cambio a un presente que aún mantiene a muchos y a muchas a la intemperie.

Esta fuerza nace con un propósito común: el de construir un país con más justicia social y más democracia. Y también con varias certezas. En primer lugar, estamos convencidos de que no somos autosuficientes, que hay numerosas fuerzas políticas, organizaciones, movimientos sociales y sobre todo, ciudadanos y ciudadanas, que sueñan un futuro parecido y que no se resignan a que la historia la escriban los mismos que consagraron la desigualdad, la marginación o el desamparo. Somos miles, millones, los y las que creemos que Argentina necesita una democracia que sea garante de los derechos sociales, económicos, políticos y culturales de todos y todas.

Además, sabemos que esta elección excepcional es apenas el comienzo de un camino muy largo. Tenemos que demostrar que esta fuerza que se puso de pie, que tomó la palabra, que dijo ‘presente’, sabe caminar, quiere crecer y va a ser protagonista en la construcción de una provincia y de un país más justo, más democrático, más solidario, más participativo. Es un desafío tan difícil como imprescindible, que demandará del compromiso de miles, de millones, de muchos más que un puñado de dirigentes o legisladores.

Estamos convencidos del rol fundamental que juegan los partidos políticos para convocar a muchos y muchas a ser parte y para apuntalar ese cambio que soñamos. Creemos en la democracia de partidos y en partidos de ideas; es decir, en fuerzas políticas que tienen principios, convicciones, ideales, que debaten sus posiciones, que se vinculan con otras fuerzas y que interpelan a la sociedad desde lo que creen. Hablar de esto en estos días parece extraño, porque lo que priman son personajes políticos que hoy están en un lugar y mañana en otro, que hoy defienden una cosa y mañana la contraria, y partidos viciados y vacíos, sin debate, sin militancia, que se ponen al servicio de un proyecto o de otro dependiendo cuánto negocien.

También tenemos la certeza de que vamos a encarar este desafío en un contexto que, posiblemente, no sea el más favorable. Una derecha frívola que se muestra renovada, junto a otra conservadora que se dice republicana, aprovecha los desaciertos de un presente contradictorio con el objetivo de retroceder a posiciones aún más injustas que las que hoy vivimos. Invierten millones de dólares para mucho más que instalar candidatos: quieren generar un marco institucional y político que les permita recuperar más recursos económicos y acentuar la obscena concentración de la riqueza. Y lo peor que puede hacer el Gobierno ante ese escenario es encerrarse y defender lo indefendible. La única forma de consolidar los pasos positivos que se dieron, es reconocer lo que se hizo mal y recuperar la autoridad de la palabra.

En lo que a nosotros respecta, vamos a trabajar para que el país no retroceda, para ayudar a que se transforme la matriz de desigualdad existente y para mejorar la calidad de esta Democracia. Y lo haremos, como hasta ahora, sin mezquindad ni especulación; con los mismos principios y los mismos ideales que tuvimos hasta aquí.

Estamos seguros y seguras de que es posible; porque tenemos convicciones, tenemos sueños, tenemos experiencia y tenemos ganas. No hay aparato ni billetera ni estrategia de marketing que se imponga a una fuerza política que nace dispuesta a caminar, a compartir, a debatir, a enamorar, como lo estamos haciendo.

Comentá la nota