Fuertes señales de sintonía con Putin

En Moscú, la Presidenta elogió la política del Kremlin y criticó a Estados Unidos; firmarán convenios de asociación energética
MOSCU.- La miró fijo a los ojos, pero no hizo una sola mueca en los cinco minutos que duró el primer y protocolar diálogo. No se movió ni un segundo. Sólo contorneaba el lóbulo de los ojos. El poderoso primer ministro ruso, Vladimir Putin, se mostró imperturbable frente a Cristina Kirchner en la reunión que tuvieron ayer y en la que el Gobierno mostró, como nunca, su acercamiento a la política del Kremlin.

La Presidenta quiso dejar bien en claro que, además de buscar mercados, su viaje a Moscú tenía un fin político. "Coincidimos en la necesidad de afianzar la relación comercial", dijo. Frenó, hizo un silencio, y continuó: "Pero también política. ¿Se preguntarán qué tiene que ver lo político? En la necesidad de nuevos actores en el escenario internacional".

Fue en la helada noche moscovita, ante un grupo de 100 empresarios, después de haber hablado con Putin durante más de una hora y haber elogiado su política de multilateralidad en contra de los Estados Unidos.

"El regreso de Rusia al escenario internacional es para nosotros una muy buena noticia", le dijo Cristina cara a cara a Putin, en el recargado salón dorado de la Casa de Recepciones del gobierno ruso. "Necesitamos de un mundo que no sea unipolar, que nos ha traído muchos dolores de cabeza en seguridad mundial y en materia de certezas económicas", agregó, en una elíptica alusión al gobierno norteamericano. Esas palabras sintonizaron a la perfección con la mirada del Kremlin.

Ambos gobiernos dejarán hoy sellada la creciente amistad con una declaración de asociación estratégica que firmará la Presidenta junto con su par ruso, Dimitri Medvedev. El fuerte lazo político quedará plasmado en ese documento. Aunque aún está bajo negociación, la Argentina avalará el ingreso de Rusia a la Organización Mundial de Comercio (OMC), pero, por ahora, no definió una posición sobre el estatus de economía de mercado que espera el Kremlin, dijo un ministro a LA NACION.

Negociaciones

Después de frenéticas negociaciones de último momento, también se incluirá un párrafo sobre los conflictos regionales. Rusia apoyará el pedido argentino por la soberanía de las islas Malvinas y la Casa Rosada respaldará la actuación rusa en la firma del acuerdo patrocinado por el presidente francés, Nicolás Sarkozy, para evitar una escalada mayor de violencia en el conflicto con Georgia, que hace tres meses amenazó con reeditar la Guerra Fría.

El Kremlin pedía un apoyo explícito a su política, que no le será concedido. La Argentina buscó mantener un equilibrio ante la presión rusa. No opinará sobre el fondo de la cuestión. No puede. Reconocer los derechos de Osetia del Sur y Abjasia, dos regiones pro rusas, sería ir en contra de la política sobre Malvinas.

El texto, según los últimos borradores, abundará en responsabilizar al gobierno norteamericano por la crisis económica y en afianzar la integración rusa con América latina, una región que despierta interés en el Kremlin para contrarrestar la influencia de los Estados Unidos.

La Presidenta y Putin estuvieron ayer solos únicamente para el saludo de ocasión. La reunión, con traductores mediante, fue colmada. Por la Argentina participó el canciller Jorge Taiana; el ministro de Planificación, Julio De Vido, y su par de Producción, Débora Giorgi. Todos, menos la Presidenta, se quejaban del cansancio después de 15 horas de vuelo. Apenas aterrizaron, ayer al mediodía, comenzaron las actividades y nada menos que con Putin.

"La conocí como primera dama, y sigue siendo la primera, dama." Eso fue lo que le dijo el primer ministro ruso a Cristina Kirchner, que lo tomó como un gran elogio y le regaló una enorme sonrisa.

"Queremos avanzar en la necesidad de cooperar en el área energética con equipos rusos", dijo Putin durante la primera parte del encuentro, que pudo ser, llamativamente, presenciada por los medios. A él le tocó hablar primero y se concentró sólo en lo comercial. Rusia mostró una fuerte intención de desembarcar en la Argentina a través de las gigantescas petroleras y gasíferas, parte estatal y parte privadas.

El Gobierno le dará el marco hoy a esa intención con la firma de acuerdos que posibilitarán asociaciones con la empresa estatal Enarsa, y las poderosas Lukoil, petrolera de capitales privados y que quiere ingresar en Repsol-YPF; Rosneft, su par en el mercado de la energía, pero totalmente estatal, y Gazprom, la mayor productora de gas de Rusia.

Quizás el próximo encuentro sea en Buenos Aires: la Presidenta invitó a Putin a la Argentina para devolverle la gentileza de recibirla más de una hora, justo el día del funeral del patriarca Alexis II.

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