Fuertísimas emanaciones ponen en el tapete el accionar de la curtiembre Magromer

Desde la comuna dicen que realizaron controles e intimaron a la empresa. Nuevas emanaciones de barros tóxicos alarman a vecinos. Más de 70 años de producción contaminante. Hay denuncias y pruebas en la justicia.
La curtiembre Magromer sigue dando que hablar. Los vecinos la han denunciado por estas horas por las fuertísimas emanaciones que deben soportar y que se incrementan con las altas temperaturas. En este sentido, desde la comuna afirman que realizaron controles en la empresa y la intimaron a remediar las falencias, que estarían relacionadas con el tratamiento de los "barros anaeróbicos". El problema de contaminación en el barrio y la zona de influencia (que llega a las napas y al río Luján, donde el cromo es uno de los tóxicos hallados) es de larga data pero el lunes de esta semana tuvo un punto saliente con el reclamo que se hizo sentir en el barrio Villa Industrial Oeste, desde los propios vecinos a la industria de curtiembre química. En tanto, y mientras las condiciones laborales para los obreros no son de las mejores ya que deben trabajar con materiales altamente tóxicos a los que están expuestos durante el tratamiento de los cueros que la empresa exporta, la versión de que se habría concretado la instalación de una suerte de mini spa, con gimnasio y jacuzzi para el sector directivo, hace crecer el malestar.

Parece que las emanaciones más fuertes de los últimos tiempos (siempre las hay) se dieron este lunes. Entonces los vecinos comenzaron a hacer oír sus quejas. Llamaron a las radios de FM locales, cansados. Luego el tema fue reflejado por los diarios de la ciudad de Mercedes, La Hora y El Oeste.

Un dato que llama la atención con el crecimiento de la empresa –sindicada como una de las responsables de la contaminación del río Luján por desvíos de efluentes químicos por el canal a cielo abierto de calle 16– es que no para de comprar terrenos linderos con el objetivo de avanzar con la construcción de galpones. Se agranda. Empero, no se resuelve la situación judicial más allá de que se realizaron sucesivas pericias con intervención de la Justicia Federal y de que estaría determinada la responsabilidad en la contaminación del medio ambiente.

En tanto, las penurias siguen para los empleados que trabajan con elementos contaminantes y poca protección, algunos en un sector de piletones con olores irrespirables, y que incluso deben llevarse la ropa de trabajo a lavar a sus casas. Sus esposas recibirían de esta manera una parte de la contaminación.

Dentro de la planta los gases provocarían en algunos trabajadores alergias y hasta quemazones en la piel. En la empresa trabajan bajo las normas ISO 14001 Gestión Ambiental e ISO 9001 Gestión de Calidad, y tienen atención en la Higiene del Personal, con un departamento a su cuidado, sin embargo en este caso –de idéntica manera a lo que sucede con la planta de tratamiento de efluentes– parece que no serviría de mucho. Además se cuenta que en Magromer le escatimarían a los obreros elementos de seguridad como guantes y la provisión de delantales o botas (en constante desgaste) sería inadecuada.

La firma de la familia Grozovsky por más de 70 años ha estado exportando su producción de pieles y cueros, desde la Argentina al mundo, y en diferentes formas la contaminación que genera el proceso del curtido ha sido cuestionada, denunciada, discutida y comprobada.

Este lunes las emanaciones de gases no determinados y que se cree tóxicos en todo el barrio suman un capítulo más en una historia circular que gira sobre un eje basado en el materialismo del dinero, motor de un mundo enfermo y que necesita un cambio de hábitos para volver a su equilibrio.

En cuanto al consumo de recursos naturales, Magromer extrae, por ejemplo, más de un millón de litros de agua por día de una napa de por sí deprimida y que es depredada por un conjunto de empresas en la ciudad (Lamar, Guilford, Karavell, Effem, Aceros Borroni, entre otras), que generalmente devuelven ese vital elemento al medio ambiente degradado en su calidad biológica.

Magromer junto a Curtarsa (otra mega curtiembre de la zona, ubicada en la localidad de Jáuregui, y que también vuelca líquidos al río Luján) han sido denunciadas por la ONG Justicia Ambiental por su impacto ambiental conforme las previsiones del Artículo 41 de la Constitución Nacional y de la ley 25.675 que lo reglamenta.

http://www.noticiasmercedinas.com/100120magromer.htm

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