Fuerte refriega entre vendedores y policías

Pelearon en la peatonal. Tres detenidos y varios heridos.
Tres particulares detenidos y entre siete u ocho policías con heridas menores fue el saldo que dejó un enfrentamiento registrado ayer por la tarde en el área peatonal de la ciudad de Córdoba entre inspectores municipales y policías, por un lado, y unos 50 vendedores ambulantes, por el otro. Los policías fueron atendidos en el Hospital de Urgencias y tres de ellos trasladados luego al Policlínico Policial, aunque sin lesiones de consideración.

La trifulca, que arrancó alrededor de las 14 en la céntrica esquina de San Martín y 9 de Julio, se extendió por unos 20 minutos e incluyó trompadas, palazos, y hasta la utilización de gas pimienta por parte de las fuerzas de seguridad.

El problema se desencadenó, según testimonios recogidos por este diario en el lugar, cuando los vendedores estaban apostados en la esquina juntando firmas de adhesión de los vecinos para pedir que los dejen ganarse la vida con la venta informal de copias de CD y DVD, prendas menores, y bijouterie, entre otros elementos.

Los inspectores municipales retomaban sus controles en el microcentro, que habitualmente frente a la proximidad de las Fiestas de fin de año se cubre de vendedores ambulantes que buscan hacer su diferencia gracias a la fiebre consumista de estos días.

El enfrentamiento. Si bien todos los relatos recogidos coincidían en señalar que los vendedores estaban pacíficamente en el lugar, buscando adhesiones, hay versiones encontradas sobre cuál fue el detonante del enfrentamiento. Algunos comerciantes de las inmediaciones señalaron que la Policía intentó liberar un corte parcial sobre la peatonal; otros, que ya estaba tomada de antemano la decisión de desalojarlos, y algunos hasta hablaban de una posible agresión inicial de un vendedor.

Lo concreto es que una vez iniciada la pelea, los particulares que ocasionalmente transitaban por la zona huyeron despavoridos, y los comerciantes optaron por cerrar sus negocios por un buen rato, para preservar sus bienes de posibles destrozos.

Una recorrida por la zona alrededor de las 19 permitió constatar que, fuera de la refriega antes mencionada, el resto del día reinó la “normalidad”, entendiendo por ésta que las veredas de calle San Martín lucían atestadas de vendedores ocasionales que exhibían su mercadería sobre el piso.

Ni hablar del aspecto que tenía esa calle al norte de avenida Colón, ya que lucía como un verdadero mercado persa.

La dinámica fue similar a la que siempre se registra con los vendedores informales. Ante cada ronda de los inspectores, recogían momentáneamente sus pertenencias y quedaban a la espera de una nueva oportunidad, para enseguida desplegar sus productos una vez más.

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