Fuerte respaldo de la Corte al poder de veto del Ejecutivo

Rechazaron una acción que había deducido el ex legislador Padilla, titular de Recrear. El alto tribunal ratificó que para insistir por simple mayoría en una ley vetada debe mediar un período de sesiones ordinarias.
El gobierno de José Alperovich recibió ayer un fuerte espaldarazo. La Corte Suprema de Justicia -por medio de un fallo dividido- determinó ayer que la Legislatura, sin que mediara un nuevo período de sesiones ordinarias, no estaba facultada para insistir por simple mayoría, como lo hizo el 12 de marzo de 2007, en la sanción de cinco leyes que habían sido vetadas por el Poder Ejecutivo entre el 22 y el 26 de febrero de ese año.

Las normas, que entre otras cosas preveían la movilidad porcentual de los haberes de los jubilados transferidos a la Nación, habían sido el eje de una fuerte disputa entre los legisladores entonces encabezados por el vicegobernador Fernando Juri -apoyados por los de la oposición- y los leales al primer mandatario. Los primeros impulsaban las leyes, que originariamente fueron sancionadas durante la sesión extraordinaria del 12 de febrero.

La causa había llegado a la Corte a raíz de una acción interpuesta por el ex legislador republicano Ernesto Padilla (actual titular de Recrear). Este sostenía que el Poder Ejecutivo, al haber devuelto a la Legislatura las leyes sin vetarlas nuevamente (no podía hacerlo) ni promulgarlas, generaba un estado de incertidumbre y de gravedad institucional sobre la validez de las normas.

Como la insistencia se había producido el 12 de marzo, 11 días después del inicio del período de sesiones ordinarias de 2007, los juristas aseveraron que correspondía echar mano del artículo 75 de la Constitución. Según este, si en la sesiones del año siguiente la Legislatura volviera a sancionar por simple mayoría la ley vetada anteriormente (en el caso, en febrero), el PE estaba obligado a promulgarla.

A partir de la intervención de la Fiscalía de Estado (en representación de la Provincia) en la causa, se planteó la discusión acerca de si la expresión “año” debía interpretarse como relacionada con el “año calendario” (era la postura del Gobierno) o como equivalente a “año legislativo”.

Los vocales Antonio Gandur, Alberto Brito y Claudia Sbdar (Antonio Estofán se había excusado y René Goane votó en disidencia) interpretaron que la palabra año se refería al año legislativo, pero correspondiente al de las sesiones ordinarias. “El punto de partida -argumentaron- para que una ley pueda ser reeditada en el siguiente período legislativo con mayoría simple es el de las sesiones ordinarias del año siguiente, y no en otras. Este esquema permite un espacio de tiempo mínimo de reflexión sobre el contenido de las normas en las que se quiere insistir en el período siguiente”. “Una interpretación en contrario desnaturalizaría la función del veto y tornaría absurda e infundada esta facultad legislativa del PE”, acotaron.

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